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Aznar, sobre el rey Juan Carlos: "Si el que representa a la institución no cree en ella, ¿por qué van a creer los demás?"
El expresidente del Gobierno y exlíder del Partido Popular José María Aznar se ha mostrado este domingo muy crítico con el rey Juan Carlos I por sus recientes regularizaciones fiscales ante Hacienda. La última de ellas, conocida el jueves, supuso un pago al fisco de cuatro millones de euros correspondientes a las deudas tributarias derivadas de los ocho millones de euros que el monarca recibió para vuelos realizados en una compañía de jet privados y que pagó hasta 2018 la fundación Zagatka, propiedad de su primo lejano Álvaro de Orleans. "La ley está para cumplirla", ha asegurado Aznar al ser preguntado por el rey emérito durante una entrevista en el programa Lo de Évole de La Sexta, el espacio dirigido y presentado por Jordi Évole. "Con la ley no se puede jugar", ha añadido el expresidente que ha asegurado que las sociedades "se rompen" y "terminan" cuando se "deslegitiman las instituciones". "Si el que representa a la institución no cree en la institución, ¿por qué la van a creer los demás? Si no la representa adecuadamente, por qué se va a pedir respeto a los demás?", se ha preguntado. Aznar ha querido destacar, además, que Juan Carlos I "Institucionalmente forma parte de uno de los poderes básicos de una nación y de un Estado" que es "la parte política". Y por ello ha insistido: "Las normas hay que cumplirlas, las leyes hay que respetarlas". Preguntado por la actual división de la derecha en tres partidos políticos –PP, Vox y Ciudadanos–, Aznar la ha atribuido inicialmente al "fraccionamiento político general" de la política. No obstante, ha querido lanzar varios dardos a su sucesor al frente del PP, Mariano Rajoy, al que él mismo eligió a dedo en 2004 pero del que se distanció después. "Entre mis tareas históricas estuvo la de unir todo lo que estaba a la derecha de la izquierda. Lo hice. El PP ha sido el partido el más importante de España durante mucho tiempo, de los más influyentes de Europa algunos años y yo, cuando me marché, entregué un partido y un espacio electoral totalmente unido", ha zanjado. Preguntado por si la responsabilidad de la desunión actual de las derechas tiene su origen en la gestión de Rajoy, Aznar le ha respondido a Jordi Évole con las siguientes palabras: "Lo que ha pasado después, pregúntele usted a los que vinieron después".Tras recordar que trabajó durante veinte años en la sede nacional del PP de la calle Génova de Madrid, Aznar ha querido restar importancia al hecho de que el actual líder del partido, su ahijado político Pablo Casado, anunciara el pasado 16 de febrero la marcha del histórico edificio para romper con el pasado corrupto de su formación política que se investiga en los tribunales y que atañe, en parte, a su etapa como presidente. "Unos dicen que es una cuestión de intendencia, otros sentimental, otros histórica, yo creo que es una mudanza. Si se quiere cambiar uno de casa, pues se cambia de casa", ha señalado. Pese a que en su última confesión ante la Fiscalía Anticorrupción el extesorero del PP Luis Bárcenas detalló prácticas corruptas por parte del partido cuando estaba dirigido por Aznar, incluido el cobro de sobresueldos, el expresidente ha querido desvincularse de esas actuaciones. "Yo no he recibido un sobresueldo nunca", ha remarcado. También ha dicho que si hubiese conocido que alguien de su equipo los cobraba "evidentemente lo hubiese corregido". "Yo no he recibido un sobresueldo jamás, nunca", ha insistido. Ante la acusación directa de Bárcenas de que Rajoy fue uno de los dirigentes que cobró esos sobresueldos, Aznar ha evitado poner la mano en el fuego de su sucesor en el partido. "Yo pongo la mano en el fuego por mí, los demás que pongan la mano en el fuego donde quieran. Yo digo que eso no lo sabía y estoy convencido que esas personas actuaron de la forma más correcta e íntegra que pudieron hacer", ha concluido. 
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La Xunta propone llevar la celebración institucional del 8M al Pazo de Meirás
La Xunta quiere llevar uno de los actos institucionales con motivo del 8M al Pazo de Meirás, la propiedad que acaba de pasar a manos del Estado tras más de 80 años de ocupación de la familia Franco. Dentro de su discutida apuesta por centrar los usos futuros del pazo en la figura de Emilia Pardo Bazán, que fue en su día su propietaria, y convertirlo en un "faro para la igualdad", el Gobierno gallego pretende utilizar la jornada de reivindicación feminista para entregar en los jardines las medallas que llevan el nombre de la escritora.Las decisiones judiciales que dictan que la propiedad debe ser pública han abierto varios debates: el de la indemnización a los descendientes del dictador por el mantenimiento del edificio desde su muerte y el del uso que se hará del pazo. El plan de la Xunta pasa por ensalzar la figura de Pardo Bazán como escritora y también por los aspectos feministas de sus ideas, no exentos de críticas. Los 82 años transcurridos entre que el edificio y sus terrenos se dieron a Francisco Franco tras donaciones forzosas de los vecinos y la entrega de la llave a una abogada del Estado el 10 de diciembre de 2020 quedarían en un segundo plano. La cuestión provocó ya un enfrentamiento entre el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, y la vicepresidenta del Gobierno central Carmen Calvo.La Xunta da ahora un paso adelante y solicita realizar el 8 de marzo la entrega de las Medallas Emilia Pardo Bazán en los jardines del pazo, cuya gestión depende de la Administración central. Lo hace, según indica en un comunicado el Gobierno gallego, por "su simbolismo". Además, ha elegido trasladar a la jornada de reivindicación feminista el acto, que en su anterior edición se celebró el 16 de septiembre de 2019, el aniversario del nacimiento de la escritora. Las medallas se crearon en 2019 con el objetivo de reconocer "acciones relevantes en favor de la igualdad entre mujeres y hombres". "La coincidencia de la entrega en la fecha en la que se conmemora el Día Internacional de la Mujer no persigue más que hacer énfasis en ese reconocimiento", indica la Consellería de Emprego e Igualdade. El carácter es meramente honorífico y no tienen dotación económica. El Consello de la Xunta anunció en diciembre la concesión de las distinciones a la que fue presidenta de la Casa Galicia-Xapón Megumi Shiozawa (a título póstumo), a la Federación Provincial de Mulleres Rurais de Ourense (Femuro) y a la Asociciación Rede Mulleres Veciñais Contra os Malos Tratos de Vigo.
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La Guardia Civil investiga un incendio en las cabañas de un centro de acogida de menores en Melilla
La Guardia Civil ha abierto una investigación por el incendio que han sufrido en la noche de este sábado dos de las casetas de madera del camping de Rostrogordo, reconvertidas en un centro de acogida de menores desde el pasado mes de abril, en el que se han utilizado líquidos inflamables. La rápida intervención de los bomberos, que han acudido a la zona con varias dotaciones, ha impedido que las llamas se extendieran por los pinos que hay en la zona, a pesar de que en los vídeos que se han viralizado en las redes sociales puede verse la considerable altura que han alcanzado algunas de ellas.Según ha informado en un mensaje grabado el consejero de Distritos, Mohamed Ahmed, los bomberos han podido controlar el incendio "sin ningún problema, con la suerte de que no prendió ningún árbol de los que hay alrededor de las cabañas". El consejero, que se ha desplazado a la zona tras ser alertado de lo que había sucedido, ha explicado que el suceso no ha provocado daños personales ya que en el momento en el que empezaron a arder las cabañas no había ningún menor en su interior.Aunque las casetas están fabricadas de una madera tratada para evitar que puedan sufrir incendios, han prendido "de manera repentina y rápida al haber usado líquidos inflamables", tal y como ha apuntado el consejero. La investigación de la Guardia Civil podría tardar "dos o tres días" y, mientras tanto, la zona permanece acordonada.
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Mejores o majaras
Esto es lo que nos preguntamos todos. Si de esta saldremos mejores o majaras, como dice el meme. Y la pregunta no es solo relevante desde el punto de vista del bienestar individual o social. Es clave porque la COVID ha venido a entretejerse en un momento en el que teníamos que estar avanzando hacia el cambio de modelo económico. Los riesgos planetarios no han mejorado. Lo avisa ya hasta Bill Gates: el impacto de la crisis climática va a ser mucho mayor al de esta pandemia.O nos ponemos ya con el cambio de modelo o nos enfrentamos a un periodo de mucho sufrimiento, más que el que ha traído el dichoso virus. ¿Nos ha ayudado esta pandemia a desarrollar las habilidades individuales o las capacidades comunitarias para enfrentarnos a la transición? La verdad es que hay señales en los dos sentidos.Por un lado, hay una ralentización de la vida bulímica que llevábamos que puede ayudar a tomar conciencia de lo fundamental, a reorganizar prioridades o cambiar modos de vida. La elección de vivir en una zona rural en un periodo de desarrollo del teletrabajo nos muestra que es posible redistribuirnos y aprovechar la tecnología para evitar consumos y emisiones propios de un entorno urbano. Tenemos ganas de bosque y los de la ciudad invadimos cada fin de semana las zonas cercanas de la sierra. Y esto, que parece/es malo, tiene un lado bueno: nos lleva a darnos cuenta de cuánto necesitamos la naturaleza para ser felices. Porque solo protegeremos la naturaleza si aprendemos a quererla.  Por otro lado, se está instalando una cierta anomia, una desgana que a menudo afecta también a la esperanza. Se llama agotamiento del yo a este efecto: la resiliencia demanda recursos y cuanto más tiempo debemos ser resilientes, más agotamos las reservas. Sería terrible que la pandemia nos dejara con el contador a cero: para impulsar y realizar el cambio social necesitamos tener llenos los depósitos de energía. Los movimientos ciudadanos en digital pierden fuelle. La vida comunitaria funciona mejor en entornos físicos y la obligación de migrar a encuentros digitales los ha debilitado.Por un lado, hemos reducido consumos impulsivos y algunas categorías como productos bio o plantas han crecido. Hay una mayor responsabilización del ciudadano de a pie por sostener la economía, comprando a los comercios locales. Por otro lado, estamos tirando cada vez más del comercio digital y los envíos a domicilio. Y este modelo, comparado con el hecho de ir a recoger lo que necesitas a un punto central, genera más emisiones y congestión urbana, por no hablar de que se sostiene tantas veces en un modelo de trabajo precarizado.Por un lado, esta pandemia nos ha mostrado que es posible tener un objetivo común (evitar el bicho, evitar las muertes, aplanar la curva); que los poderes públicos pueden marcar caminos y normas y hacerlas respetar; que los vecinos pueden unirse para llegar donde no llega el estado, haciendo grupos de ayuda mutua, cadenas de voluntarios o poniendo lo que cada uno sabía hacer (yoga, bingo, magia) al servicio de lo común. Que hemos estado aplaudiendo todos a las ocho durante 12 semanas y no había horas al día para hacer todas las actividades que nos ofrecían. Por otro lado, queda patente que siempre habrá un grupo de escépticos que niega el problema; y otro grupo, más numeroso quizá, que lo ignora y sigue poniendo su beneficio personal por encima del bien común, y no sacrifican sus fiestas, sus comidas, sus encuentros, aunque revienten la curva.Por un lado, salimos mejores. Por otro lado, salimos majaras.La cosa es que no podemos abandonarnos al escepticismo, a la desgana ni al 'yovoyalomío', ni podemos seguir en esta locura social donde cada uno sigue las voces que escucha en su cabeza y tira para un lado. Tenemos por delante un proyecto claro, el Pacto Verde, que busca cambiar los modelos económicos y sociales en casi todas las industrias y que lleva, de rebote, a cambiar la organización de la vida urbana-rural y la vida en el hogar. Acortar cadenas de suministro, regenerar zonas agrícolas con cultivos sostenibles, conservar o aumentar las reservas hídricas, defender y restaurar los ecosistemas, descarbonizar enteramente el sistema energético, circularizar todos los sistemas productivos evitando el despilfarro, mejorar los edificios para hacerlos más seguros y eficientes.  Ahí es nada. Y en este proceso, no podemos dejar a nadie atrás.Este cambio solo va a ser posible si unimos esfuerzos. El Pacto Verde solo se va a conseguir si en las demás escalas - la nacional, la autonómica, la municipal- generamos alianzas donde todos rememos en la misma dirección. El tiempo se acaba. No podemos perder más tiempo en disputas fútiles. Tampoco podemos ponernos de perfil, porque nuestra apatía pone en  riesgo nuestra propia supervivencia.Esta alianza compete, por supuesto, a los poderes públicos, pero no solo. Tenemos que involucrarnos todos: centros educativos, profesores, influencers de toda condición y tamaño, comunidades religiosas, guionistas, creativos, periodistas, artistas, deportistas, cantantes, actores y actrices... Necesitamos una banda sonora que nos suene a diario y nos recuerde la meta y que podemos. Y un relato del futuro al que vamos que nos de el impulso de llegar hasta allí.Todos tenemos que jugar un papel para generar el cambio individual, y el más difícil, el cultural que va a posibilitar el Pacto Verde. Porque las barreras para el cambio no están en la falta de soluciones, sino en la resistencia a adoptarlas. A veces porque las alternativas más sostenibles se perciben menos eficaces, dan un poco de asco, no sirven para señalar status social, o no se anclan bien en nuestras particulares ideologías. Y para cambiar eso hay que movilizar otras lógicas, otros mitos y otros marcos culturales para que el cambio de estilo de vida que supone el Pacto Verde sea adoptado.Tenemos muchos ejemplos de que es posible hacerlo. Si se piensa cómo ha cambiado en España, en muy pocos años, la visión del tabaco, los toros, el aceite de palma o del coche diésel, tendrá motivos para el optimismo.Que se puede, pero con un plan. Haciendo procesos de abajo-arriba, de arriba-abajo y en diagonal, en zig-zag o en círculo. Pero ya, porque vamos tarde.Economistas sin Fronteras no se identifica necesariamente con la opinión de la autora y esta no compromete a ninguna de las organizaciones con las que colabora.
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Desidia, trapicheo e impunidad: cómo el barrio del Espíritu Santo se convirtió en una ciudad sin ley
Son las once de la mañana de un soleado día entre semana. La sensación al recorrer el Espíritu Santo es la de estar paseando a través de la marginalidad, aunque no parece el barrio conflictivo en el que se ha ido convirtiendo esta zona del extrarradio en el noroeste Murcia tras años de abandono de las autoridades municipales. "Aquí se vive por la noche, y los vecinos se levantan tarde, a la hora de comer esto se convierte en un hervidero y es cuando se puede tomar realmente el pulso", relata José Antonio García Baños, presidente de la Asociación de Vecinos de Espinado, donde se encuentra la barriada. A sus 72 años, Baños acumula una larga experiencia como concejal del Ayuntamiento de Murcia entre 1987 y 1995. Personaje archiconocido en todo el barrio, no deja de saludar a diestra y siniestra durante el recorrido."El barrio del Espíritu Santo es el más conflictivo de toda Murcia, pero con muchísima diferencia; es uno de los centros neurálgicos del trapicheo de drogas", relata al otro lado del teléfono un agente de la Policía Nacional destinado en la capital murciana, que pone el acento en la "total impunidad" en la que se mueven sus habitantes. Muchas viviendas cuentan con "plantaciones urbanas" de marihuana.García Baños cuenta que durante su etapa como concejal había un plan encima de la mesa para realojar a las familias más vulnerables, la mayor parte de ellas pertenecientes a la comunidad gitana, a otros barrios de la ciudad -como sí se hizo en San Basilio- y evitar la formación de guetos, que ha sido finalmente en lo que ha desembocado. La total impunidad de la que hablan desde la Policía Nacional queda patente en el paseo. Jóvenes desocupados campan a sus anchas en la zona de las viviendas sociales. A pleno sol continúan con sus tareas, mechero y hachís en mano. El olor a marihuana impregna todas las manzanas. Sin mascarillas, ni distancias de seguridad. Solo algunos se molestan en ajustársela a la altura de la nariz para mirar de reojo."No he visto nada igual en más de diez años, no sucede lo mismo en otros barrios similares como La Fama o Pablo VI", siguen las mismas fuentes policiales. "El problema radica en que no sienten esa presión de la figura de la autoridad y hacen su vida con total normalidad, sin tener en cuenta en este caso la pandemia; son irrespetuosos con los horarios y con las normas de seguridad". Desidia, desidia y más desidia. José Antonio García Baños no para de repetir la misma palabra. Es el estado que mejor define lo que ha sucedido con el Espíritu Santo, considera. "Hay un gran abandono, de los servicios sociales y también de la autoridad, no verás un policía por aquí". Lo cuenta señalando la guardería pública que se construyó hace ya diez años en suelo cedido por el Ayuntamiento y que nunca llegó a abrir sus puertas para los niños de Espinardo. "La construyeron en la Rambla de la Algaramasa y no la inauguraron por miedo a que se inundase; pero hay otra privada a 50 metros y nunca ha tenido ningún problema", se queja el exconcejal, para quien, además, este espacio público no se aprovechó para otros usos. El cuartelillo de la policía, en pleno centro neurálgico de las viviendas sociales, está cerrado. "Tuvieron que salir de aquí porque estaban acorralados. Un día les tiraron una jabalina que atravesó el cristal y se clavó en la pared", cuenta un vecino, quien añade que en los furgones que reparten los medicamentos a las farmacias del barrio viajan más trabajadores de lo habitual para evitar robos. "En los ochenta aquí vivía todo tipo de gente, pero con los años muchas familias se fueron y llegaron otros hasta convertirse en una ciudad sin ley", señala. Desde el Ayuntamiento apuntan que desde el pasado junio se ha creado el Grupo Especial de Seguridad Ciudadana de Policía Local en Espinardo y anuncian cambios, como la incorporación de cinco nuevos agentes "durante las próximas semanas", además, de la habilitación de "un nuevo Cuartel de Policía Local". Añaden que se han efectuado desde junio a febrero un total de "46.044 de actuaciones policiales en todo el municipio, de las cuales 12.077 pertenecen a Espinardo.""El reto no es enseñar porque no se puede, sino que no se maten entre ellos en clase. Cada dos por tres estaba llamando a los padres que a veces les pegaban a sus hijos un bofetón delante de mí", cuenta Juan (nombre cambiado), quien ha sido profesor en la zona. "Un día llegué a clase y me encontré un coche en la puerta ardiendo. En otra ocasión, recuerdo que un vecino necesitaba leña y podó sin más pinos centenarios en la zona de Los Rectores para hacer una de las hogueras que se encienden a menudo por las noches en la zona", rememora el profesor, quien apunta que muchos de sus alumnos no temían ir a la cárcel ya que tenían a familiares dentro y para ellos equivalía prácticamente a convertirse en "un héroe". Desde el centro de servicios sociales del barrio apuntan que "es difícil convencer a los chicos de que apuesten por una formación durante años para conseguir un empleo cuando ganan dinero rápido vendiendo droga". Pero también defienden su labor con proyectos como ‘Ciberaulas, quedamos al salir de clase’ o el de Caixa Proinfancia, que atiende a 50 menores y sus familias y se desarrolla en coordinación con la Fundación Secretariado Gitano y la Coordinadora de Barrios.Nuria Soledad Pérez Navarro es la pedánea de Espinardo, un cargo acotado temporalmente que comparten Ciudadanos y Partido Popular, socios de gobierno en el Ayuntamiento. "Es una zona muy difícil porque intentas hablar con algunos de los vecinos y ellos defienden su propia forma de ser y sus leyes; no ven maldad en sus comportamientos", reflexiona al tiempo que reconoce que Espinardo tiene "falta de instalaciones". El centro cultural que albergaba las actividades vecinales está cerrado por encontrarse en mal estado. "A mí me pilló recién llegada, hace un año, y en medio de la pandemia; no hemos podido avanzar prácticamente porque ha habido dificultad para reunirse y en mayo termina mi mandato". "El Espíritu Santo no son solo las viviendas sociales, hay otras zonas normalizadas y es una pena que se haya abandonado todo de esta manera", se lamenta el exconcejal García Baños, quien presume de que muchas de las obras del barrio llevan su impronta y que vincula la llegada del PP al Consistorio con la debacle del distrito municipal. "No piensan en el futuro de esta parte de la ciudad". La pedánea de Espinardo, Nuria Soledad Pérez, recuerda que las mujeres del barrio se quejaron hace meses -tras el cierre del centro cultural- de que en el lugar donde se reunían, "les empezaron a tirar piedras, y la solución que encontramos fue cederles un espacio del Ayuntamiento para hacer yoga y pintura, pero con la pandemia tuvieron que abortar sus encuentros". Teresa Muñoz es la presidenta del Centro de la Mujer de Espíritu Santo. Cuenta que desde hace meses se tiene que reunir con las mujeres en la calle. "Podrían dejarnos el pabellón polideportivo que está cerrado a cal y canto".Se refiere Teresa a un pabellón levantado hace seis años con fondos europeos y al que se le ha dado poca utilidad. Se inauguró el 8 de octubre de 2015. "Ese día estuve yo allí, me comí unas cuantas cosas que pusieron y vimos las instalaciones, muy bien preparadas para todos los deportes, pero se ha utilizado pocas veces desde entonces". Lo replica una mujer del barrio que camina ligera y con pocas ganas de hablar con las periodistas por miedo a ser vista por los vecinos: "Aquí no se merecen nada, no son personas, son adanes", sentencia. La mujer señala un pequeño trozo de acera frente al pabellón. "Ahí se pasan el día jugando los críos al balón, con el peligro de que algún día se los lleve un coche, teniendo ese pabellón tan hermoso ahí con el candado". Y señala a las jardineras de los árboles, vacías, como en casi todo el barrio. "No tienen ni sombra", coge el relevo Baños. "Los árboles se secan porque ni riegan y luego no los reponen tampoco".Poco antes de llegar al pabellón hay un centro social, "también se abandonó y ahora lo usan como casino clandestino nocturno", chiva un vecino en voz baja. Al otro lado de las rendijas de la ventana se ve a un hombre reponiendo con el carrito de la compra la nevera de refrescos. No son los únicos servicios venidos a menos. "El mercado de abastos lo quieren cerrar, hay muchos puestos desiertos que quieren ocupar algunos comerciantes y no se los asignan; y mientras tenemos vecinos que se marchan al mercado municipal de otras pedanías como el Cabezo de Torres".Lo mismo ha sucedido con el campo de fútbol: "Solo lo usan equipos de otras pedanías, como Monteagudo o las Torres de Cotillas, porque aquí los niños no tienen equipo de fútbol, pero tampoco ninguna otra actividad extraescolar; y en el colegio hay más profesores que niños", cuenta Baños, quien se queja de que la ausencia de presencia policial juega a favor del absentismo escolar. La depresión del barrio es tal, explica, que ya estaba haciendo estragos antes de la pandemia. Con muchos comercios con el cartel de cerrado, el exconcejal asegura que la COVID-19 no ha afectado en este barrio tanto como en otros, "porque el declive ya venía de mucho antes". Y de nuevo aparece la "desidia": "Casi todo termina echando la persiana, también la piscina municipal, un centro de deportes que conseguimos abrir y que acogía muchas actividades, el club de fútbol calé y hasta el centro municipal".La pedánea cuenta que hay una mesa técnica en marcha -con un informe encima de la mesa- para elaborar un plan de actuación. "Pero solo se han podido hacer tres reuniones, y dos de ellas a través de videollamada". Nuria insiste en que es "normal" que se sientan abandonados. Y cita dos ejemplos: "Las ratas dentro de las casas, cada dos por tres van a desratizar" pero es un problema persistente, o el Puente de la Rambla, "que es un símbolo para ellos y lleva desde noviembre sin arreglarse después de que chocase un coche contra las escaleras". José Antonio García Baños conoce el barrio como la palma de su mano y muy a su pesar no deja de repetir que la delincuencia se ha apoderado de sus calles. "Hay una violencia extrema". Son las 11 de la mañana y el barrio no ha empezado prácticamente a despertarse. Muy pocos vecinos transitan las calles a estas horas, las mujeres lo hacen con zapatillas de estar por casa y bata. Las persianas de los bajos de las viviendas sociales siguen echadas. Entre la persiana y las rejas, cuelgan carteles de venta de helados. "Qué va, es todo mentira, para disimular los verdaderos negocios que se llevan entre manos", revela un vecino. La droga campa a sus anchas en el Espíritu Santo.
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Maria Salomea antes de Marie Curie: vida espartana, pan con mantequilla y todo por la ciencia
Una mirada fría. Quizás sea el rasgo físico más citado y comentado de la única científica –hombre o mujer– que ha obtenido el premio Nobel de Física y el de Química. Una mirada forjada en unos años complicados para su Polonia natal, en pleno control ruso; por la enfermedad y posterior muerte de su madre y por las estrecheces económicas que tuvo que atravesar su familia. Una mirada, la de Maria Salomea Sklodowska, que endurecieron sus jornadas larguísimas como institutriz y que terminó por consumarse con su llegada a París, donde se sometió deliberadamente a unas condiciones de vida espartanas sin las que, así lo consideraba ella, no habría podido avanzar al ritmo que quería en sus estudios. "Para Curie", resuelve el profesor Jorge Montes, "lo primero era la ciencia". Hoy parece evidente que esa mirada fría entrañaba la determinación, el sacrificio y la pasión que harían de ella la científica más importante de la historia, la descubridora del radio y el polonio, la gran mujer en un mundo –en los albores del siglo XX– de hombres. Sin embargo, el camino de Marie Curie hasta la cima, desde el principio sembrado de enfermedades y muerte, fue duro y estuvo drásticamente condicionado por la economía y el rechazo por ser una mujer. Cuando Maria Salomea nació en Varsovia el 7 de noviembre de 1867, su familia ya no se encontraba en el momento más boyante de su historia, cuando menos en lo económico. Los rusos habían invalidado el título universitario a su padre, Wladyslaw Sklodowski, al parecer por patriotismo polaco y por 'sembrar' la rebeldía entre sus alumnos. Andando el tiempo, lo condenarían a trabajar únicamente en empleos de baja remuneración. Por su parte, Bronislawa Boguska, la madre de Marie, era directora del mejor colegio de la capital polaca, tal y como apunta María José Casado Ruiz de Lóizaga en Las damas del laboratorio: mujeres científicas en la historia (Debate, 2006). Al poco tiempo de nacer la niña, Bronislawa enfermó de tuberculosis y optó por restringir al máximo los contactos físicos con su hija. Ni abrazos, ni besos, ni mimos ni achuchones. Así creció Marie. Solo su hermana Bronia la acunó en "sus escasos lloros", una atención que, algunos años más tarde, le devolvería Marie con creces. "Hicieron un pacto", comenta el profesor Montes: "Marie trabajaría para ayudar en la economía familiar y Bronia marcharía a París a estudiar con la idea de que, al cabo de algunos años, la propia Marie pudiera seguir sus pasos". Pero eso no sucedería hasta 1891. Antes, acudió a clases en una universidad flotante de Varsovia. Así llamaron a los centros alternativos de dominio ruso, ilegales a todos los efectos, pero donde, a diferencia de las universidades oficiales, se permitía el ingreso de mujeres. Antes de ello, eso sí, Marie vivió una de sus etapas más felices y desahogadas, a juzgar por lo que ella misma escribió en cartas. Pudo ser un año en el que la Maria Salomea Sklodowska de 15 años perdiera, por un tiempo, esa mirada férrea. Había completado los estudios en el Liceo Ruso un curso más rápido que el resto –Medalla de oro incluida– y todo el esfuerzo la había dejado exhausta. Por eso su padre la mandó al campo con sus tíos, que residían en un pueblo en la frontera con Ucrania. "A veces, cuando estoy sola", escribía Marie, tal y como se recoge en Las damas del laboratorio, "me pongo a reír y admiro con verdadera satisfacción mi estado de total estupidez". Pero ese año de libertad y felicidad desbordante terminaría tarde o temprano. A la vuelta, le esperaban algunos de los momentos más duros de su juventud. Mientras su hermana marchaba a Francia a estudiar, ella se quedaba en Polonia para trabajar como institutriz. "Lo hizo excelentemente bien", tercia el profesor Montes. Y eso que la futura científica llegó a tachar de infierno lo vivido en algunas de las casas en las que tuvo que trabajar: "No desearía a nadie vivir en un infierno así", le escribía a su prima. Sin embargo, en otro de los hogares en los que se empleó conoció al que sería su primer amor, Casimir, que, aunque también quedó prendado de ella, no pudo desembarazarse de las pretensiones familiares, que esperaban de él una esposa de más alto rango que el de una mera institutriz. Cansada de esperar un golpe de timón por parte de Casimir, Marie tomó la decisión que cambiaría su vida y, por ende, la de toda la historia de la ciencia. En 1891, la polaca desembarcó en la capital francesa para matricularse en la Facultad de Ciencias Matemáticas y Naturales de la Sorbona. Nadie debió de intuir, en aquel punto, que la joven extranjera que acababa de llegar de Varsovia, sin mucha idea de francés, tímida, algo retraída y con algún problema, todavía, con la física y las matemáticas, iba a descubrir dos elementos nuevos, a ganar dos premios Nobel y a revolucionar, en definitiva, el mundo de la Física y la Química.La llegada a París fue agradable. Su hermana se había casado y la acogió en una casa, su casa, en la que eran frecuentes las reuniones con gente de lo más variopinto. Pero, como asegura Casado Ruiz de Lóizaga en su libro, Marie vio la necesidad de adoptar un estilo de vida mucho más austero y solitario. Enseguida alquiló una buhardilla en el Barrio Latino, evitó cualquier distracción y se puso manos a la obra: tenía que ponerse a la altura de sus compañeros. Y no solo lo hizo, sino que, a pesar de las dificultades económicas que le obligaron a alimentarse casi exclusivamente de pan y mantequilla, logró licenciarse con el número uno de su promoción en Ciencias Físicas. "A partir de aquel punto", explica Jorge Montes, "su única ansia era entrar de lleno en un laboratorio en el que poder investigar". Y lo encontró de la mano de Pierre Curie, un científico ya reputado que, a sus 32 años, dirigía el laboratorio de la Escuela de Física y Química Industrial de París. "Los unió su amor por la ciencia", reflexiona Montes. Y ese amor por la ciencia, esa dedicación constante a las investigaciones que llevaron a cabo los dos juntos –con boda de por medio– los llevaron al primer Nobel de Marie Curie, que compartió con el propio Pierre y con Henri Becquerel. Si una María de 15 años escribía, tras su temporada en el campo: "Creo que nunca en mi vida volveré a divertirme así"; Marie Curie describía los años investigando al lado de su marido con una satisfacción prácticamente inaudita. No obstante, como ya pasara con su madre y con un segundo hijo que falleció nada más nacer, la parca volvió a asaltar la vida de Marie. Su marido, Pierre, moriría atropellado por un carro de caballos en 1906. El nuevo golpe enfrió un poco más la mirada de la descubridora de la radioactividad, que se volcó en el cuidado de sus hijas y, como no, en la ciencia. Tras el Nobel, Marie había dejado de ser anónima. Sus descubrimientos la habían dado a conocer y luchaban por imponer su figura al machismo estructural de la época. Sus ojos fríos habían sabido ver lo que otros no y su trabajo le valdría, a los cinco años de la muerte de su marido, un segundo premio Nobel.
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El MediaLab-Prado: la mejor manera de invertir en la innovación y la creatividad
Redacto este testimonio respecto a los logros del MediaLab-Prado (MLP) bajo la dirección artística de Marcos García porque me parece que esta experiencia es de las más lúcidas y exitosas de las últimas décadas del siglo veinte y las dos que llevamos del siglo veintiuno. Debo explicar desde un comienzo que llevo más de seis años haciendo investigación-participación en el MLP para un libro sobre nuevas formas institucionales, necesarias para cumplir con las necesidades de la gente en una época en la que ni las iniciativas culturales tradicionales ni la nueva oferta digital logran animar a la ciudadanía para involucrarse en sus comunidades y enfrentar un sinnúmero de problemas y asuntos que sufren.Uso la palabra "sinnúmero" porque son miles las actividades que los ciudadanos madrileños han presentado al MLP para generar proyectos que requieren la colaboración de personas de perfiles diferentes, juntando así profesionales y no profesionales; aficionados y principiantes; artistas, funcionarios, obreros, amas de casa, etc.; niños, jóvenes, adultos y gente de tercera y cuarta edad en actividades intergeneracionales. Yo mismo he participado en varios proyectos como parte de mi investigación-participación; la última vez fue en el Campamento Intergeneracional en julio de 2019 en el cual colaboramos niños de 9 años, adolescentes, adultos y mayores como yo. Puedo decir sin la más mínima exageración que nunca antes había sido liderado por un niño en un proyecto de exploración de la ciudad y de sus recursos de sostenibilidad medioambiental. Para mí, el MLP es inigualable en el mundo entero, al menos hasta donde yo he logrado conocer.He entrevistado a centenares de usuarios del MLP y le he dado seguimiento a programas como Experimenta Distrito, que procura animar el tipo de actividades que se han hecho en el MLP en varios distritos de Madrid. Y más allá de los distritos de Experimenta Distrito, he ido a conocer proyectos en otros barrios que tienen un vínculo con el MLP. El MLP se ha caracterizado como un centro cultural pero es mucho más que eso. Yo diría que es, más que un espacio, una serie de procesos oriundos de ciudadanos interesados que encuentran cruces en el MLP. Los participantes aprenden unos de otros según el lema del MLP: involucrar a diferentes para generar modos de hacer juntos. Y esos procesos se expanden en círculos concéntricos cada vez más amplios activando el espíritu colaborador de la ciudadanía, y más allá de Madrid otras iniciativas que han ido al MLP para aprender como se alienta a las personas. El MLP ha sido la inspiración e institución-guía para la red de laboratorios iberoamericanos de innovación ciudadana de la Secretaría General Iberoamericana.Los grandes logros del MLP se han llevado a cabo bajo la dirección de Marcos García. Recomiendo la lectura de su propuesta para la dirección artística 2018-2020: "PROYECTO MEDIALAB PRADO 2018-2020". Como ya dije, llevo más de seis años investigando en el MLP y le he dedicado bastante tiempo al análisis de la gestión y puedo decir con toda confianza, luego del estudio de otras instituciones (museos, centros culturales, universidades), que es sin par el involucramiento de ciudadanos y las relaciones capilares que se han logrado a lo largo y ancho de Madrid, y aun en otras ciudades por muchas partes del mundo.Hoy en día todas las ciudades buscan crear instituciones que fomenten la innovación y la creatividad. Una miríada de procesos de descubrimiento colaborativo, como los que auspicia el MLP, rinde mucho más en términos de innovación, según mis investigaciones y de muchos otros especialistas, que, pongamos, una sala de exposición. El MLP ha logrado prender la chispa de la creatividad de decenas de miles de personas que no son meros espectadores, sino participantes que buscan mejorar las condiciones de su ciudad y además promueven esa creatividad en otros. No puedo imaginar una experiencia más esperanzadora. Sería triste, en efecto, que esta experiencia no sólo sufriera una reducción de recursos, sino que cambiara de curso.
1 d
eldiario.es
"Casi me desmayo al salir de la ducha": hablamos de mastitis en el postparto, la complicación muda de la lactancia
Maite tuvo su primera mastitis cuando Lara tenía tan solo un mes de vida y ella estaba sumida en una depresión postparto. Aunque los temblores y el dolor al dar el pecho a su hija no le parecían síntomas normales, no sabía qué era exactamente lo que le estaba pasando ni cuál era la razón de ese malestar repentino.“Como estaba muy mareada pensé que igual se me pasaría si me daba una ducha. Le dije a mi pareja que me acompañase porque sentía que podía caerme en cualquier momento. Y así fue. Tuve que salir corriendo del agua y tirarme desnuda en el suelo porque sentía que de verdad me iba. Cuando me tomé la temperatura tenía 40,5º de fiebre y fuimos directos a urgencias”.La mastitis es una inflamación del tejido mamario que puede producirse como consecuencia de una infección. Pero más allá de la descripción clínica, la mastitis es un problema invisibilizado con el que muchas mujeres no se encuentran hasta que son madres. Y es entonces, cuando al compartirlo con amigas o incluso familiares, se dan cuenta de lo común que es y de lo poco que está sobre la mesa.“Cuando estuve en urgencias pasaron a verme hasta seis médicos distintos, pero al principio, ninguno se atrevía a darme una solución por miedo a recetarme un antibiótico que no fuese compatible con la lactancia. Sólo me decían que mi pecho tenía muy mala pinta, mientras yo no paraba de vomitar. Al final, tras consultar entre ellos varias opciones dieron con el antibiótico adecuado y pude irme a mi casa a descansar. Mi mastitis duró un total de tres meses”, subraya Maite.Andrea Luiña, médica de familia del Hospital Universitario San Agustín de Avilés, reconoce que a veces se dan este tipo de situaciones porque en muchas comunidades autónomas como es el caso de Asturias, este tema se entrega casi por completo a las matronas, por lo que la experiencia de los médicos de familia o de urgencias depende, en parte, de las mastitis que hayan visto a lo largo de su carrera. “La medicina de familia es una disciplina muy amplia que aborda muchísimas cosas y es imposible controlar de todo por igual, pero creo que esto no debería ser nunca un impedimento para que tratemos correctamente una mastitis o cualquier otro cuadro clínico. Soy de la opinión de que si no tenemos todo el conocimiento de una patología en nuestra cabeza en ese preciso momento, acudamos a los medios y recursos que tenemos a nuestro alcance y que sí nos pueden ayudar a dar con el mejor tratamiento. En el caso de las puérperas no sólo necesitamos un tratamiento compatible con la lactancia, sino también se trata de buscar uno que cubra específicamente la infección para no crear futuras resistencias antibióticas”, explica.La mastitis de Marta comenzó cuando su hijo tenía diez días. Su bebé tenía el cuello rígido como consecuencia del parto y esto dificultaba que se agarrase bien al pecho. Sin embargo, para llegar a esta conclusión, Marta tuvo que hablar con casi una decena de especialistas, pasar por dos ingresos y finalmente someterse a una intervención quirúrgica.Después de cinco días aplicando frío, vaciando el pecho y siguiendo las pautas recomendadas por sus compañeras matronas (Marta es enfermera), la inflamación del pecho no sólo no remitía, sino que a ella se sumó un bulto en la aureola que en el hospital diagnostican como ‘galactocele’ (acumulación de leche fuera de los conductos) y sin darle demasiada importancia la enviaron para casa.“Aunque durante todo ese tiempo no tuve fiebre ni malestar general, con distancia, lo asocio a que el umbral del dolor me subió muchísimo después de parir sin analgésicos. Por eso creo que al principio no era capaz de identificar las molestias tan fuertes que me provocaba la lactancia. Me dolía mucho, pero nada que ver con el dolor del parto, por lo que yo afirmaba "a ver, dolor dolor dolor no es". Pero, al día siguiente de volver del hospital, el dolor empezó a ser completamente insoportable. No me podía ni tocar la teta. Me dolía incluso con el roce de la ropa o el movimiento del coche, por lo que decidimos volver al médico. Ese día me ingresaron y acabaron interviniéndome el pecho esa misma tarde. Descubrieron que el teórico ‘galactocele’ no era tal cosa, sino un absceso que no paraba de aumentar de tamaño. Para solucionarlo me drenaron 20 ml de pus y leche y estuve ingresada tres días con antibióticos endovenosos”, describe. Pero la pesadilla de Marta con la mastitis no terminó con ese ingreso. A los pocos días de recibir el alta tuvo que volver porque continuaba con mucho dolor y el pecho rojo. Y aunque le drenaron la mama de nuevo, tres semanas después, tuvo que regresar a urgencias, donde la derivaron a quirófano: “Aprovechando la anestesia de la operación, me limpiaron bien y me deshicieron todos los nódulos de leche que tenía dentro de la mama. Me dejaron un drenaje puesto para evitar que cerrase mal, pero como mi piel se abrió espontáneamente por otra parte del absceso, al final me quedó un agujero cómo una moneda de dos euros que tardó dos meses en cicatrizar del todo”, lamenta.A pesar de que Marta sólo tiene buenas palabras para la atención médica que recibió, considera que “en el sistema existe cierto abandono a la mujer embarazada y más aún desde que estamos inmersos en la pandemia”, algo con lo que coincide Maite, quien tiene una vena del pecho inflamada como consecuencia de su larga mastitis: “¿Cómo voy a llamar a mi médico y decirle, con la que está cayendo, que tengo una venita hinchada en la teta? Me dirá: «Vale muy bien. Nosotros estamos lidiando con una pandemia»”, apunta desde el sarcasmo.A diferencia de Marta y Maite, Ariadna decidió dejar la lactancia a demanda después de una mastitis que se complicó por un absceso y terminó llevándola al quirófano para limpiar la mama tras varias recaídas inflamatorias. Y, como sucede con otras muchas madres que no pueden o no quieren dar el pecho, con la renuncia a la lactancia llegó la culpa: “A las tres semanas de nacer la niña, tuve que dejar la lactancia. Tras varios días en la cama sin poder estar ni siquiera con mi hija porque no soportaba los dolores, me di cuenta de que aquello no nos hacía bien ni a mí ni a ella. Además, con los abcesos me bajó la producción de leche y no tenía suficiente para alimentar a Carla. Aunque busqué toda la ayuda que pude (descartamos problemas de frenillo, corregimos la postura y el agarre), al final no mejoró. Recuerdo perfectamente la culpa que sentí cuando vi que no podía más y dije ‘hasta aquí’”, señala.“Se habla muy poco de las mastitis e incluso hay quien dice que si estás informada no te pasa y eso no es cierto. Te puede suceder igual y se pasa muy mal. Yo había hecho un curso de preparación a la lactancia durante el embarazo y me vi igualmente en esa situación. Es más, al compartirlo después con otras mujeres me enteré de que muchas amigas o compañeras de trabajo también la habían pasado y lo recordaban como uno de los peores momentos”, opina y añade que para ella lo peor de la maternidad no fue el parto, sino el postparto.“La causa más habitual por la que se origina una mastitis es un estasis de la leche que, en ocasiones, desencadena un sobrecrecimiento bacteriano por una alteración en los microorganismos que están en la leche materna”, explica Beatriz Jiménez, ginecóloga en el Hospital Valle del Nalón.Respecto a los factores que pueden contribuir a desencadenar una mastitis, Jiménez señala varios: “Las tomas poco frecuentes o programadas de antemano pueden producir la estasis de leche que mencionaba antes y llevar a una obstrucción de los conductos lácteos. Otra de las causas que podemos destacar son los agarres inadecuados del recién nacido al pezón que hacen que la extracción de leche sea ineficaz. Y, por último, a veces también influyen factores como la primiparidad (condición que cumplen las mujeres que han tenido a su primer hijo), alteraciones en la anatomía del pezón o la prematuridad del recién nacido”, enumera.Y aunque todas las mujeres entrevistadas para este reportaje han sufrido una mastitis durante la lactancia de su primer hijo, Alba Padró, co-fundadora de LactaApp, señala que aunque no existen estudios científicos que evidencien que las madres primerizas tienen mayor probabilidad de padecer una mastitis, “sí que es cierto que al tratarse de su primera experiencia dando el pecho les puede costar más identificarla en un primer momento. Pero al margen de eso no tienen porque sufrirlas más. La mastitis es algo que puede ocurrirle a cualquier mujer. Simplemente, aquellas que han tenido más de un hijo, detectan antes los síntomas y, por lo tanto, tienden a resolverla antes”.En esta línea, una de las críticas más generalizadas que realizan las entrevistadas en torno a sus primeros meses de maternidad está relacionada con la falta de apoyo que tienen a la hora de comenzar a dar el pecho. A excepción de aquellas que durante el parto han tratado de formarse en lactancia, son muchas las madres que se sienten solas y perdidas a la hora de alimentar al recién nacido.“Yo llegué a casa sin tener ni idea de cómo darle el pecho a Lara. Durante las 24 horas que estuve en el hospital, todo el tiempo les decía a todas las personas que venían a verme (matrona, enfermeras, auxiliares y médicos) que me dolía mucho el pecho cuando la niña mamaba. Unos me decían que era normal, otros que era el agarre, otros que la postura y otros que esa postura que me habían recomendado horas atrás tampoco servía. ¿Conclusión ? Me fui a casa pensando que me dolía porque yo siempre había tenido los pezones muy sensibles y que en realidad todo estaba yendo bien. A raíz de padecer grietas, realicé una consulta online con una matrona (parí en abril, en plena pandemia) y aunque me dio consejos muy buenos, no fue suficiente. Grietas y mastitis aparte, mi experiencia con la lactancia no ha sido buena. Lara sigue agarrando mal a los nueve meses, pero al menos ahora ya no me duele ”, expone Maite.Como posible solución al problema que describe Maite, tanto la ginecóloga Beatríz Jiménez como las asesoras de lactancia de LactApp, Alba Padró y Laura Santiago, recomiendan los grupos de apoyo a la lactancia que organizan las matronas desde los centros de salud. Dado el aumento de mujeres que deciden dar el pecho hasta el sexto mes (en 2012 lo hacían el 28% y en 2018 el 47%), la Asociación Española de Pediatría ofrece en su web un listado de los grupos disponibles en cada comunidad autónoma.Igualmente, aunque Beatriz Jiménez es consciente de que la formación que reciben los sanitarios desde el punto de vista de la salud de las mujeres es mejorable porque, en ocasiones, ha sido escasa, cree que “cada vez existe un mayor número de profesionales comprometidos con la lactancia materna y formados para dar un correcto apoyo a este tipo de situaciones”.Algo con lo que Alba Padró también coincide, pero desde un punto de vista más pragmático: “Hay muchas madres que llegan a casa después del parto con una información mínima de cómo amamantar a sus hijos y, claro, como cada vez hay más madres que dan el pecho, se evidencian los problemas. Por un lado, hay profesionales sanitarios que no tienen la formación adecuada, básicamente porque la lactancia materna se ignora en los planes formativos y, por el otro, porque a nivel de organización los médicos no tienen tiempo. La observación de una toma puede requerir una hora y no hay tiempo material para atender a todas las puérperas que salgan del hospital con una lactancia instaurada. Por eso precisamente es importante que los sanitarios se coordinen con grupos de lactancia o elementos externos que faciliten que estas mujeres no se encuentren tan solas cuando vuelven del hospital, que al final es de lo que se trata”, concluye.
1 d
eldiario.es
Hostal de barrio contra hotel cinco estrellas: secuelas de la gran operación urbanística en el centro del Madrid
La histórica Carrera de San Jerónimo, la calle del Congreso de los Diputados, arranca al lado de la Puerta del Sol. Allí, en el número 3, hay un pequeño hotelito, el hostal Guerra. Abierto en 1985, es un negocio familiar, ya en la segunda generación, que ha sido testigo del tránsito de Madrid de capital de la España emergente con anhelos europeos a polo ibérico del capitalismo globalizado. El hostal lleva casi un año cerrado a causa de la covid y su dueño no cree que pueda sobrevivir más allá de septiembre. Al hostal Guerra le ha salido recientemente un competidor a unos 100 metros de la puerta, largamente anunciado, aunque con otras pretensiones. Es el hotel de cinco estrellas Four Seasons, primera fase del proyecto Canalejas, la ingente operación urbanística que buscaba acomodar la gran manzana del centro, entre Alcalá y la Carrera, con la plaza de Canalejas en el vértice, a los gustos de las élites internacionales. Covid mediante, la cuadra es hoy un espacio frío, casi de transición entre dos épocas."Esta es un caso de abuso de poder", dice Carlos Diéguez, que regenta el hostal Guerra, tras tomar el relevo de su padre. "Si te pones en Sol en la pastelería La Mallorquina se ve cómo tienen dos o tres alturas más". Se refiere el hostalero a una de las excepciones normativas que se le dieron al proyecto Canalejas, la de poder construir más plantas que las que permitían las reglas de protección del patrimonio. Al conjunto de siete edificios, vendidos por el Banco Santander a OHL, la Comunidad de Madrid de Ignacio González (hoy pendiente de juicio por corrupción, no por este caso) le retiró la condición de Bien de Interés Cultural salvo por la fachada y la primera crujía, lo que permitió prácticamente vaciar el interior. Y el Ayuntamiento de Ana Botella autorizó el aumento de edificabilidad. La fiscalía llevó a juicio al arquitecto por un delito contra el patrimonio, por excederse en las alteraciones. Fue absuelto. Al hostal de Carlos Diéguez, que había querido transformar las buhardillas en apartamentos para ampliar el negocio, no le dieron bula.El Banco Santander vendió los edificios al Grupo Villar Mir en 2012 por 215 millones de euros. El constructor cedió cinco años después la mitad de la propiedad al grupo israelí Mohari, propiedad del fundador de la casa de apuestas Poker Stars, Mark Scheinberg, por 225 millones. Entre obras y compensaciones (como los 5,6 millones por los daños ocasionados a la línea 2 de metro a la altura de la parada de Sevilla, que ahora solo tiene un acceso), la inversión total ha superado los 500 millones de euros, que apuntan a que se verán compensados. Los 22 apartamentos de lujo del complejo ya se han vendido, a más de 15.000 euros el metro cuadrado, por un importe total de 93,5 millones, según informó Cinco Días. La galería de tiendas de lujo y restaurantes, tercera pata de la operación, abrirá en septiembre, según la última previsión.A la espera de que el complejo funcione a pleno rendimiento, el espacio parece hoy un fortín de hierro y piedra. Madrid sigue inmersa en las restricciones para evitar la propagación de la covid, con lo que el tráfico peatonal está muy reducido, pero aun así hay un aire fantasmal en las calles aledañas, salvo en la cafetería Starbucks y el Vips de Sevilla, con las terrazas ocupadas. El Four Seasons promete a los visitantes grandes vistas desde la azotea, pero de momento aún está en obras y no se puede subir. El restaurante del chef ‘michelín’ Dani García, abierto en septiembre y con acceso independiente, tiene una demanda más que satisfactoria, según explica la recepcionista que guarda el paso al ascensor. Aparecer sin reserva no es recomendable."Esto es como lo del famoso cartel del Tío Pepe, que dijeron que nunca lo iban a mover y ahora está encima de El Corte Inglés, porque los de Apple no lo querían", recuerda Diéguez, en referencia al edificio del antiguo Hotel París en Sol, ocupado por la empresa tecnológica. La salida de Sol por Alcalá sigue siendo señorial, con amplias aceras y calzada semipeatonal, y edificios históricos como la Real Casa de la Aduana, sede del Ministerio de Hacienda, o la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, algunas de cuyas piezas sufrieron daños por las vibraciones de las obras de Canalejas. Pero ya en el número 17 hay un bloque vacío con un muy visible telón de "se alquila". Es la antigua sede de BBVA Seguros, junto al Casino de Madrid. El inmueble es hoy propiedad de la familia Revoredo, dueña de Prosegur. En Canalejas, frente al Four Seasons, el antiguo hotel Asturias está en plena reforma, tras cambiar de manos de un fondo de Hong Kong a Millenium, sociedad de inversión dirigida por Javier Illán. El recinto lo operará previsiblemente la cadena Marriot a partir del año que viene.Doblar la esquina supone volver a un Madrid más tradicional, de restaurantes de decoración barroca y pequeños negocios que han ido claudicando. La Carrera de San Jerónimo ya es peatonal en este tramo, pero las vallas que separan la calzada de la acera siguen en pie. Lo lamenta Daniel Muragán, que regenta uno de los establecimientos más veteranos, el restaurante Lhardy, de mucho boato en su día, inaugurado en 1839. "Parece que lo que quieren es que todo se convierta en franquicias" critica Muragán, que entiende que "se está perdiendo la esencia de Madrid". El hostelero espera que la apertura del centro comercial de lujo, demorada varias veces, traiga un poco más de clientela, aunque considera que la calle está abandonada por el ayuntamiento. "Hemos tenido aquí acumulado material de obra como si fuese una calle de segunda", critica, y añade: "Han peatonalizado, pero está todo muy abandonado"."Las terrazas de los barrios están llenas, pero en el kilómetro cero no hay nada, está muerto. Con cuatro obreros de la construcción que van a tomarse un menú o un café no vives", opina Diéguez, para quien el centro de Madrid hoy es solo "turismo, turismo y turismo" y por eso espera que la vacuna de la covid dé pronto una salida que permita recuperar el negocio. "Vas aguantando con ahorros y cruzando los dedos. A ver si en septiembre, con la temporada alta de las ferias y demás, pero si no, no le veo salida a esto", se teme. En la Carrera hay cajeros automáticos, una agencia de viajes cerrada a cal y canto, bajos en alquiler, verjas echadas. Y en la esquina con Sol, otro gran edificio en obras para adaptarlo al uso comercial propiedad de Regato SL, una sociedad vinculada a la familia del empresario de los seguros Modesto Álvarez, donde prefieren no opinar sobre los efectos, benéficos o de otro tipo, de la gran operación urbanística de Canalejas.
1 d
eldiario.es
Mónica Oltra: "Se cambia mucho antes una ley que una mentalidad; una ley que una inercia"
La vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, tiene claro que su objetivo en el Gobierno valenciano es mejorar la vida de las personas. Define su departamento, el primero en vincular Igualdad a la vicepresidencia, como "la conselleria de los cuidados", concibe la legislación como una herramienta para que las personas tengan "una vida más fácil y más feliz".Oltra, que también tuvo reuniones de trabajo desde la cocina durante el confinamiento y se le han colado sus mascotas en las videoconferencias, cree que la oportunidad del teletrabajo no puede ser una nueva reclusión para las mujeres en el domicilio. Su departamento comenzará a trabajar con colectivos y entidades el proyecto de ley de igualdad entre hombres y mujeres, una ambiciosa norma que quiere expandir el ecofeminismo y la interseccionalidad –el análisis de las distintas opresiones: de género, de raza, de clase– a todos los aspectos de la vida.¿Cómo prepara el Gobierno valenciano este 8 de marzo?Como siempre, desde un punto de partida reivindicativo, pero este año con un elemento complementario y esencial en esta legislatura, ya que se da el pistoletazo de salida para la nueva ley de igualdad entre hombres y mujeres que forma parte de los objetivos de esta legislatura. Comenzará la audiencia previa para recoger el sentir de la ciudadanía sobre qué aspectos deberían incluirse.Todavía no hay un documento base. ¿Van a empezar a trabajar sin borrador?Efectivamente. Cuando empiezas a trabajar con un borrador estás condicionando la participación previa y no es el espíritu de participación ciudadana que defiende la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas. El espíritu es que sin apriorismos las asociaciones feministas puedan aportar su visión sobre qué debería incorporar la ley. Obviamente, hemos trabajado temas, pero queremos pulsar el sentir de la ciudadanía.La ley de Igualdad autonómica data de 2003. ¿Qué campos conviene actualizar? ¿En qué ejes trabajan?Entendemos que los principios básicos de la ley tienen que pivotar sobre la igualdad, la libertad, la inclusión, la no discriminación y la equidad. Queremos que la ley tenga un enfoque desde la interseccionalidad: no son los mismos problemas los de una mujer de clase media-alta, con trabajo cualificado y estudios superiores, que los de una mujer sin trabajo, racializada y sin cualificación profesional; de una mujer migrante o de una una que no lo es, o de cualquier otra circunstancia que a la discriminación por razón de sexo o género añada otras discriminaciones.Queremos que los dos ejes que inspiren la ley sean el feminismo y la armonización con el planeta, esto que se ha llamado ecofeminismo pero que tiene que ver con la necesaria armonía que tiene que haber entre el medio que nos acoge y la perspectiva feminista. Esto tiene que ver con muchas cuestiones, desde un urbanismo feminista, donde la ciudad no se conciba de una forma antigua, sino que ponga la vida en el centro, una ciudad más preparada y resiliente a la emergencia climática. Obviamente hay un eje fundamental que es la redistribución de la riqueza, no puede ser que la desigualdad vaya creciendo más y más.Otro eje es el de poner los cuidados en el centro: no hay sociedad humana en la que no hayan existido los cuidados. Hay antropólogas que plantean que el salto del ser humano es el de los cuidados, a raíz de un hallazgo en el que una persona había sobrevivido a una rotura de fémur, que demuestra que a esa persona la cuidaron. Hemos tenido distintos sistemas económicos –feudal capitalista–, pero no sociedades humanas donde los cuidados no estuvieran presentes. Y eso que es esencial para el sostenimiento de la vida, ni tiene un reflejo en el PIB, ni en los análisis macroeconómicos.Otro gran eje es el de la distribución del tiempo, los usos del tiempo. Igual que hay que redistribuir los recursos económicos hay que redistribuir el tiempo y eso tiene mucho que ver con la corresponsabilidad, con el tiempo público y privado. Y el último, los derechos de las personas a ser; que no pueda haber ninguna discriminación por razón de sexo, género, identidad y orientación sexual. Somos conscientes de que es complejo, pero son los enfoques que le queremos dar.Esta semana se ha celebrado el día por la igualdad salarial. Hablamos de diferencias económicas, de cambios en el uso del tiempo y de cambios en el sistema de trabajo. Eso requiere un cambio profundo de sistema. Se habla ahora de la jornada de cuatro días, del aumento del salario mínimo. ¿Cómo se puede articular?Las medidas económicas son fundamentales y desde el marco de nuestras competencias obviamente hay que abordarlas. Hay que abordar la semana de cuatro días o 32 horas, y eso tiene que ver con la redistribución de la riqueza y del tiempo, de tener más tiempo sin perder productividad para ser, para compartir, para criar, cuidar, cuidarnos; más tiempo personal.Pero tendremos que ver cómo hacerlo para que esto no derive en menos horas de trabajo remunerado y más horas de trabajo no remunerado.Siempre y cuando [la jornada de los cuidados] sea compartida, de eso se trata. De dibujar una sociedad menos trabajocentrista. Que los cuidados, imprescindibles para la sociedad humana, tengan el valor que tiene que tener. Solo en la medida en la que los hombres se incorporen a esos cuidados a niveles equitativos se pondrán en valor.Resulta curioso que los cuidados fueran declarados esenciales en el primer decreto del estado de alarma por la pandemia y sin embargo sean los más precarizados y los más feminizados, que suele ir de la mano. Parece que ni aun siendo esenciales los hemos puesto en valor.Yo creo que sí se han puesto en valor. No económicamente, porque tendrían que estar mucho mejor remunerados, pero se han puesto en valor al declararlos esenciales, porque sin eso no hay vida. Puedes prescindir de un bróker de la bolsa para vivir, pero no del que cultiva la tierra, de la que cuida, de la que enseña, de la que cura, en una residencia o en un centro de salud. Y lo pongo en femenino porque mayoritariamente lo hacen mujeres.Volviendo a la brecha salarial. El Gobierno central aprobó un decreto hace unos meses por el que hace obligatorio para las empresas publicar los registros salariales. Aquí, ¿qué medidas se pueden impulsar para acabar con esta brecha económica?El registro, sobre todo, lo que hace es evidenciar la brecha. Lo primero para avanzar es evidenciar algo que es invisible. Tener un día al año que lo reivindica es relativamente reciente; esto forma parte de una sociedad que todavía es muy desigual. Creo que hay que establecer medidas positivas que premien a aquellos ámbitos, empresas, sectores, en las que haya igualdad o menos diferencia, o un esfuerzo decidido para cambiar. A veces te dicen, sobre la brecha: 'es que está prohibido por ley', pero donde se escurre la brecha salarial es en la categorización de los puestos; en la pregunta de por qué un señor que repone botes cobra más que una señora que repone verdura; que uno tenga una categoría salarial más alta que la otra cuando los dos reponen género.En lo que respecta a los cuidados y la cuestión económica tiene que ver también la cuestión de los roles. Las mujeres vamos hacia determinadas profesiones –más precarizadas– relacionadas con los cuidados porque parece que sean una extensión de nuestro ser, porque parece que asumimos ese rol en lo personal y lo profesional. ¿Cómo se puede trabajar ese cambio de roles?Queremos abordar en la ley que se promueva más el acceso al sexo o género contrario a la mayoría de personas que trabajan en ese sector. Igual que promocionamos que las chicas se decanten por carreras STEM –ciencia, matemáticas, tecnologías–, que están muy masculinizadas, hay que promocionar que los chicos estudien grados o FP que tengan que ver con los cuidados. Es un doble camino; no podemos quedarnos con que las mujeres vayan a campos masculinizados, hay que hacer el camino inverso. Porque hasta que ellos no cuiden, no será una actividad de prestigio. Las carreras STEM no son más prestigiosas por su esencialidad; son más prestigiosas en la medida en la que están masculinizadas. Cuando las mujeres han accedido mayoritariamente a una profesión, esa profesión ha dejado de conceptuarse como profesión de prestigio. La carrera judicial, la medicina... en el acceso, las mujeres superan a los hombres. Y en esa medida en la que accedemos se desvía el prestigio hacia aquellas carreras masculinizadas, porque se asocia el prestigio a que sean ejercidas mayoritariamente por hombres. Esta dialéctica hay que invertirla; el mensaje del patriarcado que subyace es: si lo pueden hacer ellas, lo puede hacer cualquiera. Muy caricaturizado, pero es así.Y si queremos trabajar por una sociedad que ponga los cuidados en el centro no podemos vaciar de prestigio ese tipo de trabajos.Sí, pero lo hará en la medida en la que se incorporen los hombres. Porque como ellos todo lo que hacen es muy importante, en la medida en que lo hagan empezará a ser importante.Su conselleria es, en cierto modo, la conselleria de los cuidados. Hablamos de infancia, de vejez, de dependencia, de inclusión. ¿Desde lo público, cómo se puede trabajar para dignificar esos cuidados?A mí me gusta más llamarla la conselleria de la vida, porque abarcamos todas las etapas y procuramos sostener la vida. ¿Cómo se puede hacer? Como lo estamos haciendo. Hicimos depender Igualdad de la vicepresidencia, cosa que se ha copiado en el Gobierno de España; tuvimos el primer gobierno paritario, hemos ampliado la red valenciana de igualdad -pasando de 35 personas a más de 100-, incluimos los planes de igualdad en las empresas como cláusula social para acceder a la contratación público. Respecto a los cuidados, creo que es importante la red de dependencia, tenemos más de 100.000 personas en el sistema, que pone los cuidados en el centro. Hemos bajado a un tercio la lista de espera que nos encontramos; mejorado las prestaciones para que cuidar no se convierta en una carga, hemos creado la asistente terapéutica infantil, porque cuando quien tiene dependencia es un niño la cuidadora es la madre y esto favorece que no tenga que renunciar a su carrera profesional. Antes de que el Gobierno lo hiciera, equiparamos los permisos de paternidad y maternidad; equiparamos los derechos de las familias numerosas a las monoparentales, que la mayoría son monomarentales, con una mujer al frente. La renta valenciana de inclusión es una herramienta fundamental de cuidarnos unos a otros; tenemos una sociedad que teje la red para que nadie se caiga. Estamos trabajando en la capacitación de las mujeres cuidadoras en el ámbito profesional, para que una cuestión personal se convierta en una oportunidad laboral. Creo que se está trabajando mucho para poner esas 'tres C': criar, cuidar, curar, y ponerlas en el centro, dotarlas de prestigio para que adquieran el valor que tienen.¿Ser la titular de la conselleria de las 'tres C' es un rol que en el Gobierno pasa factura?Creo que se está entendiendo por el conjunto del Consell, y muchas políticas se están copiando en otros gobiernos. Es obvio el compromiso del Consell con estas políticas cuando el presupuesto se ha duplicado en estos cinco años. Hemos pasado de esos 780 millones a más de 1.900 y eso es un compromiso colectivo, no es un logro personal.Hace unas semanas se reprochó a la portavoz del PP ciertas declaraciones sobre mujeres que manipulan al presidente. A Ximo Puig también se le ha reprochado una actitud condescendiente respecto a Isabel Bonig. El portavoz socialista en las Corts Valencianes, cuando se le preguntó sobre las discrepancias con usted respecto a las medidas sanitarias, dijo que su mujer también pensaba no sé qué... ¿En la política y en el periodismo, hace falta una reflexión?Esa reflexión hace falta siempre. Para todos y para todas. Vivimos en inmersión en una sociedad patriarcal y machista. Y todos y todas nos hemos impregnado de esto. Esa reflexión, el hacer consciente esas actitudes propias en cualquier ámbito de la vida y en cualquier profesión, es necesaria. Por eso es tan importante que la administración incorporaran que cada norma lleve aparejado un informe de perspectiva de género. Seguimos teniendo la necesidad de autoanalizarnos y de quitarnos esos tics que en algún momento tenemos y las tendencias a reproducir esquemas patriarcales. Yo creo que no tenemos que sentirnos culpables, salvo que se trate de un machismo consciente, pero a todos nos pasa y nos va a pasar. Se trata de ir deconstruyendo esos tics que hemos aprendido.Esa forma de ser, esa manera correcta de ser hombres y de ser mujeres que nos empapa desde edades tempranas, ¿cómo puede deconstruirse?Con análisis y desde la conciencia. Pensar si esto que he dicho no tiene un componente que reproduce roles. Como en el caso del relato de las mujeres malas; ese pensar que seguro que hay una mujer detrás de un hombre para influir de manera ladina, para arañar sigilosamente aquello que quiere. Es uno de los mensajes del machismo. Hay que ser consciente y en la medida de lo posible no contribuir a ese relato de las mujeres malas, ese estereotipo de que siempre competimos contra nosotras. Pasa por la conciencia y la cultura feminista.¿De cara a educar a las nuevas generaciones, cómo se corrigen esos tics?Educar en igualdad es hacer conscientes las cosas que tienen que cambiar. Sobre todo cuando detectas que puede venir un mensaje estereotipado, sexista, corregirlo en casa. En el sistema educativo, con los currículos de educación en igualdad; se trata de que los niños y las niñas aprendan que hay que construir relaciones igualitarias, respetuosas, que el cumplimiento del deseo no puede ser ilimitado, que hay que tener tolerancia a la frustración... y perspectiva de género. Probablemente lo que haya que trabajar en niños y niñas sea diferente. Probablemente a las niñas hay que acompañarlas y educar en que su deseo no tiene que supeditarse al de su compañero varón; desde jugar en el patio hasta las relaciones interpersonales.Hablábamos antes del trabajo desde casa. Una de las cuestiones que ha puesto de manifiesto la pandemia es la diferencia en los espacios por sexo; ellos en el despacho, ellas en la cocina, titulaba un reportaje hace poco. ¿El teletrabajo, el trabajo doméstico forzado, ha sido una trampa para las mujeres?Hay que trabajar para que no se convierta en una trampa. El teletrabajo no puede llevar a que a las mujeres se nos vuelva a recluir en casa y que, ya que estás en casa, que se queden los niños contigo también. Hay que avanzar en la escolarización, en la red pública de 0 a 3 años, en la corresponsabilidad en las tareas. La idea es que el teletrabajo no sea una reclusión, el trabajo tiene un factor socializador importante. La oportunidad del teletrabajo no se puede convertir en una amenaza para las mujeres.También hablábamos de la igualdad en la representación. La ley electoral que se trabaja en las Corts Valencianes introduce algunas cuestiones. ¿Hablamos de paridad, de cuotas?Hará una referencia a otras leyes. En la legislatura pasada ya se planteó la paridad en todos los ámbitos. En la proposición de ley electoral también está previsto y en la actual viene determinado por la ley electoral general. En los cargos estatutarios también se aprobó la legislatura pasada.Entonces, los avances irán más allá del ámbito público.Hablamos sobre todo de consejos de administración, de las empresas... Nuestro ámbito competencial nos deja llegar hasta donde nos deja, pero podemos establecer, por ejemplo, que las empresas que tengan al menos un 40% tengan puntos. En los ámbitos autonómicos funciona la promoción; la regulación es competencia exclusiva del Estado. Se trata de seguir avanzando en que las empresas que mejor lo hacen en materia de igualdad tengan más ventaja a la hora de acceder a la contratación pública.Hace unos días, desde el salón, protagonizó un acto sobre la ley trans valenciana. El borrador del Ministerio de Igualdad ha generado un revuelo considerable, más allá de las disputas PSOE-Unidas Podemos o de las corrientes del movimiento feminista. ¿Cómo vive este debate?A mí en general las discusiones nominales o las discusiones conceptuales abstractas, que tienen poco que ver con la vida de la gente, me parece que muchas veces son tierra yerma; acaban siendo estériles. Creo que al margen de que se pueda mejorar el borrador en aspectos concretos, la clave es quién decide sobre la vida de quién; quién tiene derecho a decidir sobre la vida de quién. Es el derecho a ser y a tener tu identidad y si para eso alguien te tiene que tratar de enferma, de estigmatizarte, decidir quién eres tú. A mí no me definen como mujer ni mis genitales, ni mis órganos de reproducción, aunque forman parte de mi conjunto de ser mujer. Pero me define también lo que pienso y lo que siento; mi identidad, lo que yo pienso y siento que soy. En 2019 se despatologizó, igual que en los 90 se dijo que la homosexualidad no es una enfermedad, se dijo que esto no es disforia de género, en todo caso es discordancia. Que tu género sentido no concuerda con tu cuerpo físico. Ahí está la clave: ¿Vamos a respetar esto que dicen las legislaciones más avanzadas del mundo o vamos a seguir diciendo a las personas trans que son enfermas, a hacer su vida más difícil? Creo que las leyes tienen que servir para hacer la vida de la gente más fácil y más feliz.¿Cree que al Ministerio de Igualdad le ha faltado más pedagogía y trabajo en este borrador?Es que este borrador partía de un consenso previo en el Congreso de los Diputados. Y se ha seguido esta senda que las comunidades autónomas ya hemos incorporado a nuestros ordenamientos, sobre todo la despatologización y la autoidentificación: que por mí no tiene que decidir nadie, ni por mi orientación sexual, ni por mi identidad sexual. Forma parte de la parte más íntima de las personas. Creo que lo que hay detrás es un movimiento de control del conjunto del movimiento feminista, que obviamente tiene miradas plurales, diferentes, todas respetables y feministas.Parece que uno de los debates que se cruza sobre la ley, según lo plantean algunas feministas, es si cuando se da esa discordancia de género se arregla el cuerpo o se arregla la sociedad que te encasilla en la forma correcta de ser hombre o ser mujer.¿Y cómo lo hacemos? ¿Con terapias de conversión, que afortunadamente hemos prohibido? La cuota de suicidio de las personas trans están por encima de la media, los adolescentes siguen sufriendo en los centros educativos, los niños trans reciben palizas... No sé, no me parece una perspectiva demasiado feminista, entra más bien en esa virulencia del patriarcado, de que tú tienes que vivir como yo pienso. Eso es muy patriarcal: imponer a los demás tu forma de ser, tu forma de sentir o tu cosmovisión.Al final el punto común es la abolición de los roles de género.Claro, buscas abolir los roles de género, los roles estereotipados, pero si nos tenemos que esperar a abolir el género para que las personas trans tengan derechos, igual nos engulle antes el sol. Hagamos una ley, artículo único: abolimos los roles de género. ¿Habremos avanzado algo? También la Constitución dice que no puede haber discriminación de sexo y seguimos sin haber avanzado, seguimos con la violencia sexual y de género. Las leyes, en su momento concreto, tienen que establecer las bases, pero no se puede confundir el horizonte con una ley; no por poner un artículo con el horizonte habremos llegado. Se cambia mucho antes una ley que una mentalidad; se cambia mucho antes una ley que una inercia.Hace unos meses que se tendría que haber presentado la Estrategia Valenciana contra la Violencia Sexual, ¿cómo está esa cuestión?El objetivo era presentarla en noviembre, pero aún se están perfilando algunas cuestiones. Se quiere que tenga el mismo formato que el Pacto Valenciano contra la Violencia de Género y Machista, que cada parte asuma compromisos, es un pacto muy plural con muchos agentes y se está acabando de trabajar.
1 d
eldiario.es
Las enfermedades raras, en el rincón de la crisis sanitaria: "Tú me ves y jamás dirías que estoy enferma"
Más del 6% de los españoles sufre una enfermedad rara. Casi tres millones de personas han recibido un diagnóstico "huérfano", conocido así por la excepcionalidad y el sentimiento de desamparo que a veces acompaña a los pacientes y a sus familias. El 28 de febrero se estableció como día de estas patologías para luchar contra su invisibilización, una situación que se ha visto especialmente agravada por la crisis de la COVID-19. Pero la de "enfermedad rara" es solo una etiqueta que engloba a más de 5.000 patologías con síntomas y tratamientos diferentes, si es que los tienen, ya que el 47% de los casos no se han encontrado o no se consideran efectivos, según FEDER, la federación española de enfermedades raras.Uno de ellos es el de Noemí Sánchez, que sufre Síndrome del dolor regional complejo. Su patología se manifestó hace cinco años, cuando tenía 23, iba caminando por la calle y sintió un dolor intenso y repentino desde el talón hasta el tobillo que le impidió volver andar. A sus casi 29 años, todavía no ha encontrado una justificación o tratamiento específico para esta enfermedad y cuenta que le costó varios meses conseguir un diagnóstico. "Al principio me tacharon de loca, me dijeron que dejara la silla de ruedas y las muletas porque no tenía nada roto y no me podía doler tanto", rememora. "No hay cura para esta enfermedad, pero se nos puede cuidar desde la unidad del dolor con tratamientos intravenosos, bloqueos e incluso con un neuroestimulador medular", relata Noemí. Gracias a eso consiguió levantarse de la silla de ruedas dos años después del primer achaque y caminar con ayuda, aunque depende del día. "El dolor no sigue un patrón, hay veces que se me refleja en otras zonas del cuerpo, como las manos, y no sé por qué", describe. Buscando respuestas y comprensión por parte de personas que padecieran lo mismo, Noemí se adentró en el mundo de las enfermedades raras por una vía que no le convenció del todo: los grupos de WhatsApp. "Allí la gente desvariaba y llegaban a hablar de drogas ilegales, así que decidí abrir un blog para ayudarnos de forma sana incluso entre diferentes patologías", reconoce. Es la misma razón que llevó a Noah Higón a narrar en las redes sociales su día a día como persona que sufre siete enfermedades raras distintas. Son el síndrome de Ehler Danlos, el de Wilkie, el del cascanueces, el síndrome de comprensión vena cava inferior, el de May-Thurner, el de Raynaud y la gastroparesia, nombres exóticos para el común de la población, pero que forman parte de la vida de esta estudiante de 22 años desde que nació. Aunque muchas de estas patologías tienen un comienzo precoz, la familia de Noah les puso nombre por primera vez cuando tenía 12 años. "Pensaban que solo era una niña torpe, pero en ese año aparecieron el resto de enfermedades, las operaciones, los ingresos, el peregrinaje de hospital en hospital y fue cuando mi vida empezó a correr peligro", relata horas después de recibir un nuevo alta tras más de 50 días de hospitalización."Esta va a ser mi vida para siempre". Lo cuenta con la decisión y la madurez de quien lleva una década alternando entre la dualidad de ser una adolescente y una paciente de riesgo, y los últimos años, además, luchando por desestigmatizarlo. "Tú me ves y jamás dirías que estoy enferma, por lo que también quería romper ese tabú: ni todas las enfermedades son iguales ni todas las discapacidades son visibles", argumenta. "Cuando estás enfermo, por desgracia, la gente se va, pero los que se quedan son quienes de verdad quieren estar contigo, que en mi caso se cuentan con los dedos de una mano", confiesa. Al pasar los años más difíciles de la pubertad encerrada en un hospital, Noah se dio cuenta de que "la gente mira hacia otro lado cuando se habla de dolor ajeno", así que decidió usar la herramienta más potente a su alcance para obligarles a mirar. Lo que comenzó como un relato en las redes sociales terminó por cuajar en el libro De qué dolor son tus ojos, con el que esta veinteañera se ha convertido en una contra-influencer. "Las redes sociales solo muestran lo maravillosa que es la vida, pero si yo estoy en el hospital enganchada a un gotero, lo que cuelgo son mis goteros", explica. A pesar de los comentarios y las presiones para hacerlo, ni Noemí ni Noah han abandonado sus aspiraciones profesionales. La primera como ingeniera de software y la segunda a punto de acabar el doble grado de Derecho y Ciencias Políticas. "Me dijeron que qué hacía una enferma como yo estudiando dos carreras y estoy a punto de licenciarme; también me propusieron estudiar a distancia, pero lo rechacé porque es mi forma de evasión, ya que no salgo mucho", explica la joven de 22 años. "Acabo muerta, pero también es lo que me da la vida", asume, a pesar de que en ocasiones las ganas de vomitar, el malestar o las continuas citas en el hospital le obligan a abandonar las clases.Por su parte, Noemí aprovechó los momentos de mayor incapacidad para sacarse el máster y cambiar su destino profesional, hasta entonces ligado a empresas, por la investigación científica. En estos momentos sí que trabaja para una compañía, pero asegura tener libertad para alternar su labor profesional con las visitas al médico o los días de más dolor. También avisa de que su situación no es la norma, que depende mucho de la cultura empresarial y de la orientación psicológica que reciban los pacientes. "A mí me ha costado porque al fin y al cabo soy una chica de 28 años que quiere seguir adelante con la mejor calidad de vida que pueda", explica. "Así es nuestra vida y se debería entender mucho más, pero por desgracia las enfermedades raras están muy estigmatizadas y aún se nos juzga muchísimo", añade Noah. Su aspiración es trabajar en políticas sanitarias y servir como ejemplo de motivación para otros niños o familias que conviven con esta realidad incierta. Sara es una de esas madres. Su hija Natalia, de 10 años, sufre una cardiopatía y un fallo intestinal –reconocido como enfermedad rara– que le impide comer y beber por la boca. Se alimenta por un delicado catéter que le llega al intestino y que sus padres han aprendido a manipular para no tener que pasarse todo el día en el hospital, aunque en ocasiones eso ha sido inevitable. "Natalia ha pasado muchas navidades y muchos cumpleaños en el hospital. Ha estado siete años ingresada y hemos pasado por muchos momentos de crisis, pero ella es la que nos da ánimos a nosotros", relata su madre. Sara, que era directora de una escuela infantil, se vio obligada a traspasarla en 2016 para atender la salud de su hija cuando empezó a empeorar. Sin embargo, eso le motivó para estudiar enfermería después y poder aunar una profesión con los cuidados de Natalia. También colabora con la asociación NUPA, centrada en el fallo intestinal y la nutrición parenteral, como la que usa la pequeña. Reconoce que haber llegado a ellos fue un antes y un después en su camino por la enfermedad rara: "Parte del recorrido lo hicimos solos, así que tener su compañía ha sido una tranquilidad", relata.Aunque la crisis de la COVID-19 ha paralizado muchas de las iniciativas de NUPA, han sabido reinventarse para conseguir fondos. Donde no ha afectado tanto la pandemia ha sido en su hogar, puesto que Natalia ha estado más acompañada que nunca. "Por primera vez, gracias a las clases por videollamada, ha podido entrar en un grupo, porque antes siempre estaba sola", relata su madre. No obstante, es difícil encontrar una faceta agradable de los últimos meses en lo que se refiere a estas dolencias. Son muchos los pacientes que han visto sus tratamientos pospuestos o anulados, con una consecuencia inmediata para la salud, y las asociaciones que han recibido un revés debido a la falta de financiación o la parálisis de su actividad.Beatriz Fernández, directora general y fundadora de ACTAYS, se emociona al contar lo que ha supuesto la pandemia de coronavirus para su asociación. "El impacto en la recaudación de fondos ha sido terrible. Cuando tienes una crisis a nivel mundial con centenares de muertos al día, los 15 niños que se nos mueren de media al año quedan en un segundo plano", dice. Ella fundó ACTAYS en 2014 después de que su hija Isabel falleciese a los cinco años por la enfermedad de Tay Sachs. "Es una patología bastante terrible porque abarca casi todas las facetas y sintomatologías de las enfermedades neurológicas: desde deterioro cognitivo y motor hasta crisis epilépticas y estado vegetativo, hasta que al final mueren", explica. Aunque esta enfermedad infantil fue el germen de la fundación, hoy en día abarca todas las patologías raras que requieran su ayuda porque, como explica Beatriz, ellas tienen "esa visión 360 grados de todo lo peor que puede pasar". También por eso han sido conscientes del impacto que ha tenido el coronavirus en cientos de familias. "Nuestros niños han sufrido un confinamiento doble, porque una de las principales causas de su mortalidad es la neumonía. Pero también se han paralizado las terapias paliativas que son vitales para ellos, como la logopedia, fisioterapia, hidroterapia o terapias de deglución", enumera. Además de lo nocivo que eso resulta para la salud de los niños, Beatriz apela también a su bienestar emocional, "ya que es difícil comunicarles lo que está pasando, pero son lo suficientemente inteligentes como para saber que no están recibiendo su asistencia habitual". Desde ACTAYS aseguran haber notado la falta de fondos en investigación "a lo bestia". "Se han desplazado las prioridades y los proyectos para tratar una enfermedad minoritaria se han visto muy mermados", cuenta Beatriz. Teme que esta carencia se mantenga en el tiempo y afecte a la supervivencia de muchos pequeños que la padecen, pero también que el recorte llegue a otros programas de la asociación como el orientado al duelo de las familias. "Hay 15 niños que no van a llegar a tiempo a las investigaciones, pero hay 15 padres que los van a tener que enterrar y quedarse solos, y los fondos también son para eso", afirma. "A veces hay que ser dura, pero si se habla de los muertos del COVID, yo también voy a hablar de los míos", defiende.A su vez, teme el efecto de la crisis del coronavirus en sus pacientes Ignacio Pascual, jefe de servicio de neurología pediátrica del Hospital La Paz, de Madrid. Él está especializado en Atrofia Muscular Espinal, una enfermedad rara que se da en uno de cada 7.000 o 10.000 niños y que produce una pérdida progresiva de la función de las neuronas que mueven los músculos. "Seguramente haya muchos sin diagnosticar porque no han acudido al médico por miedo o no han podido, y no es una enfermedad urgente a primera vista", explica. Su servicio es pionero en encontrar un fármaco que "induce un cambio genético y produce una mejora muy importante en las formas más graves y otra menos llamativa de las formas leves". El peor estado de gravedad se da en recién nacidos que no pueden sentarse o incluso ni levantar la cabeza. El más leve se puede manifestar hasta los 15 o 20 años; provoca una atrofia muscular que los postra en una silla de ruedas y que progresivamente les provoca una debilidad incapacitante. "Es crucial diagnosticarlos lo antes posible para empezar el tratamiento, ya que puede marcar la diferencia entre la vida o la muerte en muchos casos", se lamenta el doctor Pascual.Como especialista en enfermedades raras neuromusculares, el doctor de La Paz reclama un abordaje multiprofesional. "Necesitamos organizar consultas a varios niveles para que el paciente no esté viviendo todos los días del mes en el hospital. La nuestra, por parte del neuropediatra, pero también la de neumología, rehabilitación, traumatología o el servicio de escoliosis", cita el sanitario. Beatriz Fernández añade el de psicología, que ACTAYS ofrece al Hospital Niño Jesús de Madrid en su servicio de neurología y en su UCI a nivel más amplio. Ellas llegan a atender a 300 o 400 familias en el primero y casi 800 en el segundo. "Tras la muerte de mi hija aprendí lo importante que es estar al lado de esas familias, así que creamos un programa de intervención psicosocial", cuenta.Noemí, la joven ingeniera con Síndrome del dolor regional complejo, echó de menos esta compañía psicológica hasta que encontró por su parte apoyo profesional: "Noto que no ha cambiado y que hay que avanzar por ese camino". También Sara, la madre de Natalia, subraya eso de NUPA. "Nuestro día a día es muy complicado, son muchas las necesidades que tenemos y ellos nos dan soporte a todo lo que puedas imaginar, desde terapias hasta residencias", valora. Por tanto, lo único que la fundadora de ACTAYS destaca de la pandemia es "la humanización de la salud y la enfermedad". Es algo que estas familias llevan décadas notando al convivir con las enfermedades raras, pero que solo se ha hecho universal cuando ha llegado una crisis sanitaria. "Ha salido a la luz la importancia de que nuestros enfermos no se mueran solos y de que el personal sanitario no lidie solo con ello", concluye Beatriz. 
1 d
eldiario.es
Altercados tras la manifestación en Barcelona por la libertad de Hasel y los derechos sociales
El encarcelamiento de Pablo Hasel ha traído un nuevo ciclo de protestas y descontento ciudadano en Barcelona. Miles de personas se han manifestado este sábado en la capital catalana para reclamar derechos sociales y amnistía para los presos del procés y el rapero, en una marcha que ha transcurrido sin incidentes desde la plaza Universidad hasta Drassanes. Al desconvocarse la manifestación pasadas las 19:45 han empezado los primeros lanzamientos de objetos a los Mossos d'Esquadra, la colocación de contenedores a modo de barricada y los ataques a entidades bancarias en la Rambla por parte de grupo de jóvenes. Un grupo de alborotadores también ha lanzado petardos para incendiar una furgoneta de la Guardia Urbana. Pasadas las 21:30h. los Mossos han logrado dispersar a los distintos grupos. Hay al menos 13 detenidos.El lema de la marcha daba cuenta de que, además de la libertad de Hasel, los manifestantes querían mostrar su hartazgo con la situación del país. "No paran los desahucios, no regulan los alquileres, no derogan la ley mordaza ni la reforma laboral, protegen al monarca corrupto, encarcelan a quien lucha", rezaba uno de los carteles que convocaba la manifestación. A diferencia de las protestas de los últimos días, convocadas a través de pequeños grupos de Telegram independentistas, a la marcha de este sábado se habían sumado gran parte de los movimientos sociales de Barcelona, así como entidades como el Sindicato de Inquilinos, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), partidos como Anticapitalistas o la CUP o sindicatos como la CGT. Los manifestantes, además de las reivindicaciones sociales, también han gritado en favor de la amnistía de los presos del procés. En la protesta, que ha transcurrido de forma pacífica hasta darse por desconvocada, no solo había jóvenes, como en las protestas por Hasel de los últimos días, sino también familias y gente mayor.Ha sido tras darse por finalizada la marcha cuando han empezado los altercados. Grupos de jóvenes con la cara tapada han empezado a mover contendedores en la calle Nou de la Rambla, cerca de la comisaría de los Mossos d'Esquadra, a lanzar objetos a la policía y a destrozar entidades bancarias. Las barricadas han seguido en la Rambla, donde un grupo ha lanzado petardos a furgonetas de la Guardia Urbana, y una de ellas ha empezado a arder. También han destrozado los escaparates del Zara de la plaza Catalunya, y después han seguido reventando cristales de un hotel y de tiendas y moviendo sillas y mesas de las terrazas de Catalunya para obstaculizar el paso a las furgonetas de los Mossos.La marcha de Barcelona ha cerrado un sábado de movilizaciones. Por la mañana centenares de personas se han manifestado por las calles del barrio de Sants para celebrar la libertad del vecino que fue encarcelado en las protestas pro-Hasel del domingo pasado y fue liberado este viernes. Carles, visiblemente emocionado, ha agradecido el apoyo al paso de la marcha por la taberna que regenta en el barrio, pues la jueza al excarcelarle le prohibió asistir a manifestaciones. La portavoz del grupo de apoyo, Elena Jaume, ha explicado que la manifestación ha querido mostrar que "hay que seguir luchando porque todavía quedan represaliadas en prisión y se están atacando derechos básicos". "Necesitamos más que nunca fortalecer este apoyo popular para no dejar pasar nunca más tanta represión", ha expresado el manifiesto de la marcha. También por la mañana en Girona, unas 500 personas se han manifestado en defensa de la libertad de expresión, para reclamar un mejor futuro para los jóvenes y por el derecho a la autodeterminación. No se han producido incidentes y la presencia policial ha sido mínima a lo largo de todo el recorrido. La marcha unitaria ha agrupado a diferentes entidades. Antes de la manifestación, a primera hora de la mañana, una cincuentena de jóvenes han cortado unas horas la AP-7 en Girona en sentido norte. Los Mossos han podido disolver el corte sin problemas.
1 d
eldiario.es
Cientos de personas se concentran frente al Ministerio de Igualdad para defender la Ley Trans: "¡Autodeterminación ya!"
Varios colectivos de personas trans han convocado una concentración en defensa de la Ley Trans promovida por el Ministerio de Igualdad. Con un acto frente a dicho ministerio, los asistentes han pedido "¡Autodeterminación ya!" y han presentado enmiendas al borrador de la ley recogidas por los colectivos trans.Una de las principales reclamaciones por parte de las asociaciones asistentes es la autodeterminación del género sin necesidad de patologizar a las personas trans u obligarlas a pasar por diagnósticos psicológicos. Además, se ha hecho hincapié en otros aspectos que no están recogidos en el borrador de ley, como la situación de las personas migrantes en situación irregular que no podrán poner en orden sus documentos de identidad al carecer de nacionalidad española.
1 d
eldiario.es
La libertad guiando al pueblo: la barricada de Delacroix que se convirtió en un símbolo de la revolución
Se pueden reseñar muchos aspectos de La libertad guiando al pueblo (1830). Se puede decir que es una de las obras cumbres del romanticismo francés, que su composición es piramidal, que es un óleo sobre lienzo, que se expone, actualmente, en el Louvre o que uno de los personajes que aparecen en la tela es un autorretrato de su autor, el francés Eugène Delacroix. Todas ellas son características que sirven para analizar y para ubicar la pintura. Características que, además, comparte con otros cientos de obras. Sin embargo, hay algo que hace especial a este lienzo y que lo sitúa en un selecto grupo, acompañado de otras grandes joyas de la historia del arte. La libertad guiando al pueblo es un símbolo. Lo que pintó Delacroix traspasó el lienzo y, tal y como señala la historiadora del arte Sara Rubayo, "aunque el cuadro habla de un proceso revolucionario muy concreto, se ha adoptado, en muchas ocasiones, como un símbolo universal de la libertad y la revolución". Pero ¿qué es lo que pintó Delacroix exactamente? ¿Qué dice cada uno de los personajes que integran la barricada? Y, lo más importante, ¿cuál es el mensaje principal de la escena?"Si no he luchado por la patria, al menos pintaré por ella", escribía el propio Delacroix en una misiva. Y vaya si lo hizo. En una sola imagen, trató no solo de explicar la revolución que se estaba llevando a cabo los días 27, 28 y 29 de 1830 en París, sino también de evidenciar cuál era su postura. "Sin lugar a dudas", tercia Rubayo, "dejó muy claros sus sentimientos revolucionarios frente a los abusos del poder político". Pero, ¿cómo lo hizo? ¿Cómo imprimió en el lienzo la fuerza necesaria para transmitir la idea de revolución y para lograr empatizar con los ciudadanos? Por supuesto, es imposible diseccionar la genialidad de un maestro como Eugène Delacroix y valorar por separado cada uno de los componentes que crean esa magia que poseen algunos cuadros. No obstante, gracias a la ayuda de Sara Rubayo, sí que se pueden analizar las técnicas y métodos que utilizó el pintor para generar una pintura capaz de "conectar con el espectador"."Antes de nada, hay insistir en que nos encontramos ante una escena romántica", enfatiza la historiadora. "Lo percibimos por la intensidad con la que Delacroix exalta el patriotismo, a través de la bandera tricolor, y por la asociación de los sentimientos de libertad y nación". Además, la obra está en movimiento. A pesar de todos los cadáveres (soldados, guardias, etc.), la Libertad, personificada en una mujer semidesnuda con un gorro frigio –como el que llevaban los esclavos romanos libertos y que también se popularizó durante la Revolución Francesa–, con una bayoneta en la mano izquierda y la bandera en la derecha, camina hacia adelante y anima al resto a seguirla: "La figura femenina nos empuja a sentir que todo es posible y que somos imparables frente a las adversidades". El barullo de cuerpos inertes casi pasa desapercibido por la composición piramidal y el juego de luces que guían al espectador y centran su atención en esa figura limpia, joven y popular de libertad, que Rubayo vincula a la Venus de Milo o la Victoria de Samotracia. "Su objetivo", remata, "es guiar al pueblo francés hacia el triunfo". Pero, ¿el triunfo sobre qué? Fundamentalmente sobre la tiranía de Carlos X, que en 1830 aprobó una serie de decretos que, entre otras cosas, suspendían la libertad de prensa, alargaban el cargo de los diputados –al tiempo que reducían su número– y limitaban el derecho a voto. Alentados por la prensa, los ciudadanos salieron a la calle en lo que se denominó La Revolución de Julio o Las Tres Gloriosas. Las barricadas, en este caso, surtieron efecto. Los franceses derrocaron al monarca y pavimentaron el camino al trono del burgués Luis Felipe de Orleans, que se coronó rey gracias al voto de los diputados liberales. De las protestas también emanó una Constitución liberal. Si hay un personaje que compite en importancia con la alegoría de la libertad, ese es el niño con dos pistolas que aparece a su lado. "Lleva una boina negra estudiantil", desliza Rubayo, "y, con la boca entreabierta, arenga a todos los demás a que sigan la lucha". En el lado izquierdo del lienzo, otro niño aparece agazapado sobre los escombros. "Ambos simbolizan la rebeldía juvenil en contra de la injusticia", resuelve la historiadora. Por otra parte, Delacroix, en la que es su obra más reconocible, no quiso olvidarse de ningún estamento social. Además de los niños, aparecen representados en el lienzo los burgueses, los trabajadores y los estudiantes, cada uno de ellos con sus piezas de ropa distintivas. Y el propio pintor se sentía como uno más de ellos. Creía en lo que estaba pintando y, por supuesto, en la lucha que había acometido el pueblo francés, según lo que se ha podido deducir de sus cartas. Tanto era así, que parece evidente que el hombre de la chistera que carga un arma en el margen izquierdo de la pintura es un autorretrato suyo. Desde el otro lado, en el margen derecho, la catedral de Notre Dame observa cómo todo su pueblo lucha unido contra la opresión y las pretensiones absolutistas de Carlos X. 
2 d
eldiario.es
Chicas, el coronavirus y los encuentros online nos harán aún más pobres
Para un buen número de mujeres cobrar por nuestro trabajo, darle un valor económico, nunca ha sido nuestro fuerte. Hechas al regalo cotidiano del tiempo nos parece que nuestros saberes entran en el mismo saco de la entrega. Ya cuando estudiamos la carrera poníamos nuestro esfuerzo, tiempo y conocimiento al servicio de nuestros colegas que firmaban el trabajo en cuestión y avanzaban ligeros hacia la licenciatura. Nos fastidiaba bastante, pero tampoco queríamos parecer demasiado ambiciosas, solo mostrar un interés de baja intensidad, femenino. Desoyendo los consejos de Adrienne Rich cuando nos decía: No damos la importancia debida a nuestro trabajo o a nosotras mismas, siempre nos parecen más importantes las necesidades de los demás que las propias.A lo largo de nuestra vida hemos ayudado a unos y a otras en numerosos asuntos profesionales por amistad, compromiso o simplemente por sumisión. Ahí confluían diversos elementos: éramos jóvenes, no íbamos sobradas de autoestima y creíamos que eso era lo que había que hacer y en términos culturales seguramente era cierto. Además, carecíamos —carecemos— de modelos de mujeres que se atrevían a reconocer su trabajo y el valor de su saber, su esfuerzo y su conocimiento y por lo tanto ponían precio a su aportación. Este asunto viene a cuento de recientes experiencias por las que pasamos todas, gracias al tiempo de confinamiento que ha cambiado nuestras relaciones y prácticas laborales. Nos invitan a dar una conferencia en una webinar; nos piden que participemos como ponentes en unas jornadas que se realizan online; nos proponen que colaboremos en causas justas, necesarias y afines a nuestra especialidad aportando nuestros saberes. Algo por lo que nos alegramos y además, como lo hacemos desde casa, podemos estar incluso en pijama. Muy cómodo. Sin embargo, con demasiada frecuencia nos encontramos con que se trata de una actividad gratis et amore. Información que tenemos que sonsacar a duras penas. Las mujeres somos las pobres del planeta. No podemos explotarnos unas a otras. Como feministas no debemos contar —cuando hacemos una propuesta no remunerada a nuestras compañeras— con: a) la perenne entrega gratuita del tiempo, b) el cuasi intrínseco pudor femenino ante el dinero y c) la empanada mental en torno al amor y la bondad, nos garantizarán una respuesta positiva. Estas reflexiones pretenden hacer visible el invisible valor económico de nuestro trabajo y necesidad poder disponer de la libertad interior para decidir a quién se lo queremos regalar con todo gusto y a quién no queremos trabajarle por la cara. Nuestra cuota de trabajo intelectual gratuito la tenemos normalmente satisfecha. Trabajamos gustosamente para los proyectos de nuestras amigas, para asociaciones y grupos diversos. Orientamos jóvenes estudiantes que nos piden asesoramiento en sus trabajos; leemos e informamos textos, artículos y escritos de personas con frecuencia desconocidas que recurren a nosotras por vías diversas. En estas colaboraciones se ponen en circulación unas transacciones que no se circunscriben al dinero, otras formas de remuneración consistentes en elementos que deseamos fungibles, de los que nos quedará una huella emocional, un ingrediente cultural, el recuerdo de un tiempo compartido fuera de todo protocolo, donde hacemos comunidad y red. En todas estas situaciones conversamos, somos asequibles, empáticas, generosas. Lo hacemos con diligencia y amabilidad, porque queremos transmitir a las generaciones siguientes lo que la vida y nuestro esfuerzo nos han ofrecido, porque queremos sacudir y agitar conciencias y hacer realidad un mundo solidario para las mujeres y las niñas. Lo hacemos, simple y llanamente, porque somos así de estupendas y esta es nuestra forma habitual de trabajar.Sin embargo, como norma general,  creo que no debemos trabajar gratis para las instituciones (públicas o privadas). Simplemente porque manejan unos fondos que tienen que valorar y reconocer nuestro trabajo y porque creo que nosotras debemos mostrar públicamente la consideración y el respeto que otorgamos a nuestros saberes. Una institución que honra a las mujeres no puede ahondar en sus flaquezas. Cuando una tras otra nos neguemos a colaborar en actividades institucionales gratuitas, respetando nuestra mente y nuestro bolsillo, quizás estas relaciones que ahora se sustentan en nuestras debilidades se empiecen a regir a partir de nuestras fortalezas. Hagamos palanca.
2 d
eldiario.es
Medicamentos caducados, sobredosis y contenciones sin autorizar: la Fiscalía de Murcia investiga la residencia para personas con discapacidad Los Olivos
La Fiscalía de la Región de Murcia ha abierto diligencias por las presuntas irregularidades cometidas en la residencia para personas con discapacidad de Los Olivos, ubicada en el municipio murciano de Cieza. "Las negligencias que se estaban cometiendo son inimaginables, me parecía estar viviendo una película de miedo, no me lo podría creer", asegura a este periódico una de las trabajadoras que pusieron en conocimiento de la Fiscalía los hechos el pasado 8 de febrero a través de Podemos y que refieren cómo en el citado centro encontraron medicación caducada, no se hacía un seguimiento de los tratamientos de los pacientes o sus analíticas, las contenciones a los enfermos no estaban autorizadas por el juez, se sustraían medicamentos para uso privado y se trabajaba con un programa de registro de la información que no se volcaba en el portal público y se podía manipular, según consta en el escrito presentado ante el fiscal.La Fiscalía investiga también el caso de la residencia de los Hermanos Maristas en Cartagena, gestionada por Amavir, y que también incluyó Podemos en su escrito al considerar que se podrían haber incumplido los protocolos que obligan a guardar cuarentena a todos los empleados contagiados y a aislar a todos sus contactos estrechos. En dicha residencia se contagiaron 117 de los 120 de los usuarios y murieron al menos 27 de ellos.Los Olivos, por su parte, es un centro de titularidad pública "pero lo gestionaba desde hacía 25 años una empresa contratada por el IMAS" (Instituto Murciano de Acción Social), que depende de la Consejería de Mujer, Familia y Política Social, explica a elDiario.es Región de Murcia la portavoz de Unidas Podemos en la Asamblea Regional, María Marín, para quien es "increíble" que "esa situación que se estaba viviendo en la residencia no haya saltado a la luz hasta ahora". Para la portavoz de la formación morada en sede parlamentaria, "son cosas que vienen de antes, del modelo de conciertos y privatizaciones de la Región, donde la práctica totalidad de las plazas para personas con discapacidad y ancianos son privadas, tres de cada cuatro". Antes de judicializar el caso, los trabajadores de Los Olivos hicieron llegar sus quejas a la Dirección General de Personas con Discapacidad del Gobierno de Murcia, a la gerencia del IMAS y al exconsejero de Salud, Manuel Villegas, que les trasladan que tenían que ser ellos los que denunciaran ante la Fiscalía. "Se ha cesado a la directora anterior y el nuevo director cuenta con la confianza de la plantilla y está trabajando para poner todo aquello en orden", relatan. La empresa -a la que se le iba a prorrogar el contrato en enero- ya no está al mando de Los Olivos y en su lugar ha retomado la gestión el IMAS, según fuentes cercanas a la residencia. Contactado por este medio de comunicación, el departamento de Política Social del Gobierno regional ha declinado hacer declaraciones al respecto "al ser un asunto judicializado".Según la denuncia presentada ante la Fiscalía, los trabajadores tenían conocimiento de la existencia de medicación caducada desde 2015 y 2016, o suero pasado de fecha en 2018. "Situación que comunicamos a la dirección del centro y a la farmacia de zona que suministra los medicamentos, la cual nos indicó que no era responsabilidad suya". También se recoge que los tratamientos de los usuarios no se revisaban periódicamente, lo que daba lugar a errores. O no se les realizaban los análisis pertinentes, llegando en algunos casos a sufrir sobredosis de psicotrópicos o a sufrir brotes psicóticos "por falta de regulación de la medicación por parte del neurólogo". Tampoco se estaban revisando la próstata y el cáncer de mama de los usuarios del centro -continúa el escrito-, "no iban al oftalmólogo ni se revisaba el fondo de ojo, ni se hacían analíticas periódicas a todos los residentes del centro". Y el suministro de medicación "se hacía por personas sin la titulación exigida, recayendo en las auxiliares sin supervisión de enfermería, de psicótropos y benzodiacepinas". "Las contenciones a los enfermos no estaban aprobadas según la normativa", lo que no es legal, aseguran. "Esta práctica tiene que ser propuesta por un médico y aprobada por la Fiscalía cada tres meses, pero no había un listado de contenciones y a pesar de eso se realizaban". La portavoz de Podemos en la Asamblea Regional, María Marín, se lamenta de que no se hacen todas las inspecciones que se deberían de hacer para controlar estos centros "porque no hay siquiera suficientes inspectores". Y se queja de que durante la pandemia se han encontrado con "muchos obstáculos" para esclarecer estos asuntos; como el rechazo de PP, Ciudadanos y Vox el pasado noviembre a crear una comisión de investigación en el Parlamento murciano sobre lo sucedido en las residencias. "Desgraciadamente, en la Región de Murcia muchos temas que deberían poder solucionarse con la política tienen que terminar en la vía de la justicia; por eso ayudamos en este caso a los denunciantes a ponerse en contacto con la Fiscalía". Las denuncias de los trabajadores ante sus superiores en el IMAS y la Consejería de Salud -que intervino el pasado mayo el centro tras detectarse un brote de COVID-19- "llegaron pronto a oídos de la dirección de Los Olivos, que iniciaron una campaña de mobbing contra nosotros para hacernos imposible el trabajo allí dentro", relatan a este medio. "¿Cuándo se le pondrá cara a la cizaña y los cizañitos?", se podía leer en carteles que colgaban en los despachos para presionarles y evitar más filtraciones.Los trabajadores recuerdan, además, que la residencia fue intervenida por Salud justo después del fallecimiento de un joven de 26 años que sufría un trastorno del espectro autista y que unos días antes de su muerte había comenzado a padecer dolores de estómago, fiebre, y otros síntomas. "No se le hizo PCR hasta su fallecimiento, y se descubrió que era positivo". La familia cursó denuncia por presunta negligencia ya que le encontraron atado de pies y manos. "Creían que podía haber muerto ahogado en su propio vómito". En ese caso, sí que estaba autorizada la contención para extraerle sangre pero no por las noches para dormir, según las mismas fuentes. Según el escrito que investiga la Fiscalía, el sistema que se usaba en el centro para tratar la información no era público. "Utilizaban un programa llamado Sinapsis cuya información no está volcada en ningún portal público, como sí sucede con el programa 'Casas' que utilizan otros centros del IMAS". En el programa 'Casas' -explican- se accede con huella digital, la información que han registrado otras personas no puede ser modificada y puede ser utilizada como prueba judicial. "Pero en el programa de este centro, cualquiera podía entrar y cambiar la información". "Hacemos todo lo que podemos para subsanar este tipo de actuaciones", insiste en declaraciones a elDiario.es Región de Murcia María Marín, portavoz parlamentaria de Unidas Podemos. "Esta semana hemos presentado un proyecto de ley de residencias para modernizarla, mejorar las condiciones de trabajo de las auxiliares y poder garantizar una atención sociosanitaria digna para los usuarios". No se trata de una "caza de brujas" pero sí de "depurar responsabilidades".
2 d
eldiario.es
Colectivos ecologistas exigen a la Xunta un catálogo de sanciones para hacer efectiva la moratoria del eucalipto anunciada por Feijóo
La Xunta prohibirá temporalmente que se planten nuevas parcelas de eucaliptos en Galicia. Lo anunció este jueves su presidente, Alberto Núñez Feijóo. Por primera vez el Gobierno gallego admitía la existencia de un problema con la expansión incontrolada de la especie. Colectivos ambientalistas que, junto a la oposición parlamentaria, llevan años de críticas al polémico árbol celebran la decisión. "Reconocen que hay un conflicto", señalan, al tiempo que advierten de la necesidad de concretar: "Sin medidas para que se cumpla, de poco vale".Los recelos de los ecologistas tienen una explicación, el Plan Forestal Galego de 1992. Este documento, impulsado por el primer gabinete de Fraga Iribarne, diseñaba el futuro del monte gallego. Y establecía previsiones. Una de ellas se refería al eucalipto: en el año 2032 ocuparía 245.000 hectáreas. Según los últimos datos del Inventario Forestal de Especies Productivas -realizado cada década por el ministerio-, en 2018 eran ya 300.500 de monocultivo de eucalipto y otras 121.700 en las que la especie se encontraba presente de algún modo. Es decir, casi el doble de las previstas para 2032. Las hectáreas de monte arbolado en Galicia se aproximan al millón y medio. "Si apruebas una ley pero no la haces cumplir, no hay un régimen de sanciones para que el eucalipto no vaya a más, pasará lo que pasó con el primer plan", considera Cristóbal Paz, de Ecoloxistas en Acción.El conflicto al que se refieren respecto al eucalipto está relacionado con numerosos factores. La especie es pirófita y, por lo tanto, nada resistente a los incendios, más bien al contrario. Tampoco favorece la biodiversidad: "No acogen fauna en las copas ni debajo. Acaban siendo desiertos de eucaliptos. A su lado, los árboles autóctonos acaban secando". Finalmente, el monocultivo al que tiende rompe la multifuncionalidad del monte y dificulta la vida en el rural, "que no es solo un lugar para que vayan los urbanitas de paseo", dice Paz. Esa multifuncionalidad es lo que recomienda la Unión Europea como criterio general en la gestión de montes.Ni Núñez Feijóo ni su conselleiro de Medio Rural, José González, han ofrecido detalles sobre la moratoria, que el segundo sacó de la manga este miércoles durante el debate parlamentario del nuevo plan forestal, que regirá desde este año hasta 2040. Lo hizo de manera tan inesperada que ni siquiera la recogerá la mencionada estrategia, aprobada solo con los votos del Partido Popular y en medio de duras críticas de la oposición. Será una disposición adicional de la Lei de Recuperación de Terras Agrarias, actualmente en tramitación. Consultado el departamento de Medio Rural por elDiario.es por la duración de la paralización o por la hipótesis de un régimen sancionador, ha remitido a las declaraciones del presidente y su conselleiro. De momento no da más información."Aplaudimos que se asuma que hay un problema", insiste Paz, "pero de palabra solo no vale". Según sus cálculos, dos tercios del eucalipto plantado en la comunidad están fuera de la ordenación del primer plan forestal, el de Fraga. En su opinión, inspeccionar y, llegado el caso, sancionar a quien incumpla non sería complicado hoy en día, gracias a la tecnología vía satélite.Con el activista de Ecoloxistas en Acción coincide, en líneas generales, Manu Santos, coordinador de Greenpeace en Galicia. "La moratoria es una victoria del movimiento ecologista, no tengo ninguna duda", afirma, "por primera vez la Xunta reconoce oficialmente que tenemos un problema con el eucalipto y que esta especie ha dañado gravemente la biodiversidad en Galicia". Greenpeace la había planteado en sus alegaciones a la revisión del anterior plan forestal en 2018. Ahora, la prohibición temporal significa, a su ver, que el Gobierno gallego acepta que no sabe cuánto eucalipto hay sobre el terreno, "que se les fue de las manos" y que es conflictivo. El propio Feijóo habló de dos vectores para justificar su decisión: la caída de la rentabilidad de la producción, por exceso de oferta, y un "problema de ecosistema"."Hasta ahora habían negado la realidad", indica Santos. Ya no, parece. El conselleiro José González explicó este jueves cómo la "regulación temporal" de la especie también se debe a los compromisos adquiridos por la Xunta -con forma de directivas europeas- en materia ambiental: bioeconomía y neutralidad carbónica. Además, González se refirió a la "preocupación social", a la necesidad de anticiparse a los incendios forestales o incluso a "una plaga originada por el cambio climático". Reproducía parte de las conclusiones de la Comisión Forestal del Parlamento gallego, emitidas en 2018 y, de alguna manera, compraba los argumentos históricos del ecologismo y la oposición."Sí, la Xunta ha aceptado el marco. Abre una puerta y hay que entrar por ella. Ya veremos como se lleva a cabo, esa es otra fase", entiende Santos. Sobre la otra razón que Feijóo y González esgrimieron para anunciar la moratoria, la económica, se extiende Cristóbal Paz. "Galicia planta y corta casi el 70% de los árboles del Estado, pero solo factura el 15%. No se genera valor añadido. Se fabrica sobre todo pasta de papel. No hay artesanía, no hay ebanistas", dice, "así, solo se beneficia la gran empresa. Y al rural no le compensa". La sobreabundancia de eucalipto, especialmente de la subespecie nitens, ha hecho caer los precios. "A veces, si se trata de terrenos inaccesibles, ni siquiera generan beneficios para pagar la tala", dice Paz.En todo caso, la suspensión temporal de nuevas plantaciones no afectará a las ya activas, siempre y cuando se ajusten a la legalidad, planteó Feijóo. Y para los colectivos ecologistas es solo el primer paso. Ecoloxistas en Acción entiende que, tras la paralización, debe comenzar la reducción, a través de la potenciación delas frondosas, "árboles de alto valor añadido". El Gobierno gallego anunció también ayudas para plantar 20.000 hectáreas de las mismas, además de 20.000 de pino. Desde Greenpeace, Manu Santos avisa: "Para que funcione, la moratoria debe contar con la participación, algo que no hubo en el plan forestal, donde el consenso fue únicamente económico, no social".
2 d
eldiario.es
¿Necesitan cosméticos distintos los hombres y las mujeres o es solo una cuestión de marketing?
Desde hace años, los hombres dedican cada vez más atención a su aspecto y al cuidado de la piel. Una encuesta de 2019, que analizó datos de 22.000 varones de entre once y 74 años en ocho países, reveló que el 24% de ellos estaban al día de las tendencias y modas para el cuidado personal. España fue uno de los países incluidos en la investigación, y el porcentaje quedó bastante por encima de la media: hasta el 34% de los hombres de nuestro país dijo estar atento a esas cuestiones.Es por ello que el de los cosméticos ha dejado de ser un mercado dirigido en exclusiva a las mujeres: también mira a los varones. Las empresas del sector han desarrollado un gran número de cremas y otros productos "para hombres", que han ido ganando espacio en los estantes de las tiendas.La pregunta que surge entonces es: ¿necesitan los hombres unos productos específicos, diferentes de los destinados a las mujeres, o se trata de una mera cuestión de marketing y necesidades comerciales? Existen varios puntos para destacar al respecto.Lo primero que conviene señalar es que -como lo han explicado en numerosos estudios- la piel de los hombres es diferente de la piel de la mujer. Y lo es sobre todo en relación con tres aspectos:Por supuesto, todos estos datos acerca de la piel de hombres y mujeres responden a una generalización. Cada persona tiene un tipo de piel en particular, más seca o más grasa, la cual además resulta afectada por su propio entorno, circunstancias y hábitos de vida: exposición a los rayos UVA, contaminación, tipo de dieta, estrés, consumo de sustancias como alcohol o tabaco, etc.Apuntados esos datos, podemos analizar en qué se distinguen los cosméticos "para mujeres" de los productos "para hombres". La diferencia más notoria, la que primero salta a la vista, es la presentación: el packaging, el diseño de los envoltorios de cada uno de los productos.Desde luego, esta es una cuestión puramente comercial: los colores claros -sobre todo el rosa- se siguen relacionando con "lo femenino", mientras que los productos dirigidos a hombres suelen venderse en recipientes de tonos oscuros.Un estudio de 2019 comprobó incluso que, cuando ofrecen productos tradicionalmente asociados con las mujeres a consumidores varones, las marcas anunciantes "utilizan nociones exageradas de masculinidad", como una forma de disminuir la supuesta incongruencia entre ambas partes. Algo que la autora del trabajo llamó "fenómeno de hipermasculinidad".Otras diferencias tienen que ver con las formas de aplicación. Los cosméticos "para hombres" a menudo incluyen un dispensador, que permite obtener la cantidad recomendada de sustancia que se ha de pasar por la piel.Entre los dirigidos a hombres también hay más productos "dos en uno", de modo tal que ocupen menos espacio y requieran menor tiempo de aplicación. Todo esto se ajusta, en teoría, a la idea de que los hombres están dispuestos a dedicar menos tiempo que las mujeres en el cuidado de su piel.Y también las fragancias añadidas a los productos suelen ser diferentes, dado que hay aromas más asociados con las mujeres y otros con los varones (vinculaciones que también son culturales, desde luego).¿Qué hay de las fórmulas y principios activos de los cosméticos para hombres? La respuesta es que tienen ciertas diferencias en sus composiciones, basadas sobre todo en las ya señaladas características de los tipos de piel de uno u otro género.Las cremas "para hombres", por ejemplo, suelen tener una textura menos húmeda, pues al ser la piel más grasa no necesita tanta hidratación. A menudo incluyen también una concentración mayor del principio activo, para lograr una eficacia similar en una piel más gruesa (la del varón) que en una más delgada (la de la mujer).Pero, más allá de las cantidades y proporciones, los componentes en general son los mismos. Y como ha explicado José Carlos Moreno Giménez, uno de los presidentes de honor de la Academia Española de Dermatología y Venereología, los hombres no necesitan emplear cosméticos específicos: el cuidado de la piel masculina involucra los mismos elementos que la femenina.La clave, en realidad, pasa por hallar el producto con las cualidades apropiadas para cada tipo de piel. Algo que depende de las características de la piel de cada persona, y no de su género. Es la misma razón por la cual, cuando existe un problema dermatológico, el tratamiento no depende del género del paciente: los medicamentos son los mismos, no existen unos para hombres y otros para mujeres.Y es por eso que, además, existen firmas que fabrican y comercializan cosméticos "neutros", sin marcas de género, que apuntan a un consumo no definido en función del género sino de los tipos de piel y las necesidades de cada persona. Una tendencia (también conocida como no gender, free gender, genderless o simplemente unisex) que posiblemente sea una tendencia en un futuro cercano.Si no te quieres perder ninguno de nuestros artículos, suscríbete a nuestros boletines
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