Nighet Beats: «Roky Erickson nos enseñó la belleza de las mentes abiertas»

Cuando termina el verano, los rockeros, los de verdad, son felices. Y no porque puedan volver a vestir de riguroso cuero negro sin deshidratarse, sino porque terminan los festivales «indies» y empiezan los suyos. Los que no se celebran en explanadas abarrotadas de «stands» e «influencers», sino en salas sudorosas en las que estos últimos no entrarían ni por un millón de «likes». En Madrid, el primero de la temporada es el GetMad, que un año más trae una exquisita selección de bandas de diferentes ascendencias, pero todas ellas con el veneno de Chuck Berry en la sangre. Mañana sábado actuarán Danger, Jacuzzi Boys, The Soft Moon, Motorpsycho, Together Pangea y el formidable trío valenciano Cuello. Y hoy, en la jornada inaugural, tocarán El Grajo (interesantísima apuesta del ex los Claveles Marcos Rojas), Bad Sports, Civic, Radioactivity (con un punk melódico admirable) y la banda de culto Gang Of Four. Para cerrar la fiesta por todo lo alto, GetMad contará con los Night Beats, referencia indiscutible del garage-psych de este siglo, que mantiene una relación especial con nuestro país. «España ocupa un lugar muy especial en mi corazón», asegura Danny «Lee» Blackwell, el líder del trío. «La primera vez que vine sobrepasó todas mis expectativas con creces, y desde entonces vuelvo siempre que puedo. Es muy importante en nuestras giras». En esta ocasión vienen a presentar «Myth of a Man», un disco que ofrece «un enfoque distinto al del sonido caiforniano de los sesenta que ha caracterizado otros trabajos anteriores», explica el cantante y guitarrista. «Era un tejano en Nashville, y creo que fui buscando algo muy distinto a lo que suelen buscar los músicos en esa ciudad. Quería sonar más como una “wrecking crew” con un espíritu soul-country». Como buen amante del rock psicodélico, Blackweel aún sigue muy afectado por la reciente muerte de Rocky Erickson, fundador de 13th Floor Elevators. «Era el mejor ejemplo de persona increíble, que además tenía un verdadero don, con el que enseñó al mundo la belleza de las mentes abiertas. Era una persona cálida, me gustaba estar cerca de él. Nos invitó a ir de gira unas cuantas veces, y siempre parecía muy tímido. Pero veías claramente que tenía mucho amor que dar. Su música era poderosa y apasionada, verdadera “soul music”».
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