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General Villarroya: «No fuimos capaces de prever la rapidez de expansión y la virulencia del coronavirus»

Ha sido uno de los rostros más notorios durante la pandemia. Cada día, cuando se celebraba la rueda de prensa del comité de gestión técnica en La Moncloa, ofrecía el parte de situación de la Operación Balmis, el mayor despliegue militar de las Fuerzas Armadas en territorio español en nuestra historia reciente. Suya fue la célebre expresión «todos los días son lunes». Valga de metáfora para explicar la sostenida labor que vienen realizando los militares españoles en apoyo a los sanitarios y las instituciones que luchan contra el SARS-CoV-2, el maldito «bicho» del coronavirus. Desinfecciones en hospitales, residencias o infraestructuras, traslado de cadáveres y ataúdes, vigilancia fronteriza, vuelos de transporte con material sanitario y un largo etcétera han sido algunas de... Ver Más
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Conceden por primera vez un permiso a un etarra condenado por asesinato
Por primera vez, un preso de ETA con crímenes de sangre y no acogido a la «vía Nanclares» disfrutará de un permiso penitenciario. El beneficiado no es otro que Jesús María Martín Hernando, alias «Txus», quien fue condenado por colaborar en el asesinato del exsargento mayor de la Ertzaintza Joseba Goikoetxea en 1993. El recluso podrá salir de la cárcel de Álava durante tres días con la condición de no pisar Bilbao, donde se perpetró el atentado y residía la familia de la víctima. Este permiso, que le fue comunicado «de viva voz» a la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), fue aprobado por el juez de la Audiencia Nacional José Luis Castro. De esta forma, el etarra podrá abandonar temporalmente la prisión en cuanto lo permitan las circunstancias sanitarias. El de Martín Hernando se suma al goteo de beneficios penitenciarios que se han concedido en las últimas semanas. De hecho, el pasado viernes trascendió también la noticia del traslado a un centro médico de Guipúzcoa del etarra Kepa Arronategi, que en 1997 intentó asesinar al Rey Juan Carlos y acabó con la vida del agente de la Ertzaintza Txema Aguirre. No obstante, en el caso de «Txus» existe una particularidad insólita, pues nunca antes se había permitido a un recluso de ETA condenado por asesinato salir de la cárcel, a excepción de quienes se adscribieron a la «vía Nanclares». Concretamente, este exmiembro del «comando Vizcaya» fue condenado por la Audiencia Nacional a 36 años de cárcel como cooperador necesario en el asesinato de Goikoetxea, aunque posteriormente el Tribunal Supremo rebajó la pena a la mitad al entender que su papel en el atentado fue el de «cómplice». En 2012 fue absuelto en el juicio por el tiroteo que acabó con la vida del guardia civil José Manuel García Fernández. El magistrado José Luis Castro, según adelantó ayer El Diario Vasco, ha accedido ahora a concederle el permiso debido a que ya ha cumplido la cuarta parte de la condena y a la buena voluntad del recluso, que ha reconocido «el daño causado».
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El proteccionismo alimentario gana terreno en el supermercado
La crisis provocada por el coronavirus y el consiguiente cambio de hábitos alimentarios ha impulsado aún más la presencia de productos de proximidad en los supermercados y las iniciativas empresariales para darles salida, constatan patronales y...
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El complot
En marzo de 2011 Podemos era un movimiento político extraparlamentario que agitaba en la calle el clamor del «no nos representan». Su propósito era deslegitimar a los representantes de una casta política endogámica, vetusta, corrupta y adocenada que había dejado de sintonizar con las inquietudes del pueblo. En 2015 se convirtieron en la tercera fuerza del país y elevaron el listón de la crítica. El problema ya no era solo la casta política, sino el régimen del 78. En junio de 2017, Pablo Iglesias presentó una moción de censura contra Rajoy. Sabedor de que la perdía, pastoreó una multitudinaria manifestación en la calle para que los ciudadanos del común deslegitimaran la votación del hemiciclo: los ciudadanos que enarbolaban pancartas con el lema «hay que echarlos» no estaban señalando a Rajoy, sino a los diputados que se negaban a sustituir a un presidente putrefacto por el único líder inmarcesible capaz de hacer de la cosa pública un lugar decente. Desde ese momento quedó claro que, para Podemos, ninguna expresión de la soberanía popular sería verdaderamente representativa de la sociedad española hasta que él tuviera la posibilidad de hacer lo que le diera la gana. Desde entonces, Pablo Iglesias no ha dejado de ir dando pasos para alcanzar su objetivo. Cuando vio que las urnas no le iban a abrir las puertas de La Moncloa por las buenas diseñó un plan en tres fases para encaramarse al poder por una vía alternativa. El primer paso consistía en llevar a Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno con la ayuda de un pacto parlamentario, muñido por él, que incluyera el concurso de los partidos independentistas. El segundo contemplaba la formación de un Gobierno de coalición que le convirtiera en vicepresidente. El tercero, por fin, pasaba por utilizar ese enclave para erigirse en el archipámpano del banco azul. Todo le ha salido a pedir de boca. Aunque el movimiento inicial de Pedro Sánchez consistió en arrinconar a Podemos en posiciones subalternas, alejadas del escaparate de la gestión de la pandemia, Iglesias ha sido capaz de ir avanzando posiciones hasta convertirse en el protagonista principal de la escena. Ahora, todos los cañones de luz le enfocan a él. Tras los consejos de ministros, durante las sesiones de control, en las entrevistas periodísticas o ante la comisión para la reconstrucción económica, su voz sobrepuja a cualquier otra. Mientras Sánchez se desvanece, él se va haciendo poco a poco el amo del cotarro. Desde esa posición de privilegio, consentida por el PSOE por razones que no alcanzo a entender, Iglesias ha dado estos días un paso más. Ya no se presenta solo como el escudo social de los desprotegidos, sino también como el cancerbero que protege la democracia de las veleidades golpistas que anidan en el ánimo liberticida de la derecha. Su discurso es que el complot de políticos cainitas, jueces reaccionarios, empresarios avariciosos, medios de comunicación venales y militares retrógrados están crispando el ambiente hasta hacerlo irrespirable. Marquesas alocadas y golpistas nostálgicos son las puntas de lanza de una operación destinada a sacar a la izquierda, ecuménica y mansa, del poder legítimo que le han procurado las urnas. Así es como el lobo se disfraza de mastín. Para que su burda maniobra sea eficaz, Iglesias necesita elevar el grado de indignación de PP, Vox y Ciudadanos todo lo que sea posible. De ese modo podrá exhibir su fiereza como prueba de convicción de su teoría conspiratoria y obligará a los socialistas a atrincherarse con él para hacer frente al enemigo común. Su obsesión, hasta donde a mí se me alcanza, consiste en dinamitar cualquier cauce de diálogo entre Sánchez y Casado que pueda favorecer el entendimiento entre ellos cuando los líderes europeos, a cambio de la ayuda económica del fondo comunitario, impongan un plan de ajuste inasumible para Podemos. Ese será el momento en que el presidente del Gobierno deberá decidir si mantiene la coalición, aunque sea remodelándola un poco, si tienta suerte en solitario o si se la juega en unas elecciones generales a principios de año. Pincho de tortilla y caña a que Iglesias hará lo posible por favorecer la primera opción. Ojalá que el PP no se lo ponga fácil.
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Ciudadanos perfila su posición en la sexta prórroga del estado de alarma
El pacto entre el Gobierno y ERC para que los independentistas se abstengan en la sexta prórroga del estado de alarma, en principio, no variará la posición de Ciudadanos (Cs). Los liberales marcaron como línea roja en la anterior prolongación de esta medida excepcional que el Ejecutivo no aceptase retomar en plena crisis sanitaria la mesa de diálogo con el Govern de Quim Torra, pero esta vez las condiciones de los republicanos son más asumibles. Entre otras, que la Generalitat gestione el fondo de reconstrucción, que recupere sus competencias en la fase 3 y que esta sea la última prórroga. Esto segundo, de hecho, ya era algo que venían apuntando distintos dirigentes de Cs a lo largo de esta semana, al ver la buena evolución de los datos de la pandemia del coronavirus. Aunque la decisión no está tomada, en el seno de la formación de Inés Arrimadas no descartan ni mucho menos votar a favor de una última extensión del estado de alarma de otros quince días. El movimiento de ayer de ERC, en el núcleo de decisión de Cs, lo achacan a los nervios en ese partido por haber perdido el protagonismo que sí tuvo en la investidura. Pero lo que ha trascendido del acuerdo no inquieta a los liberales, que hasta ahora se han mantenido al margen de las negociaciones paralelas del Gobierno con otros grupos, salvo que hayan pedido, como ERC en la quinta prórroga, condiciones «inasumibles». En esa ocasión Cs ganó el pulso. Ahora se abre la opción de que los dos den alas a la prórroga junto al PNV, cuyo «sí» quedó cerrado ayer por la noche. Edmundo Bal habló con Pedro Sánchez el miércoles y la anterior semana, en dos ocasiones, con Carmen Calvo, pero fuentes del Comité Permanente de Cs apuntan que el Ejecutivo debe desvelarles ya el prometido «plan B», algo que aún no ha sucedido. Una de las exigencias que Cs le puso al Gobierno fue que planease una alternativa por si decaía en alguna votación del estado de alarma o por si en el futuro, una vez fuera de él, se produce algún rebrote. La idea es poder controlar la situación sin tener que tomar una medida tan drástica. Y en Cs quieren que el Ejecutivo les traslade ya, aunque sea en privado, el contenido de ese «plan B» para, además, consensuarlo y negociar su alcance. Si no, será difícil que esta vez los liberales se sumen al apoyo al estado de alarma, aunque desde la dirección nacional admiten que hasta el momento Sánchez ha cumplido con todas sus promesas. Desde desvincular los ERTE del estado de alarma, hasta prolongar un mes más la moratoria de impuestos a pymes y autónomos. Según fuentes de este partido, el Gobierno también se ha comprometido ya a estudiar la exención de la cuota de autónomos en el mes de junio. En cualquier caso, y aunque Cs votará en base a criterios sanitarios, los canales de negociación con el Gobierno siguen abiertos de aquí al miércoles. El pacto entre el PSOE, Unidas Podemos y EH Bildu y las «injerencias» en la Guardia Civil del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, generaron malestar en Cs, pero el partido quiere distinguir eso del estado de alarma. Se resiste a que le cuelguen la etiqueta de «socio del Gobierno», aunque en privado deslizan que mientras otros piensan en los votos, ellos se preocupan por salvar vidas y empleos.
abc.es
Crisis en la Guardia Civil: la semana que Marlaska comprometió su futuro
La destitución fulminante del coronel jefe de la Comandancia de Madrid, Diego Pérez de los Cobos, por no informar a Interior de la marcha de la investigación abierta contra el delegado del Gobierno en Madrid; la dimisión del director adjunto operativo, teniente general Laurentino Ceña, junto con el relevo del jefe del Mando de Operaciones, teniente general Fernando Santafé, y las absurdas explicaciones ofrecidas por el ministro Fernando Grande-Marlaska desvinculando los acontecimientos del caso del 8-M han barrido la agenda de una semana en la que el Ejecutivo quería «vender» la aprobación del ingreso mínimo vital como ejemplo de las políticas de la coalición progresista-populista. El Gobierno aparenta cerrar filas, pero sabe que la brecha abierta por la gestión de la crisis del titular de Interior les ha hecho mucho daño, pues se ha dado carta de naturaleza a la sospecha de muchos de que desde el Poder Ejecutivo se quiere influir políticamente en las investigaciones de las Fuerzas de Seguridad. Para completar el cóctel explosivo, la juez del caso del delegado del Gobierno, Carmen Rodríguez-Medel, ha interpretado todo esto como un ataque contra la independencia judicial. Es una magistrada muy combativa –aún se recuerda su actuación en el caso del máster de Pablo Casado y de Cristina Cifuentes– y ha actuado con contundencia. Primeros recelos Con todo, para entender lo sucedido esta semana hay que remontarse a los primeros meses tras la llegada al Ministerio del Interior de Fernando Grande-Marlaska. Ya entonces mostró ante algunos de sus colaboradores una cierta desconfianza hacia Pérez de los Cobos, de quien tenía la sensación de que se guardaba información. También podía influir que el coronel había liderado el dispositivo del 1-O en Cataluña y el Gobierno de Sánchez llegaba a La Moncloa de la mano de los independentistas y con críticas a cómo se hicieron las cosas. Esa falta de química, sin embargo, no llevó a Marlaska a relevarlo; es más, en su trato siempre hubo cordialidad hacia él y Pérez de los Cobos tenía la confianza suficiente para llamarle directamente por teléfono. Lo hacía porque tenía prestigio y bagaje para ello, pues había estado tiempo al frente del Gabinete de Coordinación y Estudios de la Secretaría de Estado de Seguridad, sala de máquinas del departamento, donde por ciento mantuvo una excelente relación con Alfredo Pérez Rubalcaba y Antonio Camacho. El relevo de mandos como el del coronel es siempre problemático, porque es una persona con amplia trayectoria, ascendente sobre sus subordinados y reconocimiento general, hasta el punto de que estaba llamado, junto con el también destituido meses antes Manuel Sánchez Corbí, jefe de la UCO, a ocupar los puestos más relevantes de la Guardia Civil. Además debía declarar en los juicios del «procés», en el Tribunal Supremo y en la Audiencia Nacional, y destituirlo podía suscitar interpretaciones indeseables. La denuncia Así se llega hasta el momento en que un abogado de Madrid presenta una denuncia contra el delegado del Gobierno, José Manuel Franco, por haber permitido las manifestaciones previas al estado de alarma, cuando el coronavirus ya había llegado a España. Por reparto, la misma recayó en el Juzgado de Instrucción 51, cuya titular es Carmen Rodríguez-Medel. El delito se había cometido en la demarcación de la Policía Nacional y la denuncia se presentó en Madrid, pero la magistrada, en atribución de sus funciones, eligió a la Guardia Civil para la investigación. Es nieta, hija y hermana de miembros de la Benemérita, por lo que la conoce muy bien. Llamó a su despacho al capitán jefe de Policía Judicial de la Comandancia y le dio una orden precisa: «Ustedes trabajan con el delegado del Gobierno y él es el objetivo de las pesquisas, así que sólo pueden contarme a mí los resultados de la investigación». El capitán dio la novedad a su coronel, y Pérez de los Cobos a su general de Zona, José Antonio Berrocal, que transmitió la información a través de la cadena de mando al director adjunto operativo, y éste a su vez a sus superiores políticos. De los Cobos asegura que no supo nada más del caso, puesto que la magistrada pidió de forma expresa que los investigadores sólo le reportaran a ella. Lo habitual es que el jefe de la investigación informe de las líneas generales de su trabajo a sus mandos y que llegue por el conducto reglamentario a la cúpula.Marlaska decidió la caída del coronel tras filtrarse el informe entregado a la juez del 8-M Algunas fuentes insisten en que en un principio así fue, y que los mandos eran informados periódicamente, no de las cuestiones relevantes de las pesquisas, pero sí de su marcha, en particular de cuándo fue comisionada la Policía Judicial de Madrid, cuándo se ordenó que no eran diligencias urgentes y cuándo se decidió lo contrario... En definitiva, de cómo estaba la situación. Las novedades llegaban al ministerio, preocupado por un caso muy delicado desde la perspectiva del Gobierno. Siempre según estas fuentes, ese canal de comunicación se cortó en las últimas semanas, sin que hubiese explicación para ello. Videoconferencia Durante este «impasse» llegaron a Interior noticias de una videoconferencia en la que participó la juez y los investigadores, que recibieron instrucciones precisas de las próximas diligencias. Esa reunión no fue comunicada por Pérez de los Cobos, que siempre lo puede justificar con su argumento de que él era ajeno a este caso por orden judicial. El detonante de la crisis, no obstante, se produjo el viernes de la semana pasada, cuando un medio publicó el contenido de un informe de la Guardia Civil que había sido enviado el día anterior a la juez. Marlaska estalló por la filtración, aún no esclarecida, y en su cabeza ya tenía muy clara la destitución fulminante de Pérez de los Cobos. Consideraba que no informar de la entrega de esas diligencias era una deslealtad y pidió explicaciones a la directora general, María Gámez, a la que ordenó aclarar lo sucedido. El domingo la Abogacía del Estado se puso en contacto con Interior para comunicarle que, en efecto, las diligencias estaban en manos de la juez. Fuentes del departamento aseguran que ni siquiera se las pidieron –también es cierto que ya estaban publicadas– y Marlaska, aún más indignado y quizá sin calibrar las consecuencias de su órdago, volvió a llamar a su directora general, con la orden terminante de quitar a Pérez de los Cobos el mando de la Comandancia de Madrid. Llamada En ese escenario el coronel llamó a su general de Zona, José Antonio Berrocal, para comentarle otros asuntos. Berrocal conocía el malestar en Interior, pero aguantó la presión y simplemente preguntó a su subordinado si sabía si se habían enviado a la juez los informes. Pérez de los Cobos respondió que no, porque estaba al margen siguiendo las órdenes de Medel, pero que consultaría con su capitán de Policía Judicial. A los pocos minutos le respondió que sí, que el jueves. Poco más tarde fue el jefe del Mando de Operaciones, Fernando Santafé, quien le hizo la misma pregunta y recibió idéntica respuesta. El teniente general le sondeó sobre si conocía sus líneas generales –no es una pregunta que podía extrañar hecha desde ese cargo–, y el coronel lo negó. Tampoco le presionó, ni le advirtió de posibles consecuencias, que además desconocía. En torno a las 22.30 es María Gámez quien le llamó. Le preguntó, en tono cordial, cómo estaba y acto seguido por qué no había informado de ese envío de informes a la juez, cuando sabía que era un caso «muy sensible» para el Gobierno. El coronel repitió sus argumentos y fue entonces cuando le comunicó que quedaba destituido. Pérez de los Cobos le mostró su incredulidad, porque él y sus hombres simplemente habían obedecido el mandato de la magistrada. Pero no había marcha atrás. Indignada Esa misma noche la juez Carmen Rodríguez-Medel supo lo ocurrido y mostró su indignación, de la que dejó constancia solo unas horas más tarde en una providencia. También ofreció al jefe de la Comandancia declarar ante ella, pero éste declinó, al menos de momento, esa posibilidad. La noticia cayó como una bomba en la Guardia Civil, porque ni el teniente general Ceña, ni el jefe del Mando de Operaciones, ni el general jefe de Madrid estaban al tanto de la decisión de la directora general. Ceña, que iba a pasar a la reserva el 2 de junio, aguantó el lunes, pero el martes decidió dimitir. No quería despedirse siendo cómplice de una decisión así, a pesar de que nada hizo cuando el afectado fue el coronel Corbí. Entonces aún le quedaba tiempo en el cargo. El malestar en la Benemérita, y la falta total de confianza en la directora general se habían extendido como la pólvora. Las explicaciones de Marlaska el martes tras el Consejo de Ministros, y al día siguiente en el Congreso, tampoco ayudaron a calmar los ánimos. La Guardia Civil vio con estupor cómo desvinculaba la destitución del caso del delegado del Gobierno, y encuadraba la dimisión de Ceña en el nuevo impulso que se quería dar al Instituto Armado. Lo primero era falso; lo segundo, una media verdad porque aunque Ceña cesaba el 2 de junio su paso al frente estuvo motivado por una decisión «indignante» para él. Por si fuera poco, informar en la misma comparecencia de la aplicación del tercer tramo de la subida salarial para igualar los sueldos de las policías dio la impresión a muchos de que se les quería cerrar la boca con dinero.El DAO sabía que iba a ser relevado el 2 de junio y no quiso salir sin salvar su prestigio. Por eso dimitió El jueves fue el teniente general Santafé el relevado. No dimitió y aceptó un puesto en el ministerio de forma transitoria a la espera de un destino ya acordado. Su salida estaba prevista para el mismo día que la del director adjunto operativo, pero la dimisión de éste la aceleró. La razón era lógica: no podía quedar a las órdenes de un subordinado –el que era nuevo director adjunto, Pablo Salas– y su jubilación en apenas un año no le hacía idóneo para diseñar una estrategia a medio y largo plazo. Los otros dos tenientes generales –de Personal y de Apoyo Logístico– siguen en sus cargos. Muy delicada La situación en la Guardia Civil es muy delicada: hay pérdida de confianza en el ministro y en la directora general, que está al borde del abismo. La única buena noticia es que el nuevo «número 2» de la Benemérita, teniente general Pablo Salas, tiene un gran prestigio que supera los inconvenientes de que para nombrarlo se haya tenido que saltar el escalafón, algo que no es la primera vez que sucede. Igual ocurre con el nuevo jefe del Mando de Operaciones, Félix Blázquez (sus ascensos fueron publicados en el BOE de ayer). Ambos deben liderar la salida de la crisis con nombramientos, relevos y planes que sean entendidos por sus compañeros. «Son de los mejores que hay, eso es lo único bueno de todo esto», reflexionan distintos mandos. Junto a eso tendrán que seguir trabajando con sus jefes políticos, con los que necesariamente deberán forjar una relación de confianza y respeto mutuo. Combinar ambos aspectos es una tarea muy compleja, aunque tienen capacidad y apoyo en el Instituto Armado para conseguirlo. Los generales no presionaron El pasado miércoles se atribuyó al general José Antonio Berrocal y al teniente general Fernando Santafé la intención de presionar al coronel Diego Pérez de los Cobos en las conversaciones telefónicas que mantuvieron para que les diese información sobre las investigaciones al delegado del Gobierno en Madrid. Tampoco el ministro Marlaska los utilizó con ese propósito, según ha sabido ABC del entorno de los implicados. En la amplia crónica publicada ese día en páginas de España solo se hacía un relato detallado de los hechos, confirmados plenamente antes y después por distintas fuentes salvo en lo que se refiere a la conversación entre Berrocal y Pérez de los Cobos, ya que fue éste quien entró en contacto con su superior y no al revés.
abc.es
En César sólo manda César
Tras haber sido proscrito y sufrir la hostilidad de sus muchos enemigos, todos los romanos daban por terminada la carrera del joven Cayo Julio César. Fue el dictador Sila el único que supo ver el futuro que le aguardaba a su adversario: «En César habitan muchos Marios», aseveró. Así fue porque, décadas después, superó en grandeza y poder a Mario, su tío y el gran rival de Sila. Mañana se cumplen dos años de la votación de la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa. Era el 1 de junio de 2018 y España ha cambiado mucho desde aquella fecha. Los que vaticinaban que el líder socialista estaría solo unos meses al frente del Gobierno se han equivocado. Sánchez ha demostrado una capacidad camaleónica para adaptarse al entorno y sobrevivir políticamente. Ha incumplido casi todas sus promesas, ha cambiado de aliados cuando ha sido necesario, pero sigue en el poder. Aquel 1 de junio, cuando todavía no se conocía el desenlace de la moción de censura, Sánchez expresó en la tribuna del Congreso su firme compromiso de convocar unas elecciones generales de inmediato y adoptar medidas urgentes de regeneración de la vida política. No hizo ni una cosa ni otra. Tan sólo seis semanas después dejó claro en una comparecencia con Macron que su propósito era agotar la legislatura y celebrar las elecciones en 2020. Se olvidó de la regeneración política, de la que nunca volvió a hablar. Por el contrario, no vaciló en colocar a sus amigos y aliados en las empresas del sector público. Y tampoco cumplió su compromiso, formulado unos meses antes, de que no toleraría como presidente del Gobierno a dirigentes que hubieran utilizado sociedades opacas para pagar menos impuestos. Maxim Huerta, el nuevo ministro de Cultura, tuvo que abandonar su cartera al revelarse que había sido sancionado por Hacienda por incurrir en esa práctica. Pero ni Pedro Duque ni Nadia Calviño siguieron su ejemplo. Sánchez optó por mirar hacia otro lado. La asombrosa facilidad con la que el presidente de Gobierno cambia de criterio se vio justificada por Carmen Calvo, que llegó a afirmar que una cosa era lo que decía Sánchez cuando era jefe de la oposición y otra al estar al frente del Ejecutivo. Unas palabras que recuerdan mucho lo que le comentó François Mitterrand a Revel en una cena con Ambroise Roux, el presidente de la patronal, en la que aseguró que no leía los programas de su partido y que no tenía ninguna intención de cumplir sus promesas electorales. Cuando empezó a gobernar en el verano de 2018, Sánchez era muy consciente de que no hubiera ganado la moción de censura sin el apoyo del PNV y del independentismo catalán. Y de que su Gobierno sólo podría sacar adelante sus iniciativas en el Congreso con el apoyo de esas fuerzas políticas. Por ello, el nuevo presidente decidió tender la mano a Quim Torra, el sucesor de Puigdemont, al que ofreció diálogo para iniciar una nueva etapa. El 20 de diciembre de 2018, el clima de distensión se escenificó con un encuentro bilateral en Pedralbes, del que salió un comunicado en el que se hablaba de una relación para solucionar «el conflicto» y se eludía cualquier referencia a la Constitución. Torra subrayó que había comenzado «la desfranquización» de España. El acercamiento duró poco tiempo porque Oriol Junqueras y los líderes del «procés» tuvieron que sentarse en el banquillo del Supremo en febrero de 2019, dando comienzo a un largo juicio que concluiría con condenas por sedición, malversación y desobediencia. Torra y los independentistas presionarón para que el Gobierno adoptara medidas de gracia que Sánchez, consciente del alto precio de la cesión, se negó a satisfacer. Meses después, la sentencia desató una oleada de violencia sin precedentes, con grupos vandálicos sembrando el terror en las calles catalanas. Torra no sólo no repudió los incidentes, sino que les alentó. En la primavera de 2019, la economía española todavía crecía en torno al 2% interanual y había creación neta de empleo pese a que Sánchez se vería obligado a prorrogar por segundo año consecutivo los Presupuestos de Mariano Rajoy que él calificó como «un desastre» para el país. Antes de terminar el juicio del Palacio de las Salesas, los españoles fueron convocados a las urnas el 28 de abril. El rival de Sánchez fue Pablo Casado, que había ganado las primarias del PP el verano anterior. Las encuestas no auguraban un buen resultado para el partido con sede en la calle Génova y así fue. Tampoco Casado logró batir al PSOE en las elecciones municipales y autonómicas que se celebraron un mes después, pero su éxito en Madrid le ayudó a afianzarse en Génova tras mantener el Gobierno regional y recuperar el Ayuntamiento. Elecciones de abril En las elecciones de abril, el PSOE, que había perdido el poder en Andalucía tras casi cuatro décadas de hegemonía, logró 123 escaños, un resultado lejos de las aspiraciones de Sánchez, pero muy por delante de los 66 diputados alcanzados por Casado, que se tambaleó en aquellos momentos. Ciudadanos fue la tercera fuerza política con 57 asientos, aumentando espectacularmente su presencia en el Congreso. Pese a que las bases le habían pedido en la noche del recuento en Ferraz que no pactara con Ciudadanos, Sánchez intentó convencer a Albert Rivera de que apoyase su investidura. Estaba dispuesto a aceptar un Gobierno de coalición con el dirigente de esa formación como vicepresidente. Pero Rivera dijo no. Creía que algún día le podría sustituir en La Moncloa. Sánchez exploró también la posibilidad de un pacto con Pablo Iglesias, que había sufrido un fuerte retroceso electoral, pero no se pusieron de acuerdo. El dirigente socialista vetó al líder de Podemos como vicepresidente y aseguró que no era bueno para el país un Gobierno de coalición con Iglesias. Ante la imposibilidad de forjar una mayoría parlamentaria, los españoles fueron de nuevo llamados a las urnas el 10 de noviembre. En su cierre de campaña, en un clima enfervorizado en un pabellón de la Feria de Barcelona, Sánchez arremetió contra Iglesias y el independentismo. Su estrategia era transparente: presentarse como una fuerza de centro frente a los extremismos que, según su discurso, encarnaban el PP y Podemos. Pero los resultados supusieron una enorme decepción para Sánchez, que no pudo disimular su mal humor ante sus seguidores en la noche electoral. Sus 120 escaños eran insuficientes para gobernar en solitario y, por añadidura, Casado había logrado remontar. Sus 89 diputados mejoraban claramente lo conseguido en abril. Ciudadanos se hundió tras perder más de dos millones de votos y pasó de ser la tercera fuerza política a la sexta, superada por Vox, Podemos y ERC. Un enorme varapalo que forzó a Rivera a dimitir y relegó al partido a una posición de irrelevancia. Sus 10 escaños ya no contaban. Apenas habían transcurrido 48 horas cuando Sánchez anunció por sorpresa un acuerdo con Podemos. Esta vez la negociación fue corta y, a comienzos de enero, Sánchez era investido como presidente de un Gobierno de coalición en el que Iglesias ocupaba el cargo de vicepresidente. Cuatro dirigentes de Podemos le acompañaban en el Consejo de Ministros, entre ellos, Irene Montero, su pareja. Sólo habían pasado unas pocas semanas cuando un minúsculo e invisible virus lo trastocó todo. Al principio, el Gobierno adoptó una táctica negacionista, pero el 14 de marzo, una semana después de la manifestación feminista, Sánchez decretó el estado de alarma y el confinamiento. La pandemia ha desgastado políticamente al Gobierno, que ha cometido numerosos errores en la gestión de la crisis. Las relaciones con la oposición se han tensado hasta llegar a un grado de crispación que superan todo lo visto desde la Transición. Y no faltan quienes acusan a Sánchez de haber sucumbido a la tentación autoritaria y al menosprecio de las libertades. Plutarco cuenta que un adivino le advirtió a Julio César de que se cuidara de los idus de marzo. El estadista romano no se lo tomó en serio y fue asesinado en el Senado. Marzo ha sido también nefasto para Sánchez, pero ha logrado sacar adelante las prórrogas del estado de alarma y la emergencia sanitaria parece que empieza a remitir tras un fuerte descenso del número de infectados y de víctimas. Si la tendencia se consolida, el líder socialista podría haber cruzado el Rubicón de su segundo mandato. Pero la amenaza de una profunda recesión a partir de otoño es más que una posibilidad. España se enfrenta a un futuro dramático y Sánchez no parece el líder más adecuado para forjar consensos. El balance de sus dos años en el poder es controvertido, pero ha demostrado que es un superviviente, una persona con una gran dureza de carácter. No es un hombre de Estado ni un intelectual, pero domina el arte de la propaganda. Siguiendo la doctrina de Maquiavelo, sabe de la importancia de acertar en el momento. Ya ha acreditado también que se equivocan quienes le minusvaloran. Y que es capaz de tomar la iniciativa cuando todo se vuelve en su contra, como hizo en octubre del año pasado al llevar a cabo la exhumación de los restos de Franco en El Escorial en un espectáculo transmitido en directo. Ahora empieza lo más difícil: cerrar las heridas, impulsar la economía y devolver la confianza a los españoles. Tendrá que hacerlo con un Pablo Iglesias que está aprovechando esta crisis para intentar convertirse en una referencia de la izquierda e imponer unas recetas que pueden llevar al país a la quiebra de las cuentas públicas. La gran duda es hasta cuando Sánchez está dispuesto a mantener la alianza con Iglesias y los independentistas, que impiden la reedición de esos Pactos de La Moncloa por la que abogó el presidente. Los signos de división en el Ejecutivo empiezan a aflorar y el enfrentamiento entre Nadia Calviño y el líder de Podemos es patente. No resulta descartable que el futuro nos pueda deparar sorpresas porque Sánchez ya ha demostrado que no le asustan los giros más imprevisibles para sobrevivir políticamente. Esto es lo que le contestó Julio César a un mensajero de Sila, que le pedía que se divorciara de su esposa Cornelia: «Dile a tu amo que en César sólo manda César». Así es como gobierna Sánchez. Y así es como piensa permanecer en el poder todo el tiempo que las circunstancias lo permitan.
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El fútbol pospandemia
Lo que parecía muy complicado hace algunas semanas ya es casi una realidad. La Liga volverá a reemprenderse y los equipos se preparan contra reloj para afrontar la parte más decisiva de la temporada. Pero será un final de curso lleno de trampas y...
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La coalición fingida tensa al PSOE
La coalición de intereses personales que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias dicen haber fortalecido durante las últimas semanas, para pacificar la convivencia en Moncloa y establecer un reparto de papeles en el control del Gobierno, es sólida. Sin embargo, no lo es tanto la alianza que en cascada se presupone entre la militancia del PSOE y la de Podemos. La desconfianza interna aumenta entre sectores de ambos partidos descontentos con el hermetismo con que Sánchez e Iglesias siguen fabricando, sin consultar más que a un férreo núcleo duro de extrema confianza, la repuesta a la crisis sanitaria, sus pactos parlamentarios y la confusa y contradictoria réplica a la recesión. El «blindaje» de la coalición, más endeble de lo que aparenta La coalición de Gobierno está «blindada», y ese es el mensaje que semanalmente emite Moncloa para tratar de minimizar cualquier episodio de crisis interna que se produzca, o para intentar reforzar a los ministros, independientemente de la magnitud de sus errores. Pero en sectores de la izquierda crece la sensación de que esa «alianza fingida», sostenida sobre una supuesta lealtad personal entre Sánchez e Iglesias y basada exclusivamente en una cuestión de supervivencia política, es tan artificial que ha empezado a resquebrajarse. Que es tan endeble, que en otoño podría dejar de ser sostenible en cuanto la recesión desnude una realidad difícilmente manejable en las calles. De ahí, que la interpretación de algunos movimientos tácticos de Pablo Iglesias genere serias dudas en ámbitos del PSOE sobre la consistencia real de la coalición. Hoy, Sánchez e Iglesias coinciden en un único objetivo: resulta esencial para los intereses de la izquierda, y para la estabilidad de la legislatura, proteger a sus «socios naturales» –ERC y PNV, fundamentalmente–, y acelerar el proceso de fragmentación ideológica de la sociedad. Nadie en el PSOE ni en Podemos ve como arrebato puntual el tono con que Iglesias enfoca sus enfrentamientos con la derecha. Iglesias necesita tanto al PP y a Vox para reafirmar su poder interno en Moncloa y para liderar a la izquierda en la calle, que no duda en hacer ostentación sobreactuada de ello. Objetivo: acelerar la ruptura ideológica en la sociedad Ese es el terreno donde Iglesias se maneja cómodamente. Aquel en el que el frentismo, la radicalidad de los mensajes de rencor a izquierda y derecha, el alejamiento de la moderación y la quiebra de la convivencia le permiten sacar rédito de la polarización extrema de la política. En las instituciones y en las calles… donde convenga en cada momento. Su discurso –avalado y permitido por Sánchez en esa estrategia común– no responde a una improvisación puntual o a un mal día en el escaño, sino a una táctica deliberada para generar una tensión social de la que conscientemente hace cómplice a la oposición. Es algo similar, pero elevado a la enésima potencia, a lo que José Luis Rodríguez Zapatero confesó en un micrófono indiscreto durante la campaña de las elecciones de 2008: «Necesitamos tensionar esto». Para Iglesias, es irrelevante quién tenga la culpa, quién haya empezado primero, quién «escrachea» más, quién provoca o quién responde… si la izquierda o la derecha. Es más una cuestión de fondo. Lo esencial no es quién cause esa irritación social vinculada al odio ideológico y a la propia incertidumbre en el futuro, sino que esa convulsión exista y adquiera vida propia al margen de los partidos porque eso es lo que le favorecerá, llegado el día, en las urnas. Y en el PSOE hay quien teme que el líder de Podemos haya tomado a Sánchez como rehén en este objetivo porque aumentará el riesgo de que el socialismo no salga bien parado.El discurso de Iglesias responde a una táctica deliberada para generar tensión social y odio ideológico, de la que hace cómplice a la oposición Patxi López exhibe la irritación del PSOE con Podemos El enfrentamiento protagonizado entre los «aliados» Patxi López y Enrique Santiago el pasado jueves en la «comisión de reconstrucción» del Congreso esconde más mar de fondo que una mera discusión puntual entre socios. Esconde una disonancia profunda entre el PSOE y Podemos. La «confesión» de López representa una discrepancia radical respecto a la pretensión de Sánchez e Iglesias de convertir la comisión en un foco de discordia y conflicto permanente. Patxi López seguirá presidiendo esa comisión junto a Santiago, pero ambos escenificaron en público la misma disonancia insalvable que Nadia Calviño y el propio Iglesias mantienen en privado… Es la misma rotura de fibras en el cuerpo de la coalición que ha empezado a debilitar a ministros como Salvador Illa, Fernando Grande-Marlaska, José Luis Ábalos, María Jesús Montero, Yolanda Díaz, Alberto Garzón o Manuel Castells. «Nadie sabe si Iglesias quiere irse o quedarse, pero manda» Aparentemente superada la fase más dramática de la gestión de la pandemia, Sánchez afronta tres riesgos que pondrán a prueba la supervivencia de la legislatura. Primero, la propia lealtad de Podemos, porque sectores del PSOE profundamente desconfiados sostienen que aún no han conseguido descifrar «si Iglesias quiere quedarse y apropiarse de Moncloa, o si por el contrario quiere irse y está preparando ya la coartada para salir del Gobierno» cuando la UE imponga sus condiciones para el rescate de nuestra economía, recortes severos, una drástica contención del gasto público, y una subida indiscriminada de impuestos. Es decir, cuando la izquierda ya no pueda rentabilizar el «ingreso mínimo vital», el aumento de la fiscalidad a las «grandes fortunas», o la «tasa Google». «Pero mandar, manda», sostienen.La «confesión» de Patxi López representa una discrepancia radical respecto a la pretensión de Sánchez e Iglesias de convertir la comisión en un foco de discordia y conflicto permanente «Sánchez ya no genera una confianza ciega en Europa» El segundo riesgo que Sánchez debe encarar es el de haber perdido aquel aura de joven valor en alza de la socialdemocracia, predestinado a resucitar a esa izquierda moderada que había perdido el «swing» en Europa. Además, Sánchez llegó a Europa con la fórmula para contener y reconducir al populismo de extrema izquierda que tanto miedo genera en sus instituciones. Hoy, en cambio, Sánchez ha perdido buena parte de su crédito en Bruselas y su Gobierno emite señales confusas sobre el futuro de la reforma laboral, sus pactos con Bildu, o las «nacionalizaciones» que ya ha invocado tres veces Iglesias en el Congreso. La incomodidad es notoria en ámbitos europeos, pero también del PSOE, donde apelan a que Sánchez prescinda de Iglesias e inicie un acercamiento sincero al PP para garantizar una «reconstrucción» real. O que, en su defecto, demandan a Sánchez que lo ate en corto para que el proyecto socialista no se diluya en Podemos. ¿Crisis de Gobierno en ciernes y reducción de carteras? El tercer desafío inminente del presidente del Gobierno no va a ser tanto dominar a Podemos –a lo que Sánchez parece haber renunciado–, como negociar unos presupuestos generales contra la mitad de su propio Gobierno, con socios no fiables, y con Europa al acecho de su dinero. Por eso ya hay en el PSOE quien «sotto voce» considera imprescindible una crisis de Gobierno en cuanto el control sanitario de la pandemia lo permita. El desgaste de algunos ministros se percibe irreversible. Incluso, algún dirigente socialista apela en privado a la conveniencia de reducir considerablemente el número de ministerios para hacer creíble la austeridad que se va a imponer en muchos millones de hogares a partir de septiembre. En este contexto de tensiones internas en el diseño presupuestario de la legislatura y de purgas en el propio Ejecutivo, la compatibilidad de Sánchez e Iglesias va a ser puesta a prueba. Y si hay algún mensaje «cristalino» que cada día lanza el líder de Podemos al presidente del Gobierno es que no es domesticable.
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Urkullu sortea la crisis y ensancha su mayoría con los socialistas
No hay rival que desafíe la hegemonía del PNV, que volverá a ganar con holgura las elecciones autonómicas del 12 de julio en el País Vasco. Ni siquiera la pandemia del coronavirus, que ha tenido en Vitoria uno de los epicentros más graves, erosiona el poder de Iñigo Urkullu, quien aspira a ensanchar la base de su Gobierno de coalición con el PSE. Según el barómetro de GAD3 para ABC sobre intención de voto, los nacionalistas vascos lo tienen fácil: crecerán entre dos y tres escaños (30-31), uno en cada provincia, y obtendrán el 40,4 por ciento de los apoyos. Sus aliados, los socialistas vascos, sumarán un asiento (10). Estos resultados permitirían a PNV y PSE disfrutar, esta vez sí,... Ver Más
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Ganarás según dónde teletrabajes
Si sigues trabajando desde tu casa en Silicon Valley, conservarás el sueldo, pero si te mudas a Arkansas perderás parte del salario porque, a partir del 2021, lo ajustaremos al nivel de vida de la región donde hayas elegido teletrabajar”. Este vino...
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Cayetana Álvarez de Toledo: «Iglesias busca consumar la obra ideológica de su padre: cargarse el orden democrático»
No es que Cayetana Álvarez de Toledo (Madrid, 1974) no se amilane ante los ataques de la izquierda más radical, es que considera que plantar cara es esencial para defender los valores constitucionales. En esta entrevista realizada tras su enfrentamiento dialéctico con el vicepresidente del Gobierno, la portavoz del PP no sólo no da un paso atrás, sino que explica por qué los defensores de lo que representó la Transición deben alzar la voz y profundizar en la batalla política y moral con la izquierda radical. ¿Está cómoda en esta situación? Sí, es mi obligación. No es una cuestión de comodidad. Atacarla por el título que ostenta forma parte del argumentario contra usted de la izquierda más primaria, y de algún grupo... Ver Más
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Barça y Madrid retomarán su pulso por la Liga y el Espanyol buscará salir del pozo
Restan once jornadas. Se jugarán al sprint, sin tregua, en 39 días entre el 11 de junio y el 19 de julio. Mañana los equipos ya podrán entrenarse al completo y la Liga, que publicará en breve sus horarios, volverá en menos de dos semanas. Con ella...
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El coronavirus equipara a España con Irán
Para quienes creían que la influencia de Podemos en el gobierno de España se limitaba a sus Ministerios, originalmente de muy escaso fuste, la crisis del coronavirus y cómo está siendo gestionada en la República Islámica del Irán nos da una idea del peso de Podemos en el Gobierno y las similitudes escalofriantes que hay entre el país que financió al partido de Iglesias y el país en el que ahora gobierna ese partido pro iraní. Podemos ha contagiado al Gobierno español de las formas de sus mentores iraníes. El primer y más notable paralelismo es cómo el régimen iraní ignoró los primeros avisos de la pandemia a pesar de las muertes que pronto llegaron. Y el segundo es la ocultación del número real de muertos. La cifra oficial con fecha de ayer era de 7.677. Pero el detallado estudio realizado por la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán (PMOI por sus siglas en inglés) muestra que la cifra real está en el entorno de los 44.300 en 32 ciudades de las 31 provincias del país. Sólo en Teherán, la cifra de victimas de la pandemia fue de 6.400, la mayoría de las cuales fueron enterradas en el principal cementerio de la ciudad, Behesht-e Zahra. El director del Comité de Salud del ayuntamiento de Teherán, Nahid Khodakarami, declaraba el 14 de abril al diario estatal «Shargh» que el número de muertos diarios en la capital ha oscilado entre 70-100. Lo normal era enterrar en un día pre pandemia hasta 160 cadáveres. Durante la mayor parte de la pandemia han rondado los 300. Está claro que en España la ocultación no ha llegado a tanto. Pero que en una democracia occidental pueda haber un desfase de unas 16.000 personas en el número de muertos es inverosímil. Y que el portavoz gubernamental en la materia sea incapaz de dar una explicación comprensible nos pone exactamente a la altura de la teocracia iraní. El presidente iraní, Hasán Rohaní mantiene que el virus fue descubierto el 17 de febrero y se informó a la población al día siguiente. Pero una docena de documentos de la Organización Nacional de Emergencias hechos públicos por la PMOI demuestran que tenían conocimiento al menos desde el 25 de enero. Tres semanas en una pandemia como ésta es mucho tiempo. Sucede además, que después de los levantamientos del año pasado, el régimen tenía especial interés en celebrar el 11 de febrero el aniversario de la revolución jomeinista de 1979. Y ya sabemos que los podemitas y sus mentores dan prioridad a sus manifestaciones sobre cualquier otra consideración. ¿Por qué será que al leer esto me acordé del 8-M? De hecho intentaron prorrogar el ocultamiento hasta el 21 de febrero, fecha de sus pseudoelecciones parlamentarias, pero la dimensión de la pandemia lo hizo imposible. Por otra parte, desde que el virus fue identificado a final de enero y mientras los iraníes morían a cientos, la línea aérea Mahan, controlada por los Guardianes de la Revolución Islámica, siguió volando a las principales ciudades chinas: 55 vuelos. Y después de que se prohibieran los vuelos allí se hicieron al menos otros cinco con la excusa de llevar ayuda humanitaria. Lo que resulta inverosímil pues se emplearon aviones de pasajeros. Los podemitas volverán con la cantilena de que los datos de la PMOI son inválidos por ser una organización terrorista. Falso. Esta organización participó en la revolución que derrocó al Sha en 1979 y había sido antes su oposición más activa. Es cierto que en la década de 1980 el régimen iraní logró poner a la PMOI en la lista de organizaciones terroristas de muchos países, pero tanto la UE en 2009 como Estados Unidos y Canadá en 2012 retiraron a la organización esa consideración. Pero claro, para Podemos un partido que promueve la libertad y un Irán democrático es una amenaza. Por eso da igual que el número de muertos iraníes sea seis veces mayor que el reconocido. A podemos hay muchos muertos que le dan igual. No sólo en Irán.
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Las angustias de los más pequeños
El Centre Socieducatiu Poblenou es uno de los 28 que están adheridos a la Fundació Pere Tarrés y por primera vez desde que se inauguraron las reformas en noviembre del 2016 ha tenido que cerrar sus puertas por el coronavirus. Pero la actividad no ha...
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Hong Kong se resiste a ser como la China de Xi Jinping y hoy regresa a las calles
Como centro financiero global y meca del capitalismo, Hong Kong era una de las ciudades más prósperas, seguras, eficientes, vibrantes y libres de la Tierra. Con más de 1.200 rascacielos, esta espectacular megalópolis celebraba cada año un sinfín de congresos y exposiciones y en 2018 atrajo a 65 millones de turistas. Cuatro de cada cinco venían de China continental para gastarse un dineral en sus restaurantes y «boutiques» de marca, que copaban el 5 por ciento de las ventas de lujo en todo el mundo. Pero Hong Kong lleva un año sumido en una agitación social que venía de antes y ya había hundido el turismo y la economía antes de que el coronavirus le diera la puntilla. Con permiso de Vargas Llosa, «¿cuándo se jodió el Perú?». En la memoria colectiva aparece un año, 2012, a partir del cual las cosas empiezan a torcerse. Curiosamente, o no, es el mismo en que Xi Jinping sucede a Hu Jintao, primero como secretario general del Partido Comunista y, al año siguiente, como presidente de China. Justo antes del primer relevo, las masivas protestas estudiantiles contra una ley de educación patriótica que quería imponer Pekín obligaron finalmente a retirarla en el verano de 2012. En el año más duro tras la «Gran Recesión» de 2008, que agravó las desigualdades que sufre esta ciudad con la vivienda más cara del mundo, nació una generación de jóvenes muy comprometidos políticamente. Tras este éxito inicial, la promesa incumplida del sufragio universal desató la Revuelta de los Paraguas en el otoño de 2014, cuando los manifestantes bloquearon durante casi tres meses tres puntos neurálgicos. Aquella protesta fracasó cuando sus campamentos fueron levantados por la Policía y sus cabecillas condenados por los tribunales. «¡Volveremos!», prometieron mientras se apagaba la llama del descontento sin haber logrado sus objetivos. Pedían pleno sufragio universal para elegir al jefe ejecutivo de Hong Kong, escogido por un comité afín a Pekín, y libre presentación de candidatos, ya que el régimen solo permitía una terna de aspirantes filtrados para no perder el control de la ciudad. Tras un lustro de relativa calma, en la que continuó la siempre problemática inmigración de chinos del continente y se acrecentó el control de Pekín con el «secuestro» de los libreros críticos, el malestar volvió a estallar hace un año. Una polémica ley de extradición a China sacó a millones de personas a las calles en las manifestaciones más multitudinarias que se recuerdan en la excolonia británica. Aunque empezaron de forma pacífica y con el civismo de los hongkoneses por bandera, desembocaron en una violencia nunca vista en la ciudad. Desde la toma del Parlamento local el 1 de julio, aniversario de la devolución a China, una «guerrilla urbana» formada sobre todo por jóvenes tomó por costumbre enfrentarse cada fin de semana con la Policía. Cuando la ley de extradición fue retirada en septiembre, era tarde. Con batallas campales que dejaron dos muertos, un hombre quemado vivo, 8.500 detenidos y una sociedad polarizada, las protestas se pararon con la epidemia del coronavirus. Como todo. Pero su control y el anuncio de China de una Ley de Seguridad Nacional, que penará la subversión, la secesión, el terrorismo y las injerencias extranjeras, las han reactivado con la misma fuerza que antes. Dentro de esta vorágine «acción-reacción», Pekín se ha saltado al Parlamento de Hong Kong para imponerla directamente en su Ley Básica, mini-Constitución de la ciudad. Tan controvertida decisión ha encontrado una fuerte oposición social y el rechazo internacional por considerarla una violación del principio «un país, dos sistemas», que otorga al antiguo enclave británico autonomía y más libertades de las que tiene el resto de China. Dicho principio, piedra angular de la Declaración Conjunta Sino-Británica suscrita en 1984 para acordar la devolución en 1997, está vigente cincuenta años. Bajo el autoritarismo de Xi Jinping, que persigue con dureza a los disidentes y aspira a perpetuarse en el poder, Pekín parece haber perdido la paciencia y no esperará hasta 2047 para la integración completa de Hong Kong en China. Con esta Ley de Seguridad Nacional no solo pretende aplastar la revuelta, sino mantener el control de la ciudad ante la previsible victoria de la oposición demócrata en las elecciones de septiembre al Parlamento autónomo. Espoleado por las protestas, su arrollador triunfo en los comicios municipales de noviembre augura un vuelco en el Consejo Legislativo (Legco), que podría bloquear al Gobierno local y volverse intratable como se ha visto en los últimos enfrentamientos entre sus diputados. «Quieren un control administrativo total: establecer oficinas y agencias (de la seguridad pública) en Hong Kong. Enviarán cuadros del Partido Comunista para supervisar al ejecutivo, al legislativo y al judicial. Es solo el principio», alertó el viernes el veterano líder demócrata Martin Lee. La marcha convocada para hoy en recuerdo de la matanza de Tiananmen volverá a encender el conflicto.
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Siete muertos en un tiroteo en una sala de fiestas de Veracruz, México
Al menos siete personas fallecieron y dos resultaron heridas la noche del viernes en México durante un tiroteo en el pequeño municipio de Tierra Blanca, en el occidental estado de Veracruz. El crimen ocurrió en el salón de eventos «YemanYA» mientras se celebraba una fiesta que había sido organizada por el medio de comunicación local «El Sol de Tierra Blanca». Entre las víctimas se encuentra Francisco Navarrete Serna, director de «El Sol de Tierra Blanca» y quien era conocido por ser presuntamente el líder regional del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), según medios de comunicación veracruzanos. El CJNG es uno de los cárteles más importantes poderosos de México y es dirigido por Nemesio Osguera Cervantes, alias «El Mencho». El tiroteo ocurrió sobre la media noche, cuando un comando entró en la sala de fiestas mientras una banda musical tocaba en directo. En un vídeo subido a redes sociales, donde se transmitía el concierto en directo, se puede ver a Navarrete Serna cantando con la banda cuando, tras escuchar una detonación, saca un objeto del cinturón —aparentemente una pistola— y corre afuera del escenario. El vídeo se corta en ese instante. <blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr">Tierra Blanca <a href="https://t.co/CbKCKuAPWO">pic.twitter.com/CbKCKuAPWO</a></p>— MarioAndrésLanderos (@AndresLanderos) <a href="https://twitter.com/AndresLanderos/status/1266605968210694144?ref_src=twsrc%5Etfw">May 30, 2020</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> De acuerdo con los primeros informes, el grupo armado disparó indiscriminadamente contra los presentes. Además del director de «El Sol de Tierra Blanca», otras víctimas fueron dos de los músicos y un técnico de sonido. Navarrete Serna también era conocido en la zona por haber participado en 2016 en la desaparición y asesinato de cinco jóvenes. Ese mismo año fue detenido y condenado por ese crimen, en el que la fiscalía le acusaba de ser integrante del CJNG. Veracruz es uno de los Estados más peligrosos de México. Esta región acumula un total de 678 homicidios dolosos entre enero y abril de este año, cifra que representa un 7% de los 9.751 que han ocurrido en los 32 Estados que componen el país durante el mismo periodo.
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La Covid agrava la crisis del campo
Cuando todo el mundo pensaba que la Covid-19 era un problema de China, quienes ocupaban las portadas de los periódicos en España eran los agricultores que con sus tractores colapsaron carreteras y ciudades para reclamar precios justos para los...
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El guardián del Santo Sepulcro
La luz se cuela de nuevo por la puerta del Santo Sepulcro. Después de dos meses de clausura por el coronavirus, los fieles pueden volver a entrar a rezar en el lugar en el que, según la tradición, murió y resucitó Jesús, situado en el corazón de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Estos dos meses de encierro han sido especiales para las tres comunidades, católicos y ortodoxos griegos y armenios, que gestionan una basílica en la que, pese a estar la puerta cerrada, no se ha detenido la actividad. «Ningún día hubo interrupción de oración comunitaria de ninguna de las comunidades que habitamos en el interior, el ritmo de vida fue siempre el mismo y así vivimos también la Semana Santa, sin peregrinos, pero sin interrupciones», asegura el padre Salvador Rosas, que a sus 38 años es el guardián asignado por los católicos al lugar más sagrado para el cristianismo. Nacido en Guadalajara, México, Salvador ha vivido dos meses de encierro junto a los otros nueve frailes del convento franciscano en el interior de la basílica. «No sufrimos hambre, ni carestía, estuvimos en contacto con nuestros familiares y con los frailes en el exterior, por lo que día a día sentíamos el apoyo espiritual y experimentábamos la ayuda de Dios y la confianza en que esto terminaría», revela el religioso mexicano, que estos días sigue con preocupación las noticias sobre el avance de la pandemia en el continente americano. En los momentos más severos del encierro les tuvieron que hacer llegar la comida a través de una ventana, la acumulación de basura también supuso un pequeño contratiempo, pero «han sido detalles menores dentro de este momento que nos ha tocado vivir. Este tipo de cosas cambian la historia y no recuerdo nada tan grave desde el ataque contra las Torres Gemelas». El guardián del Sepulcro no quiere oír hablar de «teorías de la conspiración y mucho menos de castigo de Dios, porque este es un mal creado por el hombre. Debemos reflexionar. Nosotros, como personas de fe, sabemos que es algo transitorio y que tendrá un final, no debemos perder la esperanza». Sin descanso La basílica funciona «como un relojito que marca los tiempos a cada comunidad y que hace que siempre haya alguien orando», apunta Salvador para describir el status quo por el que se rige el santo lugar. El «relojito» marca tiempos y espacios y sirve para evitar choques entre las comunidades como los ocurridos en el pasado. En el caso de los católicos, la jornada gira en torno a un eje matutino, en el que se celebra la misa; el vespertino, ocupado por la procesión cotidiana; y el nocturno, protagonizado por la oración de media noche. La actividad no se ha detenido, pero se ha desarrollado en una calma poco habitual ya que «nos faltan las piedras vivas, el quinto evangelio, que son los cristianos que llegan aquí desde todos los rincones del mundo. Este es un lugar único porque recibimos todo tipo de cristianos, no solo católicos, con ritos y culturas diferentes», recuerda el guardián, que no oculta que «quizás en los meses anteriores al cierre estábamos saturados, había tanta gente que se necesitaban hasta cuatro horas de espera para poder entrar a la tumba… hemos pasado de las multitudes a la tranquilidad absoluta y el silencio». En 2019 Israel alcanzó la cifra récord de 4,5 millones de visitas y la previsión para 2020 era aun mejor, pero el coronavirus ha frenado en seco el crecimiento. La masificación del turismo religioso ahogaba las callejuelas de la Ciudad Vieja, pero llenaba hoteles, restaurantes y bazares. Recomendaciones especiales Además del Sepulcro, también la Natividad, en Belén y la mezquita de Al Aqsa, tercer lugar más sagrado para el islam, reabren sus puertas a los fieles estos días. El Muro de los Lamentos, por ser una plaza al aire libre, nunca se ha cerrado del todo, aunque la oración en este lugar santo para los judíos ha estado limitada a grupos reducidos. La reapertura es progresiva y en el caso del Santo Sepulcro se permite una presencia máxima de 50 personas, luego serán cien y así hasta volver a la normalidad. Las normas en el interior del templo son las mismas que en otros lugares y es necesario el uso de mascarilla o mantener la distancia social. «Pedimos que no se besen las piedras, ni se toquen los iconos o las vestimentas litúrgicas… pero no hay forma» «Tenemos recomendaciones especiales, pero es muy difícil que se cumplan debido a la multiculturalidad de los fieles. Pedimos que no se besen las piedras, ni se toquen los iconos o las vestimentas litúrgicas… pero no hay forma», señala Salvador frente a la piedra de la unción, que los fieles siguen tocando y besando ajenos a los más de 365.000 muertos que ha provocado la pandemia en todo el mundo. Los dos meses de encierro han mantenido al virus fuera de estos muros, pero ahora la puerta vuelve a estar abierta y los religiosos que habitan en el interior son conscientes del riego. Resulta increíble caminar en solitario en la rotonda del Edículo y escuchar el silencio. El coronavirus ha vaciado el lugar santo y Salvador reflexiona en voz alta: «Nos falta la gente para que la felicidad tras la reapertura sea completa».
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Trump inicia una transformación sin precedentes de las redes sociales
En algún punto intermedio entre la libertad de expresión y el derecho a una información veraz se ubica una ley estadounidense hasta ahora poco conocida y sobre la cual se han erigido las grandes redes sociales tal y como las conocemos ahora. Molesto porque dos de sus mensajes en Twitter han sido etiquetados como falsos, el presidente Donald Trump ha iniciado una reforma de esa ley de internet, que en última instancia puede transformar profundamente y en todo el mundo esas plataformas que han llegado a tener un papel tan predominante en la política, la prensa y la comunicación de hoy en día. La pregunta que hoy plantean los portavoces de Trump en la Casa Blanca es clara. ¿Por qué se etiqueta como engañosas las opiniones de Trump sobre voto por correo, pero no los mensajes del líder supremo iraní, Ali Jamenei, pidiendo la destrucción de Israel? ¿Por qué siguen intactos los mensajes de Nicolás Maduro en Venezuela acusando a EE.UU. de promover golpes de estado? ¿Y los de funcionarios y diplomáticos chinos acusando de forma indisimulada a EE.UU. de ser el creador secreto del coronavirus? El jueves el presidente Trump aceleró la reforma de esas leyes de internet. Durante muchos años, políticos y editores de medios de todo signo han venido pidiendo precisamente eso. En el centro de la polémica está la sección 230 de la llamada Ley de Decencia en las Comunicaciones, aprobada en 1996, la prehistoria de internet. Esta reza: «Ningún proveedor o usuario de un servicio de informática interactiva podrá ser tratado como editor o emisor de ninguna información de otro proveedor de contenido informativo». En jurisprudencia norteamericana, esto significa que las redes sociales no son responsables del contenido que se publica en ellas, por falso, injurioso o delictivo que sea. Pueden publicar cualquier cosa, con todos los privilegios y ninguna obligación. No es de extrañar que se hayan escrito abundantes artículos y libros que afirman que la Sección 230 contiene «las 26 palabras que crearon internet». Consenso Hasta ahora había cierto consenso, fuera de Silicon Valley, en que una reforma era necesaria. «Esa sección 230 debería revocarse». Así de claro lo dijo en enero no Trump, sino Joe Biden, vicepresidente entre 2009 y 2017 y candidato a la presidencia este año. En una conversación con «The New York Times», el demócrata afirmó que a la ciudadanía debería preocuparle «la concentración de poder» de esas plataformas. «Debe ser revocada, tanto para [Mark] Zuckerberg [fundador de Facebook] como para otras compañías». Incontables son los editoriales de la prensa norteamericana que han pedido, año tras año, una reforma de esa Sección 230, uno de los más recientes, el de «The Seattle Times» en marzo, que decía abiertamente que «dado el dominio de algunas plataformas gigantescas, sus fallos de autorregulación y el daño que están causando, es hora de reconsiderar las leyes que les otorgan ventajas. Eso incluye la Sección 230 de la Ley de Decencia de Comunicaciones, que exime a servicios de internet de responsabilidad civil por contenido que otros publican en ellos». La razón de muchos medios para criticar esa regulación es clara. Cabeceras de todo el mundo llevan largos años regalando sus contenidos a las grandes plataformas de internet, sobre todo a Google y Facebook, y pagan además por ello con el elevado precio de ver su circulación y publicidad dramáticamente reducidas, con efectos catastróficos para el periodismo. De momento, esa ley se ha modificado una vez, también bajo la presidencia de Trump y la tutela de las dos cámaras del Capitolio, para que las plataformas de internet sean al menos responsables si lo que se publica en sus servidores son mensajes que incitan a la trata de blancas y explotación sexual de menores. Tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado esa reforma tuvo el apoyo casi unánime de demócratas y republicanos. Censura partidista Pero, el problema para una reforma integral que políticos y editores de medios consideran necesaria hace años es que hoy la defiende Trump. El presidente pide reformar la Sección 320 no por solidaridad con la prensa, a la que considera su enemigo, sino para poder denunciar a Twitter por censura contra él y los activistas conservadores que le apoyan. Sólo si la red social fuera considerada legalmente una editora de contenidos podría quedar probado ante un juez que ejerce la censura. Como suele suceder en la era de Trump en Washington, basta con que el presidente proponga algo para que la oposición se alinee justo en todo lo contrario, como está sucediendo en este caso. Aun así, el presidente defendió las reformas propuestas en términos que en otra época hubieran sido de consenso en Washington. «Un pequeño puñado de poderosos monopolios de redes sociales controla una gran parte de todas las comunicaciones públicas y privadas en EE.UU. Y sabemos quienes son; no tenemos que nombrarlos», dijo en jueves.
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¿Cuándo podré bañarme en la piscina de mi comunidad de vecinos, coger un taxi o ir a un hotel?
El coronavirus ha cambiado nuestra forma de trabajar, de hacer deporte y de relacionarnos y también va a cambiar nuestra forma de viajar. Por ello, los expertos de Rastreator responden a las dudas de los usuarios sobre qué podrán hacer en las próximas semanas durante las diferentes fases de la desescalada. ¿Cuándo podré bañarme en la piscina de mi comunidad? La apertura de las piscinas de las comunidades de vecinos se hará en la fase dos y, para poder disfrutar de un chapuzón, habrá que pedir cita previa, respetar horarios por turnos y reducir el aforo al 30% de su capacidad. Antes se deberá llevar a cabo la limpieza y desinfección de las instalaciones y habrá que desinfectar las superficies de contacto frecuente de los usuarios, al menos tres veces al día. La distribución espacial de las zonas para las toallas y objetos personales deberá garantizar la distancia mínima de seguridad de dos metros entre los usuarios y tendrán que estar señalizadas. Además, no se podrá hacer uno de las duchas de los vestuarios ni de las fuentes de agua. Sin embargo, los Administradores de Fincas han advertido de que las mayoría de las comunidades de propietarios no podrán cumplir las condiciones que se fijan en la orden que establece la apertura en la fase 2 porque no disponen de los recursos o herramientas para llevarlos a cabo. ¿En qué condiciones se permite ir a la playa? Si tienes una casa en la playa en la misma provincia en la que resides habitualmente, puedes ir a pasear desde la fase 1, pero será en la fase 2 cuando se permita el baño recreativo. Sin embargo, si quieres desplazarte a una playa situada en otra provincia, tendrás que esperar a que termine la fase 3 y comience la nueva normalidad. No obstante, cada ayuntamiento podrá establecer limitaciones de acceso y de aforo. Además, se podrá establecer un límite de permanencia en la playa. Si está permitido alquilar motos de agua, hidropedales, etc. siempre y cuando la empresa garantice la desinfección de los mismos después de cada uso. ¿Van a reabrir las salas de cine? Será en la fase 2 cuando se puedan celebrar espectáculos culturales en lugares cerrados con un máximo de 50 personas y al aire libre con un máximo de 400 personas, siempre que estén sentadas y manteniendo la distancia de seguridad. En la fase 3 se ampliará el aforo a 80 personas en lugares cerrados y a 800 al aire libre.  ¿Vamos a poder ir a discotecas este verano? No será hasta la fase 3 cuando se abran estos locales de ocio nocturno y tendrán que ser desinfectados habitualmente y garantizar la distancia de seguridad. ¿Puedo coger un taxi, VTC o un vehículo de «carsharing»? Está permitido desplazarse por la ciudad en taxi o en un vehículo de VTC, así como en motos y coches de compañías de «carsharing» y En el caso de los VTC, hay que llevar la mascarilla durante todo el trayecto y algunas compañías están asegurándose de que en cada coche haya un bote de gel hidroalcohólico. Además, siempre habrá que dejar el asiento del copiloto libre y solo podrán viajar más de dos personas en el coche si residen en el mismo domicilio.  ¿En qué condiciones se puede alquilar un coche? Actualmente se pueden alquilar coches en todas las ciudades de España, pero las restricciones de movilidad serán las determinadas para la fase en la que se encuentre cada provincia. Antes del coronavirus, los coches de alquiler ya se limpiaban después de cada uso, para que el siguiente cliente se lo encontrara en perfecto estado. Sin embargo, ahora se han incrementado las medidas de higiene y los coches se desinfectan por completo después de su uso. ¿Está permitido viajar en avión durante el estado de alarma? Excepto los casos debidamente justificados, los viajes en avión no están permitidos hasta la nueva normalidad, al igual que los desplazamientos entre provincias en cualquier otro transporte. En el caso de que viajes en avión, tendrás que seguir las medidas de seguridad de la aerolínea con la que viajes. En la mayoría de compañías aéreas, las mascarillas son obligatorias durante todo el viaje y algunas dejan un asiento vacío en cada fila para garantizar que haya distancia entre los pasajeros, sin embargo hay otras que no lo hacen. ¿Cuándo podré ir a mi segunda residencia en otra provincia? Si tienes una segunda residencia en otra provincia, habrá que esperar hasta después de la fase 3 para viajar fuera. Sin embargo, si tu segunda residencia está dentro de tu propia provincia sí están permitidos los desplazamientos desde la fase 1. ¿En qué momento se podrá ir a otros países de Europa? Los viajes a otros países de Europa dependerán de las restricciones que cada uno de ellos ponga a los turistas extranjeros cuando empiecen a abrir sus fronteras. Algunos países ya han puesto fecha para levantar la prohibición de llegada de turistas, pero es posible que cambien en las próximas semanas en función de la evolución del coronavirus. Es el caso de Italia, que ya ha anunciado que el 3 de junio abrirá sus fronteras al turismo exterior. Otros países como Francia, Alemania, Chipre, Grecia o Suecia prevén la entrada de turistas a partir del 15 de junio, auque con ciertas restricciones. ¿Cuándo podré quedarme en un hotel o apartamento de alquiler? Los hoteles y otros alojamientos turísticos tendrán que renovarse y añadir más medidas de higiene. La desinfección completa de las habitaciones jugará un papel primordial para que la apertura de los hoteles sea posible y desaparecerán los bolígrafos y libretas, los champús y geles de dispensador y, en algunos hoteles, hasta el minibar. Algunos hoteles, además, están empezando a implementar medidas como los registros con menor contacto, suprimir los desayunos buffet y regular el uso de los ascensores. También las zonas comunes tendrán que adaptarse para que los huéspedes puedan mantener la distancia de seguridad. En cuanto a los apartamentos de alquiler, algunas plataformas han redactado un programa específico de limpieza para que los anfitriones mantengan perfectamente limpios y desinfectados los apartamentos que tengan en la web.
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El gran error racial de Amy Cooper
Cooper y Cooper. Así se ha denominado este asunto, a pesar de que una y otro no guardan parentesco y su encuentro se limitó a unos minutos en Central Park. Casualmente los dos tienen el mismo apellido y diferente color de piel, detalle clave en un...
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El caos político convierte a la economía brasileña en un «edificio en llamas»
Brasil va hacia una de las peores crisis económicas de su historia empujado por el coronavirus y por una inestabilidad política que está lejos de resolverse. La crisis sanitaria surgió en el momento en que la economía parecía dar alguna señal de reacción, tras años de recesión, pero la figura polémica del presidente Jair Bolsonaro y sus dificultades para liderar al país han contribuido a lo que puede volverse una fórmula explosiva. A diferencia de buena parte del mundo, donde el problema principal es solo sanitario, Brasil vive un momento político delicado, con cambios constantes de ministros y un rosario de peticiones de destitución del presidente, que pelea constantemente con el legislativo, la judicatura y con la prensa. El mandatario tiene, además, malas relaciones con gobernadores y alcaldes, entre otras cosas, porque quiere que la economía se abra, pese al aumento de muertes, cuando el país está en el epicentro de la pandemia. «En este momento, es mejor dejar Brasil a los especialistas, los locos, los oportunistas de largo plazo o aquellos que no tienen otras opciones», concluye el economista Armando Castelar, en un informe de la consultora Gavekal Research, que comparó al país con un edificio en llamas. Los efectos de la paralización Con medidas de distanciamiento social y de cuarentena implementadas en varios estados desde mediados de marzo, la economía sigue sufriendo los efectos de la paralización, con una caída abrupta del PIB y un crecimiento vertiginoso del desempleo. Pero con más de 26.000 muertos y curva en ascensión, el país aún no tiene perspectivas claras de cuándo podrá normalizar sus actividades. Ana Paula Vescovi, economista jefe del Banco Santander en Brasil, subraya que el impacto económico de la pandemia y de las medidas de distanciamiento social ya son mayores que lo que se esperaba. El banco revisó sus proyecciones para el PIB de este año y del próximo, desde -2,2% y 1,7% a -6,4% y 4,4%, respectivamente. El viernes se supo que la caída fue del 1,5% solo en el primer trimestre del año, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE). El FMI, por su parte, prevé una caída del 5,3% este año, sobre la expectativa del 3% de contracción global, mientras que el propio Gobierno estima que será del 4,7%. Otros más pesimistas, como la consultora Genial Investimentos, ve un retroceso que puede llegar al 8,6%. «Las medidas de distanciamiento social durarán más y la caída de la actividad económica por día de duración de las medidas es mucho mayor de lo que esperábamos. Además, los sectores menos afectados por la crisis del Covid-19 no deberían amortiguar lo suficiente el fuerte choque en la actividad económica», explica Vescovi en el último informe del banco. La crisis sanitaria ha elevado la deuda bruta del Gobierno con medidas de emergencia para ayudar a los más pobres, y peso a ello, no ha dado abasto para apoyar a los negocios, muchos en ritmo de quiebra. Y el real brasileño es una de las monedas que más se ha devaluado este año, con una pérdida del 30% frente al dólar estadounidense, que llega al 5,40 por real. Para el equipo del Santander, la tasa de contagio se reducirá y las políticas de distanciamiento social deben relajarse a partir de mediados de junio en adelante, mientras que la economía brasileña estará plenamente operativa apenas en septiembre. La curva de contagios, sin embargo, que sigue ascendente a fines de mayo, ha llevado a los dirigentes a tener mucha cautela. El Gobierno de São Paulo, por ejemplo, prevé intentos de apertura en junio, pero bajo prueba. En la visión de Vescovi, que trabajó en el equipo económico del Gobierno brasileño, las políticas adoptadas en este momento deben preservar parte de los empleos y de las empresas. Entre las medidas lanzadas, el ministerio de economía concedió créditos para el pago de sueldos de empleados de pymes, y asumió pagos de los desempleados y de los más pobres, que recibieron cerca de 100 euros durante la crisis. El Gobierno, sin embargo, no llegó a acuerdos con los bancos para hacer llegar créditos ventajosos a las pequeñas empresas. Una declaración del ministro de Economía, Paulo Guedes, durante una reunión ministerial que salió a luz la semana pasada, dejó claro que el sector no es su prioridad. «Ganaremos dinero usando recursos públicos para salvar grandes compañías. Pero no vamos perder dinero salvando empresas pequeñitas», dejó escapar el ministro en una frase que desanimó a los emprendedores. El sector es responsable de más de la mitad de los empleos formales en Brasil (54%) y representan 99% del total de las empresas, según datos del Servicio Brasileño de Apoyo a las Micro y Pequeñas Empresas (Sebrae). En el sector de restaurantes, por ejemplo, uno de los más visibles para la población, la quiebra ya es del 20% y la expectativa hasta el fin del año, según la Abrasel, patronal del sector, es que solo la mitad de los comercios consigan mantenerse de pie, por la falta del apoyo gubernamental. Vescovi confía, sin embargo, en que Brasil debe recuperarse al reanudar la agenda de reformas, especialmente la fiscal y con medidas de impulso a las actividades productivas, pues de alguna forma habrá conseguido preservar empleos y parte de las empresas. La tasa de desempleo también debe elevarse, del 12,2% actual, a un 18,7 % hacia el fin del año, según cálculos de Silvia Mattos, coordinadora del boletín macroeconómico de la Fundación Getulio Vargas (FGV). Datos del Gobierno difundidos la semana pasada confirman la expectativa de perder tres millones de puestos de trabajo este año. Bolsonaro contra el mundo Aislado, peleando con el legislativo y bajo investigación por orden del poder judicial, Jair Bolsonaro viene reaccionando muy mal a las presiones de la vida democrática. El mandatario y sus hijos están bajo investigación en casos de corrupción que incluyen la supuesta producción de noticias falsas, que podrían haber contribuido a su elección en 2018. Las investigaciones y denuncias han alimentado una fila de pedidos de destitución, que lo han dejado aún más irritado y belicoso, con amenazas a autoridades y contra la prensa. Su estilo autoritario ha derribado a algunos de los hombres más importantes de su Gobierno, como el ministro de Justicia, Sergio Moro, el exjuez que lideró las investigaciones contra Lula da Silva y el Partido de los Trabajadores (PT). Sus presiones a favor de la cloroquina como solución para la crisis sanitaria, generó la renuncia de dos ministros de Sanidad en menos de un mes. Su popularidad no deja de caer en picado.
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La aerolínea lusa de bandera se enreda en todas la turbulencias
Como las principales empresas internacionales del sector, la aerolínea bandera de Portugal, TAP, atraviesa un momento crítico en el actual contexto de crisis sanitaria y económica, que se traduce en una urgente necesidad de revitalización económica por valor de 1.000 millones. Se suman, además, dos circunstancias locales que agravan la necesidad de una inversión suplementaria para sofocar su asfixiante situación. Una es que queda completamente en entredicho el modelo de venta elegido hace tres años para la que, hasta 2017, era la única compañía aérea 100% pública de Europa. El tiempo ha demostrado que tenían razón los que desconfiaban de la operación que dejaba la firma lusa en manos del magnate brasileñoestadounidense David Neeleman, dueño de la «low cost» Azul, quien se alió con el empresario portugués Humberto Delgado para dar forma al consorcio Atlantic Gateway... cuya solvencia no parece del todo acreditada, si tenemos en cuenta sus cifras y sus recurrentes peticiones de auxilio. El Estado del país vecino mantiene la voz cantante en el control de su gestión... y ahora se halla en la tesitura de tener que lidiar con su discutida falta de acierto al efectuar el traspaso y, lo que es peor, un altísimo desembolso justo cuando el emblema financiero de la tierra lusitana, Novo Banco, se acerca a los 4.000 millones de euros en su requerimiento para evitar una quiebra similar a la de su antecesor, el Espírito Santo. Así las cosas, la nueva dirección de TAP fue conminada a presentar un plan de renovación de las distintas rutas y dio la nota esta misma semana con un esquema de vuelos que apenas contemplaba al segundo aeropuerto del país, Oporto. De hecho, solo establece tres vuelos regulares desde el recinto bautizado con el nombre de Sá Carneiro, distante solo media hora del centro de la ciudad a bordo del tranvía. La aerolínea bandera de Portugal, TAP, atraviesa un momento crítico en el actual contexto de crisis sanitaria y económica La polémica y la indignación caminan de la mano desde que se revelaron semejantes intenciones, tal cual retrata la reciente comparecencia pública de los alcaldes de Oporto, Viana do Castelo, Maia y Vila Real. Todos juntos protestaron enérgicamente por la clara marginación del norte de Portugal, difícil de entender tratándose de la franja con mayor desarrollo económico de la República portuguesa. En términos de otra escala, pero es algo así como si Iberia dejase de volar a Barcelona, lo cual explica la gravedad de una propuesta tan ampliamente contestada que el propio primer ministro, el socialista Antonio Costa, se ha visto obligado a terciar en la controversia y ha pedido a David Neeleman que rectifique para restituir a la cuna del vino como un aeropuerto imprescindible tanto de partida como de llegada. Diversos sectores industriales, de Coimbra a la frontera con Galicia, dependen de una reconsideración en toda regla, de modo que Portugal se juega mucho en el envite. Diálogo de sordos Las reuniones (a través de videoconferencia) se suceden a toda velocidad entre los representantes del Estado y la Comisión Ejecutiva de TAP, con el fin de buscar una solución satisfactoria, aunque de momento Neeleman ha demostrado escasa mesura con el país que le brindó en bandeja dar el salto a Europa. El enfado del alcalde de Oporto, Rui Moreira, resulta mayúsculo con el equipo del millonario de doble nacionalidad. De ahí que declarase días atrás: «TAP está intentando imponer un confinamiento a Oporto y a todo el norte. Nunca perdió la perspectiva de ser una empresa colonial y su estructura nunca pensó de otra manera». La dirección de la firma se renovó con la presencia de Antonoaldo Neves, un hombre de confianza de David Neeleman, quien puso sobre la mesa 354 millones de euros para tomar el mando de la empresa. Su asociación con Humberto Pedrosa totaliza el 45% de las acciones, toda vez que el 50% continúa siendo propiedad del Estado luso y el restante 5% permanece en manos de los propios trabajadores. Estaba previsto poner en marcha el puente aéreo Lisboa-Madrid esta primavera, pero el estallido de la pandemia dio al traste con todos los planes al respecto. En una segunda fase iba a contemplarse la explotación de una línea similar entre Oporto y la capital española.
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Un brindis por la recuperación
Vuelven los bares, el punto de encuento sin el que imposible concebir nada remotamente parecido a la normalidad, aunque sea nueva. Lentamente, el sector de la hostelería reabre (al fin) sus puertas en un contexto difícil, marcado por una crisis económica en la que la fórmula del «bueno y barato» volverá a ser determinante en la mayor parte de las decisiones de consumo. Llegan tiempos de innovación y de obligada reinvención para el sector, y algunas propuestas ya empiezan a señalar caminos alternativos. Es el caso de Cervezas Gran Vía, un nuevo actor que irrumpirá en el concurrido mercado nacional de la cerveza a partir del mes de septiembre. El nuevo proyecto empresarial renuncia de partida a la gran distribución y el retail y se dirige de forma preferente a las pymes de la restauración. Aunque su modelo de negocio se planificó antes del estallido de la pandemia, parece especialmente pensando para el escenario poscovid: «Queremos volver a lo fundamental, ofrecer una buena cerveza al precio que le corresponde. Todo lo demás es accesorio sobre todo cuando se trata de salir de una crisis como la provocada por el coronavirus», explica su director comercial, Javier Segarra. Como explica Segarra, Gran Vía será «la típica cerveza pilsen, con la fórmula tradicional alemana que impera en Europa, de unos 4,5 grados, fácil de beber... es la cerveza de toda la vida, la misma que beberías en Munich». Un sabor clásico para una apuesta que quiere marcar diferencias ofreciendo a los hosteleros el compromiso de mantener durante cinco años los precios más competitivos del sector. Oxígeno en forma de márgenes comerciales en un momento en el que muchos negocios hacen equilibrios en el alambre. Segarra reconoce que el momento es complejo para activar un proyecto empresarial, pero la propuesta de Cervezas Gran Vía es ambiciosa. «Hemos venido a cambiar las reglas del sector hostelero. Queremos ser un viento fresco, con una propuesta diferente que aporta valor a los hosteleros. Creo que les podemos ayudar, y que ellos van a ser receptivos». Los responsables de Cervezas Gran Vía saben bien el terreno que pisan. Su director es Pedro Cánovas, fundador de Mercado Provenzal, la cadena de bares que revolucionó la restauración «low cost» durante la anterior crisis económica. Segarra, que también acumula una amplia experiencia en el sector, se muestra convencido de que hay hueco para un nuevo competidor en un mercado tan concurrido con el de la cerveza. «Del mismo modo que estos años atrás hemos asistido a un boom de cervezas artesanas o de autor, creemos que también hay espacio para una cerveza orientada exclusivamente a su venta en bares. Nuestro objetivo no es competir con los gigantes de la industria, pero sí copar una parte del mercado, con unos clientes muy sólidos y fedelizados por la propuesta comercial que les vamos a hacer», asegura. Nueva fábrica La compañía ha construido una fábrica en la localidad sevillana de Alcalá de Guadaíra, con capacidad para producir 430.000 barriles de 50 litros al año. Unas cifras que ya la convertirán en la séptima cervecera nacional. La crisis no ha frenado ni modificado los planes de trabajo, y la firma ya prepara la ampliación de esta planta hasta duplicar su capacidad, así como la construcción de una segunda fábrica, que estará operativa en 2022. «Tenemos una inversión inicial muy potente, que supera los 20 millones de euros. La empresa tiene unos fondos propios que supera los 12 millones, aquí no hay trampa ni ni cartón. Hemos llegado para quedarnos, con vocación de largo plazo», subraya Segarra. De capital cien por cien español, el proyecto ha nacido respaldado por sólidos accionistas de referencia de otros sectores; entre ellos, Francisco Riberas (Gestamp). El despliegue de la nueva marca de cerveza por el territorio nacional será progresivo. «La idea inicial es abarcar el arco mediterráneo de norte a sur, prácticamente desde Barcelona hasta Málaga. Por supuesto, también Sevilla, que es donde está nuestra sede. Y también Madrid, que es una de las zonas con mayor consumo. Pero en una segunda fase abordaremos el resto del mercado, porque el nuestro es un plan nacional y con el propósito de desarrollo internacional», explica el director comercial de la marca. Rubia y ambiciosa, una nueva cerveza está a punto de irrumpir llena de ímpetu en el mercado. Una marca personalizada Creada por el reputado maestro artesanal Boris de Mesones, la nueva cerveza contará con la particularidad de que su nombre podrá personalizarse según la zona o el cliente. «Tenemos registradas cerca de 50 marcas, que pueden estar asociadas a temas locales como Tramontana en Gerona o «Las Ramblas en Barcelona», explica Javier Segarra (en la imagen).
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Frente contra el ultraderechista Aliot para que no sea alcalde de Perpiñán
Un “frente republicano” que va desde la derecha al ecologismo se ha formado en Perpiñán para evitar que llegue a la alcaldía Louis Aliot, del ultraderechista Reagrupamiento Nacional (RN). La segunda vuelta de las elecciones municipales se celebrará...
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Salvemos a las empresas
Las medidas adoptadas a raíz de la pandemia están contaminando y distorsionando la actividad interna y externa de las empresas. La actividad exterior de España, reflejo de la competitividad de la economía, está siendo profundamente dañada. Ya pocos apuestan por una recuperación rápida y cada vez son más los que piensan que algunos cambios serán estructurales. Debemos preservar el éxito más espectacular –y a pesar de ello más desconocido– de la economía española durante los últimos años, que no es otro que haber sido capaz de mantener durante nueve años consecutivos un valor exportado de bienes y servicios superior al valor importado. Este hecho no tiene antecedentes históricos y es de profunda relevancia económica. El excedente exterior permite la financiación de la actividad pública y privada, compensa parcialmente los déficits acumulados y es reflejo de una economía más robusta y competitiva. La recesión en la que estamos inmersos puede acabar con el superávit exterior. El entorno global de incertidumbre derivado de la pandemia se ve agravado de manera especial en España. Se observan riesgos importantes para las exportaciones entre los que se pueden señalar los siguientes: En primer lugar, caídas importantes en las exportaciones de servicios, especialmente los turísticos. Recordemos que España es el país más competitivo del mundo en turismo y viajes (WEF) y la parálisis en este sector repercute sobre toda la economía. En segundo lugar, el resurgimiento de las tendencias proteccionistas se ve consolidado y agravado en esta crisis. Es probable que se incorporen nuevas restricciones al comercio internacional disfrazadas de requisitos sanitarios. Tercer riesgo: el incremento de los costes del comercio asociados a la pandemia podría ser permanente. Costes tales como los controles aduaneros, los de transporte o los ligados a los contactos cliente-proveedor. Todo esto puede generar gastos de adaptación importantes para las empresas. En cuarto lugar, la capacidad de aprovechar las oportunidades comerciales también se ha visto suspendida. Un efecto inmediato ha sido la interrupción de la realización de ferias, de la negociación de contratos y del lanzamiento de proyectos. Y esto afecta de lleno a las perspectivas de actividad exterior. La actividad de mañana son los proyectos de hoy. En quinto lugar: los cambios en los modelos de producción, las modificaciones en las cadenas globales de valor –acortamiento en el número de pasos intermedios y mayor control sobre las empresas de la cadena– y la diversificación de riesgos están teniendo impacto sobre algunos segmentos esenciales de la cadena de producción, por ejemplo, en sectores tan importantes como el de automoción. La magnitud y la duración de las restricciones a la actividad empresarial puede ocasionar que muchas empresas no sean capaces de llevar a cabo la transformación y retomar su actividad. Un sexto riesgo es el deterioro de la imagen exterior de España por la crisis. La falta de certidumbre en el diseño de la política económica, el elevado número de afectados por el virus y la «turismofobia» erosionan la imagen y competitividad exterior de España. Estas circunstancias pueden hacer que a mediados de año volvamos a tener un desequilibrio con el exterior. Varios indicadores cuantitativos y cualitativos señalan el deterioro de las expectativas comerciales. Nuestras empresas lo han hecho muy bien en periodos de transformación –incorporación a la UE, moneda única, colapso del comercio mundial–, pero para que vuelvan a tener éxito necesitan el acompañamiento institucional y el entorno adecuado para desarrollar su actividad. Se está infravalorando la magnitud del reto al que nos enfrentamos y la necesidad de mantener la competitividad exterior de la economía española. Se está infravalorando la magnitud del reto al que nos enfrentamos Estamos a tiempo de repensar la estrategia. En este momento es imprescindible recuperar y mantener la imagen país, proporcionar apoyos institucionales que eviten el repliegue de empresas con presencia internacional y que favorezcan la adaptación de sectores clave como el turismo o la automoción. Es necesario impulsar la innovación, la digitalización, el comercio electrónico, las ferias virtuales y la red exterior española. La reactivación de la actividad internacional de las empresas debería ser, como lo ha sido en ocasiones anteriores, el detonante de la recuperación. Juan De Lucio es economista y profesor de la Universidad de Alcalá
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Trump acusa a "criminales de extrema izquierda" de estar detrás de las protestas en EEUU
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha acusado este sábado a los "criminales de extrema izquierda" de estar detrás del aumento de las manifestaciones en todo el país, tras la muerte del afroamericano George Floyd, y ha asegurado que detendrá las protestas violentas en el país.
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