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Las tres derrotas de Susana Díaz
Con la victoria de Juan Espadas en las primarias del PSOE andaluz, Susana Díaz suma la tercera derrota consecutiva y decisiva en su carrera. Una carrera que ha ido haciendo más y más pequeño su espacio político. Hasta hoy.En 2013, cuando sustituyó a José Antonio Griñán en la presidencia de la junta de Andalucía, Díaz llegó con una clara campaña de proyección personal como hacía mucho tiempo que no se veía en su partido. Susana Díaz, cuyas aspiraciones parecían entonces fuera de toda duda, no fue ajena a la necesidad de entrenamiento en una carrera como la del liderazgo del PSOE. De hecho, se habló entonces del "efecto Susana" y los gurús políticos y la vieja guardia llegaron a hablar del "nacimiento de una estrella". Susana Díaz ganó las elecciones autonómicas de 2015 afianzando su liderazgo. Ya estaba en la parrilla de salida. Pero la carrera perfecta no acababa de presentarse y Susana no se acababa de decidir y así llegó a 2017 a unas primarias contra un  Pedro Sánchez resucitado después de un esperpéntico comité federal en el que Díaz y sus apoyos lograron torcerle la mano. En ese 2017 la candidata andaluza decidió presentarse al fin  a la secretaría general del partido, pero perdió. Entonces, en Andalucía solo un 37% de los socialistas andaluces votaron contra Susana. El PSOE nacional le había dicho no. Pero Andalucía seguía siendo su bastión. Así, se abrió una nueva etapa en la que Susana Díaz desechaba sus aspiraciones a Ferraz y centraba sus esfuerzos en la comunidad autónoma. Pero la tensa luna de miel entre Sánchez y Díaz duró poco. Un año después, en diciembre de 2018, la trianera ganó las elecciones pero no pudo mantener el Gobierno de la Junta. Los socialistas perdían, de su mano, un Gobierno que habían conservado durante 37 años. Andalucía le dijo no porque no le dio los votos suficientes para gobernar.La secretaria general del PSOE andaluz lleva dos años en el banquillo de la oposición. Los guiños a su “sintonía” con Pedro Sánchez han sido constantes, pero Díaz sabía que un momento como el de este domingo iba a llegar. Porque en los meses de oposición también fue sumando más críticos. Personas que habían estado en su círculo más estrecho, se vieron desplazadas por diferentes motivos, como el caso de Mario Jiménez, su número dos durante los años de Gobierno. Díaz argumentó que necesitaba un equipo distinto para una situación política distinta. Y desde luego, el escenario no era el mismo. El año de pandemia mundial dio una prórroga a la candidata, pero terminando 2020 los movimientos dentro y fuera del PSOE andaluz se empezaron a notar. La presión sobre Díaz iba en aumento. En septiembre el nombre de Felipe Sicilia (candidato de Jaén respaldado por Adriana Lastra) se ponía sobre el tablero. Se postulaba a competir con la secretaria general. Mientras, los diferentes grupos” burbuja” de los críticos dejaban caer nombres en la mesa: María Jesús Montero, Ángeles Férriz, Mario Jiménez, María Gámez… no había candidato único pero había un objetivo común: Susana Díaz no. Curiosamente en esas quinielas también estaba Juan Espadas, pero se ponía de perfil cada vez que se le preguntaba. Díaz ya le estaba viendo las orejas al lobo. Algunas agrupaciones estaban presionando para que se celebrasen una primarias cuanto antes. Y en ese momento, su discurso se tornó más crítico con Ferraz y comenzó a construir su relato. Ella era la candidata de Andalucía, la de los militantes. Lo demás venía de FerrazEspadas no dio el paso hasta después de Semana Santa y, ante la presión para que se celebrasen primarias, Díaz convocó el 13 de junio. Poco tiempo para un candidato que llegaba tarde a la carrera mientras su contrincante estaba preparara desde que perdió la Junta. Sin embargo, Espadas, con una campaña que ha pivotado en la reconciliación del PSOE andaluz con Ferraz (y su apoyo, claro) y el peso del municipalismo, de los alcaldes y alcaldesas, ha logrado convertirse en candidato. Con 17 puntos de diferencia. No ha hecho falta segunda vuelta. Y se postula como nuevo secretario general de los socialistas andaluces a sabiendas de que las bicefalias en este partido nunca han funcionado bien.El 37% de los socialistas andaluces votaron contra Susana en 2017; hoy Díaz tiene solo un 38% de apoyo. El espacio político de la que fuera “estrella emergente”, de la primera mujer presidenta de la junta de Andalucía, de la que se postuló para convertirse en la primera mujer que optara al Gobierno de España, se ha achicado aún más. Susana Díaz no será la candidata a la Junta de Andalucía en las próximas elecciones autonómicas. Tampoco se presentará a la secretaría general en el congreso de noviembre. Así lo ha dicho en la rueda de prensa posterior a conocerse los datos. A Díaz ahora le queda estar “para lo que necesite el partido”.
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La victoria de Espadas ilusiona a los socialistas andaluces: "Necesitamos comernos el mundo y terminar con la ultraderecha"
Sólo Luis Ángel Hierro, sin apenas posibilidades, seguía el recuento de la votación desde la sede regional del PSOE de Andalucía. La tranquilidad siempre gana cuando no hay nada que perder. Los otros dos aspirantes, la secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz, y el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, estaban en paraderos desconocidos. "¿Dónde está Susana? Dicen que en un hotel". "¿Y Espadas?" "Está llegando". Y al final llegó el último al número 37 de la calle San Vicente de Sevilla. Y como vencedor. El runrún tenía la veda abierta. Hasta cinco opciones -sí, cinco- barajaban los corrillos de periodistas que tecleaban entre cábalas. Y los protagonistas sin aparecer. Los fotógrafos esperaban preparados. Su conjetura era sobre la hora de "entrar por la puerta de casa". La apuesta estaba a la medianoche. A las 21.30 apareció el secretario de Organización del PSOE andaluz, Juan Cornejo, para dar los resultados. Con el 93% de los votos la victoria de Espadas era clara. Se hizo con con el 55% de los votos. No habrá segunda vuelta. Poco después intervino Hierro. Era la candidatura con menos opciones y su derrota estaba cantada. Agradeció a la familia socialista, a los presentes y se fue. El profesor de Economía y ex diputado ya está preparando su Cátedra en la Universidad de Sevilla.A las puertas de la sede comenzaron a congregarse militantes socialistas. No había susanistas. "Estamos divinamente", decían los seguidores de Espadas que repetían el mantra de su campaña: "ilusión", "unidad" y sobre todo "cambio". Esperaban pacientes como el que espera el salir de una cofradía. Pero primero venía la dolorosa.Llegó Díaz. Fue recibida entre aplausos -los asistentes estaban avisados para no hacer más saña-. Llegaba a la que ha sido su casa durante ocho años con la derrota en la cara. Y dio un paso al lado. No se presentará al congreso regional previsto en diciembre para renovar su cargo como secretaria general. No se va ni se queda. Mientras, no va a "estorbar". "Me pongo a disposición de Juan [Espadas], a él le toca ahora marcar la política autonómica", dijo para terminar las especulaciones. A Díaz se le aguó la "fiesta de la democracia de los socialistas andaluces". Ni "el campañón" le valió para conquistar el respaldo mayoritario de los militantes. Tampoco el "caudal de cariño" ni su "positive energy [energía positiva]". Díaz prometió lealtad y selló su compromiso con un abrazo a Espadas. La transición se alargó más allá de los cánones pandémicos. También traían los deberes aprendidos: que si "fraternidad", que si "remar juntos". Se verá.El alcalde de Sevilla venía con la boca seca y pidió "un poquito de agua" antes de su intervención. "Es un gran día para el PSOE de Andalucía. Comenzamos una nueva etapa", comenzó. Y de nuevo los aplausos asustaron a las paredes del patio de la sede socialista que, de repente, se había llenado de militantes que había votado a Espadas. ¿Se ha acuñado ya el término 'espadistas'? No tardará viendo la pasión de sus seguidores. "¡Que sí, que sí, que el cambio ya está aquí!". El regidor hispalense es comedido hasta en la sonrisa. Agradeció, anunció su candidatura a la secretaría general y aseguró que mantendrá su lugar al frente del Ayuntamiento de Sevilla. "La militancia ha hablado", remató. Con poco más de veinte minutos para la medianoche se fueron los compañeros gráficos. Alguno llegaría a casa antes de que se terminase el día de jornada electoral. Otros llegaron ya en el "primer día para recuperar el Gobierno de la Junta de Andalucía".
7 h
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Juan Espadas, un "equilibrista" para liderar el PSOE de Andalucía
De Jack Lemmon decían que te creías tanto sus papeles porque era como el vecino de al lado, el hombre de la calle normal y sin estridencias. A Juan Espadas (Sevilla, 1966) le viene a pasar más o menos lo mismo: no es precisamente el actor que irradia luz propia y del que se enamora la cámara ni al que apuntan los focos en el escenario, pero el caso es que se las apaña para tener un buen papel en la película. Nada amigo de estridencias ni de sobreactuaciones, como el propio Jack Lemmon, lo cierto es que en esta ocasión ha sido él el que ha reclamado la luz de los focos tras disputarle a Susana Díaz las primarias y hacerse con la candidatura socialista a la Junta de Andalucía.Es el alcalde de Sevilla, la cuarta ciudad de España y la más importante en la que gobierna el PSOE, pero ¿quién es Juan Espadas? Precisamente ese era el título del artículo que firmó en la prensa sevillana para presentarse él mismo cuando, en mayo de 2010, fue designado candidato a la Alcaldía hispalense. Porque sí, venía de dos años como consejero de Vivienda y Ordenación del Territorio, pero esa pinta de vecino de al lado y su cartel de gestor técnico antes que de político no ayudaban a ubicarlo. Y encima nunca había sido lo que se dice un hombre de partido, al que se afilió en 1997 tras mucho insistirle el alcalde de Dos Hermanas, Francisco Toscano. Tenía buen cartel entre los que trabajaban con él, pero literalmente no le conocían muchos de sus compañeros, hasta el punto de que el PSOE le organizó una gira por las agrupaciones de la capital. En paralelo, y para reforzar su imagen institucional y darle agenda pública, fue designado senador y ocupó escaño hasta 2013.A la hora de esculpir su perfil, hay coincidencias en muchos de los adjetivos: serio, trabajador, fiable, sin sorpresas, perseverante… Ha llegado a presentarse como un hombre sencillo y hasta un poco soso, aunque eso sea mentar la soga en casa del ahorcado después de lo ocurrido con los socialistas en Madrid. Pero ya puestos, y si nos quedamos por esas latitudes, estaría más cerca de un Ángel Gabilondo que de un Pedro Sánchez, con una diferencia: intenta evitar el conflicto como el primero, pero no lo rehúye por mucho que no tenga el colmillo que se estila en política. A cambio, es un buen esgrimista tirando de ironía.Su gran baza, subrayan en su entorno, es su capacidad de diálogo y su obsesión por el consenso, al que siempre aspira a llegar aunque sea por agotamiento del que está enfrente. Cuentan de él que sabe ceder y hacer que su interlocutor se sienta importante, y que eso le ha abierto más de una puerta. Sea como sea, lo cierto es que se las ha ingeniado para gobernar seis años en minoría casi sin despeinarse, hasta el punto de que en el anterior mandato llegó a consensuar un presupuesto con el PP. Las últimas cuentas municipales las sacó adelante pactando con Cs y Adelante Sevilla en todo un ejercicio de funambulismo, de hecho alguna vez se ha definido a sí mismo como un equilibrista.Es de los que hace sentirse cómodo a un conservador, pero con la habilidad de no por ello quemar puentes con la izquierda. Pero eso también hace que incluso desde su partido no se le vea como un revulsivo: no es precisamente una cara nueva y tampoco tiene un discurso rompedor ni mucho menos revolucionario. Con el respaldo indisimulado de Ferraz, acabó siendo la figura en la que han confluido los críticos a Susana Díaz: ser capaz de derrocarla ya era considerado suficiente, por mucho que en principio no levante pasiones y se le acuse de ser una réplica de Juan Manuel Moreno con un barniz socialdemócrata. Su discurso municipalista le suena bien a los alcaldes, pero no enciende a las masas.Más de reuniones que de mítines y más de equipos que de hiperliderazgos, lleva por blasón familiar una frase que repetía su padre: "El que tiene cara honrada no encuentra puerta cerrada". Es de los que dice que la suerte le llega trabajando, y considera que para levantar un edificio hay que plantar unos pilares firmes, aunque eso lleve años. Eso le hace ser un fanático de la planificación para emprender cualquier acción política, un terreno en el que se mueve con soltura dejando tras de sí un reguero de planes directores y líneas estratégicas. Podría decirse de él que es el hombre que lo planifica todo, arando campos que suelen tardar en dar sus frutos, con los consiguientes nervios que eso genera en política.De talante moderado, está acostumbrado a no hacer ruido y se esfuerza por agradar. Licenciado en Derecho (terminó la carrera con 22 años), se especializó en el terreno medioambiental cuando ni se hablaba de cambio climático, aunque asociaciones ambientalistas de Sevilla no dejan de cargar contra él por unas políticas que no ven todo lo verdes que les gustaría. De educación salesiana, se declara creyente sin complejos, es más de Semana Santa que de Feria y bético, aunque no es especialmente futbolero y, en cuestión de deportes, le tiran más el baloncesto y hasta el tenis. Padre de dos hijos, vio la primera luz en lo que entonces era el hospital de las Cinco Llagas y que hoy es la sede del Parlamento andaluz.Enemigo de titulares estridentes, es de los que intenta no sacar el pie del tiesto y es leal al partido, lo que en 2010 le llevó a aceptar ser candidato a la Alcaldía de Sevilla en un contexto de derrumbe del PSOE que se confirmó en las elecciones del año siguiente, cuando el PP de Juan Ignacio Zoido cosechó la más brutal de las mayorías absolutas de la historia municipal hispalense. Dio el paso pese a saber que era carne de oposición, el mismo papel que muchas encuestas le auguran en el Parlamento andaluz si se enfrenta en el corto plazo a Juan Manuel Moreno tras haber conseguido derrotar a Díaz. Una Susana Díaz, por cierto, que estuvo presente en su primera proclamación como alcalde en 2015. "No hubiera podido hacerlo sin tu apoyo y confianza", le agradeció a la por entonces presidenta andaluza, que por su parte lo definió como "una buena persona, un hombre honesto y trabajador". Aquellos días de vino y rosas (por cierto, una película de Jack Lemmon) quedaron atrás aunque este domingo Díaz ha querido lanzarle un mensaje tranquilizador al asegurar que da un paso al lado tras la derrota. "No voy a estorbar en absoluto, me pongo a disposición de Juan [Espadas], a él le toca ahora marcar la política autonómica", ha sentenciado.
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Susana Díaz no optará a la reelección como secretaria general del PSOE andaluz: "Doy un paso al lado"
Susana Díaz ha entendido el mensaje de la militancia. La secretaria general del PSOE de Andalucía no se presentará a la reelección en el congreso regional de diciembre. "Doy un paso al lado. Evidentemente no me voy a presentar al congreso. No voy a estorbar en absoluto, me pongo a disposición de Juan [Espadas], a él le toca ahora marcar la política autonómica", ha sentenciado.Lo ha anunciado este domingo en la sede del partido, en la calle sevillana de San Vicente, donde ha comparecido emocionada y rodeada de todo su equipo tras ser derrotada en las primarias por el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, que será el candidato socialista en las próximas elecciones andaluzas. Díaz no se presentará, pero tampoco va a dimitir, su idea es seguir liderando el PSOE andaluz los próximos seis meses, hasta el congreso, y espera que la dirección federal respete su decisión y no ponga la federación más numerosa en manos de una gestora. "No hay necesidad, no hay ningún motivo, de verdad. No vamos a seguir divididos, la primera que voy a ayudar soy yo, es el PSOE el que debe ganar", ha advertido. Espadas ha llegado a San Vicente minutos después, también arropado por todo su equipo de campaña y dirigentes que le han apoyado. "Hoy empieza una nueva etapa en el PSOE andaluz, hoy es el primer día para recuperar el Gobierno de Andalucía", ha sentenciado. El futuro candidato socialista a la presidencia de la Junta -será proclamado oficialmente el día 17- ha apelado a la "fraternidad" del partido, y en eso ha coincidido con su rival en las primarias, que también ha pedido a los suyos "que hagan una piña". "Todos aportamos, si nos unimos, seremos más fuertes".
8 h
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"No queremos ni una menos", el grito feminista se alza en Sevilla contra la violencia machista
"Hartas, estamos hartas". Es la indignación lo que ha movido a cientos de mujeres, hombres, niños y niñas a concentrarse alrededor del Ayuntamiento de Sevilla como respuesta a los actos de violencia machista conocidos en las últimas horas. La manifestación, acelerada y extendida por las redes, convocó en distintas ciudades españoles a miles de personas que clamaban por el fin de esta lacra que se ha cobrado la vida de la joven Rocío Caíz en un pueblo sevillano, de la niña Olivia encontrada en Tenerife y, coincide con la entrada a prisión de Juana Rivas. Hacia las 21.30 horas de este viernes la multitud ya se iba arremolinando en la Plaza Nueva hispalense. Aún con el calor persistente de estas latitudes, las camisetas negras y los detalles morados fueron manchando la calzada con personas de todas las edades. En el centro, un cartel que pendía sobre una ofrenda de velas encendidas exclamaba "¡Basta ya!, ¿quién se hace responsable?" y, entre el gentío, Beatriz Suárez, de las Juventudes Feministas, y su amiga María Cumplido observaban y coreaban los cánticos. "Este último mes ha sido horroroso, y eso que lo es cada año al empezar de cero con el recuento de mujeres asesinadas, y sus niñas y niños, pero lo de este mes ha sido horrible", declaran, "deberíamos de salir más y hacer mucho más ruido, no estamos dormidas aunque lo importante es estar aquí para hacer ver que esto es un problema social y no son cuatro monstruos". María hace referencia al calificativo de "loco" que se le encasqueta a los machistas cuando no se entiende que esto se trata de una cuestión estructural.Ellas vinieron de forma espontánea, gracias a los grupos organizados de Telegram, y María García y Mariam Pérez, compañeras de la zona y de Cádiz, acordaron venir juntas. En ellas hay una sensación de premonición, como de hartazgo, sobre todo cuando las noticias se repiten con un patrón similar a través de las 1.096 víctimas mortales de violencia de género que hay registradas desde 2003. "Me esperaba, en gran parte, esas noticias, y me ha dado un coraje tremendo saber que había pasado", confiesa Mariam, "me ha dolido profundamente tener razón al ver cómo le hacían daño a una madre, al ver cómo una niña tan joven sufría de esa manera...", no alcanza a terminar. Si hoy gritan es también para "apoyar a las que aún están sufriendo y tienen que salir", afirman aludiendo a aquellas mujeres que conviven con estas prácticas. Sienten que, si las ven a ellas presentes, podrán hacerlo más pronto que tarde. "No son muertas, son asesinadas", "no es un buen padre un maltratador", "no son arrebatos, son asesinatos", "sois los terroristas, vosotros, machistas", eran las frases vitoreadas. Allí estaban congregadas varias asociaciones feministas, como el Partido Feminista de España, el área violeta del Partido Comunista o la Plataforma unitaria de auxiliares de ayuda a domicilio sevillana, desde donde se denunciaba la discriminación laboral ejercida sobre las las trabajadoras. Aparcaron sus diferencias por un momento. Sin embargo, dicen que en toda gran familia habita una disputa interna, y el movimiento feminista no es menos. La línea transexcluyente intentó arengar a la masa, pero el colectivo empezó a silbar las intenciones, mientras que la pancarta de "Montero dimisión" duró unos segundos, ya que la mayoría contestó al unísono: "Hoy todas juntas". Las intenciones estaban claras. Por ello, volvieron a ser una cantando "Sin miedo", una letra para, como comentaron en el círculo abierto, "unir nuestras voces para llorar, para gritar, para exigir que basta ya, porque si matan a una hermana, nos matan a todas". Marta Castillo y Pavlova Santelices se conocieron esta noche. Pavlova, de Chile, había ido a la manifestación reivindicando el carácter necesario de este acto: "Me han partido el corazón, cada vez que escucho que han matado a una mujer me da ese agotamiento vital y me siento muy sola", revela, "y el feminismo salva a nuestras conciencias de esa soledad, ya que nos hace sentir acompañadas, y es que estoy muy harta, estoy hasta el coño". Se disculpa por la palabrota, pero Marta la apoya cuando añade que sufre al ver "que las situaciones se siguen repitiendo en el día a día". Hasta el momento son 18 mujeres asesinadas por violencia machista, a falta de confirmar el caso de Rocío Caíz, y siete los huérfanos por este motivo. El 016 atiende a las víctimas las 24 horas del día y en 52 idiomas diferentes, además, la atención a través de correo es 016-online@igualdad.gob.es, en WhatsApp es al número 600 000 016 o solicitando la "Mascarilla 16" en las farmacias.
2 d
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La Casería, un reducto auténtico amenazado con el derribo: la legalidad contra la subsistencia pesquera en San Fernando
La historia de La Casería es la de sus pescadores, la de la gente de San Fernando que lleva décadas acudiendo a un emplazamiento que hoy en día está de moda pero que, históricamente, ha sido el lugar de su sustento. La Demarcación de Costas de Andalucía quiere derribar sus casetas por ocupar la zona de dominio público marítimo terrestre. Su intención es recuperar la franja del litoral y darle un uso público, para lo que necesita el desalojo de unas ocupaciones que considera ilegales.Pero el derribo de estas casetas supone la ruina para unas 60 familias entre los pescadores y los trabajadores de los dos restaurantes de la zona, La Corchuela Casa Muriel y El Bartolo. Miguel Muriel regenta el primero de ellos, un establecimiento fundado como merendero en 1951 y que acaba de cumplir 70 años. "Llevamos años luchando con esto y ya uno no se fía ni de los políticos ni de nadie. Tirarlo todo y hacerlo de nuevo costaría muy caro y eso no se puede ni pensar. Las casetas llevan casi 100 años con permiso de la Marina y nosotros llevamos 70, con los papeles legales de la época. No puede ser que lo quieran tirar todo abajo por el capricho de alguien". Miguel hace alusión a las licencias concedidas por la Comandancia Militar de Marina de Cádiz en los años 60."Entre los pescadores y los dos restaurantes hay 60 personas que son 60 familias que se pueden quedar sin comer y eso hay que tenerlo en cuenta. Nos lo van a quitar todo y lo único que harán será echar arena. Esto se convertirá en un desierto y no querrá venir nadie", vaticina Miguel.Melu Guerrero se crió en esas casetas que ahora pueden ser derribadas. Su padre era el dueño de dos de ellas y allí mismo tenían que dormir en los años 60. "Allí nos fuimos mis padres y mis cinco hermanos. Eran unos tiempos duros y mi padre vivía de lo que pescaba. El agua la cogíamos del penal que había al lado y en otra tinaja acumulábamos el agua de la lluvia para los baños. Mi padre tenía los papeles de haberlas comprado legalmente, pero se despreocupó y los perdió. Me da mucha pena que ahora puedan tirarlo todo", explica la isleña.Luis Rodríguez es otro de los afectados por los posible derribos. Vive de la pesca y lamenta que "esto es una pelea política y a nosotros nos van a mandar a la ruina porque los autónomos no tenemos ni paro". Son 12 barcos los que faenan en La Casería, casi 30 familias las afectadas en este sector."En esas casetas es donde tenemos los enseres de pesca. Si nos las quitan no tendremos dónde ponerlos y tampoco las neveras con la nieve para llevarlo a la lonja por la noche. Pescamos por la mañana y lo metemos ahí. A la una de la mañana vamos a la lonja de El Puerto. Estas casetas se levantaron con los permisos correspondientes en el año 35, con permisos de la Marina. Que después hayan caducado, no lo sabemos. Las casetas han ido de padres a hijos. No quieren mejorar esto, sino echarnos", denuncia.José María Domínguez, portavoz de los caseteros de La Casería y vicepresidente de la Asociación de Vecinos, matiza sobre el asunto de la legalidad de las construcciones: "Si nos basamos en la Ley de Costas actual, estamos ilegalmente. Pero ese asentamiento no sale de una ilegalidad. En la memoria que presenta el Ayuntamiento para declararlo de interés público la documentación que se aporta es la de mi caseta. De mi abuelo pasó a mis padres y después a mí. Desde el año 1961 mi abuelo ya presentó un proyecto, hay unas solicitudes y los sellos de pagar sus concesiones. Nació de la legalidad vigente. Hablamos de años duros, de dictadura, en los que no se hacía lo que uno quería. Era una zona vigilada por la Guardia Civil y la Marina y no se podía hacer nada sin un permiso"."La sensación es que estamos en un punto sin retorno debido a guerras entre políticos. Unos quieren tirar balones fuera y otros, apuntarse el tanto. Cuando la asociación de vecinos quisimos tener una reunión con todas las fuerzas políticas para presentar una moción e intentar arreglarlo, desencadenó una guerra entre PP y PSOE. En el sector pesquero y hostelero afecta a muchas personas y también genera mucho empleo directo e indirecto", añade.Esta situación ha provocado la mediación del Ayuntamiento de San Fernando (PSOE), que ha solicitado que el espacio sea declarado de interés público para evitar los derribos. Pero el proceso de desalojo parece imparable y Costas ya le ha hecho llegar al Consistorio un borrador con el proyecto de regeneración de la zona. No habrá ningún consenso con los afectados, que están movilizándose para evitar quedarse sin unas construcciones que suponen su sustento económico. En el Ayuntamiento se ha hablado de trasladar las casetas a una zona municipal fuera de dominio público marítimo terrestre, pero a día de hoy los pescadores temen quedarse sin trabajo a corto plazo.La Junta también se está moviendo y el delegado territorial de Desarrollo Sostenible de la Junta en Cádiz, Daniel Sánchez, ha informado a Demarcación de Costas y al Ayuntamiento de San Fernando del inicio del expediente de solicitud para la legalización mediante la declaración de interés público para los establecimientos hosteleros e instalaciones ubicadas en la zona."El objetivo es compatibilizar la protección medioambiental y el cumplimiento de la Ley de Costas con el uso actual, que está ligado a la hostelería y a la pesca, y que no queremos que desaparezca", ha asegurado José Pacheco, subdelegado del Gobierno de España en Cádiz. Patricia Cavada, alcaldesa de San Fernando, aboga por "la vía del diálogo para, a partir de ahí, establecer el desarrollo de un procedimiento que, permitiendo la mejora de nuestro litoral, atienda también a una identidad propia de esta parte de la costa y a los legítimos intereses de quienes durante generaciones han mantenido en este pequeño rincón la pesca tradicional y la gastronomía de la zona con productos únicos".Los portavoces en el pleno del Ayuntamiento de San Fernando han registrado una moción conjunta que incluye una solicitud a Costas de la paralización de todas las acciones encaminadas al derribo de las construcciones, y tanto al Ministerio de Medio Ambiente como a la Junta de Andalucía, la emisión de informes favorables a la Declaración de Interés Público de La Casería.
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