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Guía de limpieza: cómo dejar impoluto tu móvil, portátil, ratón y teclado
Son muchos los dispositivos que utilizamos, prácticamente, todos los días. Desde el portátil, hasta el ratón, auriculares o incluso teclado, son algunas de las herramientas que pueden ser parte de nuestra vida cotidiana. Y como tales, después de un tiempo es necesario que las limpiemos.Son varias las personas que pueden ser reacias a limpiar dispositivos electrónicos ya que existe la impresión de que son frágiles o difíciles. Aun así, sobre todo periféricos como el teclado o el ratón, son utensilios que se ensucian muy fácilmente y acumulan polvo, o pelos si tenemos mascotas, entre las ranuras. Sobre todo ahora que se acerca el verano y empezamos a abrir las ventanas y corre el viento y el polvo, ¿cómo se limpian estos dispositivos? En ConsumoClaro hemos preparado cuatro guías breves para que puedas dejar impoluto tu móvil, portátil, tu teclado o tu ratón.Qué necesitamos: Paño de microfibra, alcohol isopropílico del 70% o más, gamuza de gafas.Pasos:Qué necesitamos: Alcohol isopropílico de 90% -hay menor riesgo de que se dañen los componentes-, paños de microfibra, bastoncillos, espray de aire comprimido. Optativo: guantes de látex, pulsera antiestática o productos específicos -venden kits de limpieza, normalmente más caros-.Pasos:Qué necesitamos: Alcohol isopropílico de 90%, papel higiénico, bastoncillos, palillos de dientes, paños de microfibra. Opcional: espray de aire comprimido.Pasos:Qué necesitamos: Espray de aire comprimido, un cepillo pequeño (vale uno de dientes sin utilizar, a ser posible, con cerdas duras), cuchillo de filo romo o un extractor de teclas.Pasos:Aunque con los pasos anteriores debe ser suficiente, en algunos casos es necesario "desmontar" el teclado -sobre todo si no se limpia habitualmente-. En el caso de que llevemos, al menos, seis meses sin limpiarlo y lo utilizamos diariamente es recomendable:Una vez ya sabes cómo limpiar los diferentes periféricos de tu PC y tu portátil, lo más recomendable es limpiarlos una vez al mes si hacemos un uso diario de ellos. Cuanto más tiempo pase entre limpiezas, más tardaremos en dejarlos impolutos.Si no te quieres perder ninguno de nuestros artículos, suscríbete a nuestros boletines
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Actuar en espacios culturales seguros para las poetas: "Se trata de aparcar el ego y escucharlas a ellas"
Hace varios años que los recitales de poesía viven un buen momento entre el mar de propuestas de la oferta cultural nacional. Son muchas las personas que acuden a presentaciones de poemarios, poetry slams y micros abiertos (open mics) realizados en librerías, pubs, cafeterías y bares para escuchar y recitar versos, mayoritariamente, de autoría propia. Pero como en casi cualquier contexto, estos espacios literarios no están libres de situaciones que perpetúan ciertas violencias de género. Por ello, ya son varias las mujeres que han creado y organizan micros abiertos de poesía que ponen especial hincapié en la seguridad de sus asistentes. En algunos de estos eventos el público puede ser mixto. En otros, el micrófono está disponible solo por y para mujeres.Por ejemplo: el 11 de mayo a las 19 horas en la sala Búho Real de Madrid, se inauguran las open nights de I am the man, open mic con escenario no mixto y público mixto. La escritora y fotógrafa Marina Kaysen (Madrid, 1995) es la organizadora del "primer micro abierto de poesía que hay en Madrid exclusivamente para mujeres, todas en su diversidad", tal y como cuenta a elDiario.es. Un nuevo formato que se suma a los eventos poéticos con perspectiva feminista que Kaysen gestiona bajo el sello I am the man. Organización cuyo fin es construir espacios seguros donde siempre se remunere a las autoras. "Si estoy hablando del poder de las poetas, de las artistas, deben ser ellas quienes tomen el escenario sin que de repente se suba un hombre leyendo cuatro líneas sobre cómo de libres nos quiere, porque esto no es así. Se trata de aparcar el ego y escucharlas a ellas, apoyar es eso", opina Marina Kaysen"Prefiero dar un espacio a todas estas disidencias, me parece interesante por el hecho de que quieras o no se convierte en un espacio mucho más seguro. Eso, a veces, es difícil de entender, pero yo me siento más segura en un espacio transmaricabollo que en una sala llena de tíos cis", comentó la poeta Olza Olzeta (Barcelona, 1997) –actual campeona de Europa de poetry slam– en este reportaje publicado en elDiario.es.Catalunya es una de las comunidades autónomas que más eventos de este tipo gestionan. Olza ha organizado varios encuentros de poesía donde, principalmente, mujeres y personas disidentes del sistema sexo-género toman el micrófono. Sin ir más lejos, la última semana de abril recitó en varios centros de Barcelona. Uno de ellos fue la cooperativa La Raposa del Poble Sec que, en su bar vegano y librería feminista, realizó el 25 de abril un recital lesbopoético y celebró con poesía el 26 de abril, Día de la Visibilidad Lésbica. Hasta que la pandemia de la COVID-19 lo paró todo, Olza llevaba un micro abierto en la librería barcelonesa Prole. Este espacio se caracteriza por su cuidada selección de libros y por su gestión cultural especialmente enfocada al género, al antirracismo y a las historias LGTBIQ+. Ana Navío (Santa Coloma, Barcelona, 1977), fundadora y librera de Prole, ha visto reducido el número de eventos poéticos en su pequeño espacio literario. No obstante, ha realizado dos recitales en lo que va de año. El open mic que organizaba Olza todos los lunes –y que cuando pase el coronavirus volverá– era mixto. La librera de Prole recuerda que "una vez tuvimos que parar un micro y echar a un hombre. Estábamos hablando sobre un libro y él se puso a defender la violación. Diciéndome: ‘Una vez en la vida es perdonable’. Le echamos". No obstante, Ana Navío opina que los eventos que celebran en su librería suceden en un marco "mixto, pero también es un espacio de cuidados. Es un espacio donde la gente se tiene que sentir a gusto y cómoda, y además dar espacios a otro tipo de voces y de disidencias", comenta Navío.Marina Kaysen se subió a un escenario por primera vez cuando tenía 17 años. "Los piropos que recibí ese día por parte de señores que habían ido allí a leer, nada tenían que ver con lo que yo había recitado. Desde ese día y a lo largo de los años, siempre tuve que lidiar con paternalismos de barra hacia mis escritos", recuerda Kaysen. "Estoy segura de que esto le ha pasado por lo menos una vez a todas las mujeres que han recitado en Madrid, porque hablamos entre nosotras". La poeta Seli Ka –mitad del dúo de rap El No de las Niñas–, es la artista invitada a abrir el primer micro abierto de I am the man. Seli Ka opina que los recitales no mixtos son útiles "porque se entrena la validación femenina, porque se escuchan voces bajitas, porque se habla de otras cosas". Seli Ka destaca: "Un hombre que solo es público es un hombre que solo puede escuchar, ser pasivo, guardar". La experiencia desde dentro del circuito de la poesía ha impulsado a Kaysen a organizar recitales donde las protagonistas son mujeres ya que "prácticamente en todos los micros abiertos los que están detrás y delante y en la barra son hombres", apunta la creadora madrileña. Kaysen asegura que existen diferentes motivos por los que es necesario crear espacios culturales de este tipo. "Conozco situaciones de acoso a mujeres muy cercanas (...) para mí, el disfrutar de la poesía en bares se ha convertido en algo prácticamente imposible", confiesa. Marina Kaysen señala particularmente a la escena poética madrileña en la que ha presenciado de todo: "Desde escribir romantizando el abuso y el venderlo como arte, a los abusos de poder por parte de escritores mayores a poetas más jóvenes pasando por el acoso y las agresiones cometidas dentro del circuito poético, que casi todo el mundo conoce pero que la mayoría aún hoy calla o niega", denuncia.Más allá de la poesía existen agrupaciones artísticas como Arte Muhé, el ciclo Ellas Son Arte, el colectivo K4RN3 KULTUR3, Las Pibas Producen, que abogan por encontrar nuevas formas de seguridad dentro de la oferta cultural nacional y visibilizan el arte de mujeres e identidades disidentes que, cada vez más, hallan espacios en los que además de ser incluidas también les son propios.
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ERC rechaza seguir negociando una coalición con Junts antes de la investidura: "Nos hemos sentido estafados"
Tras el golpe sobre la mesa dado por ERC el sábado pasado, cuando Pere Aragonès anunció que su objetivo era formar un Govern en solitario, la formación ha asegurado este lunes que no tiene previsto dar marcha atrás. "Hemos constatado la imposibilidad de llegar a un acuerdo con Junts para formar Govern", ha asegurado la portavoz de ERC, Marta Vilalta, que ha asegurado que en la próxima reunión con el partido de Carles Puigdemont ya no negociarán una coalición de Gobierno sino que reclamarán que "cumplan su palabra" y faciliten una investidura de Aragonès."Nos hemos sentido estafados y decepcionados con Junts", ha indicado Vilalta, en un tono mucho más duro del que había utilizado a lo largo de las numerosas semanas de negociación. Según ha descrito, la negociación entre los dos grandes partidos independentistas ha dado constantemente "pasos adelante y atrás". "Cuando parecía que estábamos cerca de un acuerdo, volvíamos constantemente al mismo punto, y los escollos del inicio no se han solucionado 83 días después", se ha quejado Vilalta, que ha acusado a Junts de "hacer imposible el acuerdo".La portavoz ha recordado además que ellos no solo invistieron a los últimos tres presidentes de Convergència y Junts, Artur Mas, Carles Puigdemont y Quim Torra, sino que esta legislatura dieron también sus votos para convertir a Laura Borràs en presidenta del Parlament. "No entendemos que ahora Junts no apoye a Aragonès", ha asegurado Vilalta, que ha indicado que Junts ya había ofrecido un apoyo a la investidura si la negociación no avanzaba. "Se ha acabado el tiempo" para negociar una coalición, ha insistido Vilalta, y "el momento [de investir a Aragonès] ha llegado", ha dicho.La voluntad de ERC en este momento es conseguir el voto de los 'comuns', con quienes ya han contactado y tienen previsto reunirse de forma inmediata. Si consiguiesen los 8 apoyos del grupo de Jéssica Albiach, estos se sumarían a los 9 de la CUP y los 33 propios que tiene ERC, con los que en total sumarían 50 votos favorables, aún insuficientes para una investidura por mayoría simple. Por esta razón, desde Esquerra reclaman a Junts que pase de la abstención al apoyo, y no únicamente con los cuatro diputados que Jordi Sànchez se ha mostrado dispuesto a prestar, sino con los 32 con los que cuenta el grupo posconvergente."ERC no quiere ser cómplice de abocar a Catalunya a una repetición electoral", ha insistido Vilalta, que ha aumentado la presión sobre la formación de Sànchez al asegurar que las opciones actuales solo pasan por la investidura de Aragonès o las elecciones. "Está en las manos de Junts, quedan 16 días", ha afirmado. "Estamos seguros de que Junts cumplirá su palabra, que es no especular con elecciones", ha apostillado Vilalta.Los republicanos han indicado además que de entrada solo contemplan un Ejecutivo en solitario, al menos en el inicio de la legislatura. Sin embargo, sí consideran que más adelante y "sin la presión de la repetición electoral" podrían negociar un Govern de coalición que incorporase a consellers de Junts a lo largo de la legislatura. Desde ERC han asegurado además que tienen previsto reclamar a la presidenta del Parlament Laura Borràs que inicie una ronda de consultas esta misma semana para poder celebrar un nuevo pleno de investidura antes del día 26 de mayo.
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Catalunya realizará una prueba piloto con test de antígenos en cinco discotecas para reabrir el ocio nocturno
Catalunya sigue avanzando en sus pruebas para retomar actividades de ocio nocturno sin temor a que sean focos de contagios. Después del concierto sin distancias de Love of Lesbian en el Palau Sant Jordi y de las pruebas en la hostelería en Girona, esta vez la Generalitat ha dado su aval a un ensayo de reapertura de locales de baile y discotecas. Será en Sitges, en la provincia de Barcelona, el próximo 20 de mayo. Un total de cinco discotecas de la calle Primero de Mayo de Sitges (la conocida como Calle del Pecado) abrirán sus puertas esa noche desde las 23.00 hasta las 3.00. El aforo en su conjunto será de 400 personas, y todas ellas deberán haberse inscrito antes en la web del Ayuntamiento y tendrán que realizarse un test de antígenos. Los que den positivo, no podrán salir de fiesta. Los que accedan a los locales deberán llevar mascarilla y, durante los siguientes días, se les hará un seguimiento por si desarrollan síntomas.El ensayo lo llevan a cabo el Ayuntamiento de Sitges, la Generalitat (en su presentación participó el secretario de Salud, Marc Ramentol), la patronal de ocio nocturno local y la catalana, y la patronal de la pequeña empresa Pimec. En este caso, a diferencia de los investigadores del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona, que supervisaron el concierto de Love of Lesbian, el equipo científico que participa en la prueba es el Instituto Universitario de Investigación en Atención Primaria Jordi Gol. La intención del Departamento de Salud de la Generalitat es que esa noche del 20 de mayo en Sitges sirva de ensayo para una futura reapertura del ocio nocturno, que lleva clausurado más de un año en Catalunya –a excepción de unos pocos días en julio e 2020–. En otras comundidades, como Andalucía, ya ha empezado a reabrir con varias limitaciones. El conseller de Interior, Miquel Sámper, ha adelantado este lunes en este sentido que una posibilidad en la que trabajan es que puedan abrir antes aquellas discotecas que tengan espacio de baile en el exterior.
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Trucos para hacer que tu planta de aloe vera no muera nunca
El aloe vera es una farmacia viviente: de ella se dice que es cicatrizante, depurativa, analgésica y hasta afrodisiaca, según una mención del Kama Sutra. Y es que hace milagros con las quemaduras solares, gracias a sus propiedades refrescantes, cuida los cortes en la piel y hasta alivia las picaduras de los mosquitos.Corta una hoja, saca el gel que tiene dentro (técnicamente, su savia) y aplícatela. [Hace un tiempo te contamos cómo hacerte tu propio gel de aloe vera, sin gastarte un duro].Más allá de sus propiedades, el aloe vera (como las demás suculentas) vuelve a estar en boga como planta decorativa de interior; debido, en buena parte, a las redes sociales. Aunque también es una planta estupenda para sacar a la terraza; siempre que esté protegida en invierno. Y, al contrario que muchas plantas de interior, el aloe vera libera oxígeno y absorbe dióxido de carbono de noche; por lo que, además, es una buena compañera de cama (al menos, de dormitorio). Aún hay otra razón para amarla: tu aloe vera es una de las plantas más facilonas de cuidar, y crecerá feliz en una maceta, con unos trucos básicos. Y si la cuidas bien, tendrás retoños de aloe vera casi de por vida. Tu planta de aloe vera es originaria de África; de regiones climáticas secas y áridas; lo que la convierte en una superviviente capaz de superar airosa periodos prolongados de sequía. El secreto: sus hojas están repletas de agua; que forma parte, precisamente, de ese gel o savia que tanto valoramos. Pero para que tu aloe viva feliz en una maceta, hay que darle un sustrato de calidad o tierra que drene muy bien. Puedes utilizar tierra especialmente pensada para cactus; que suele incluir arena o grava fina para mejorar el drenaje, una propiedad que valora mucho este tipo de plantas mayormente desérticas. Si tienes un sustrato de calidad en casa, puedes añadir un poco de perlita (un tipo de vidrio volcánico) que se vende en viveros, tiendas de plantas o en la sección de jardinería; y que hace el mismo trabajo. No te pases con la regadera, porque será una sentencia de muerte para tu aloe vera. El truco más sencillo para que viva feliz es permitir que la tierra se seque entre riego y riesgo. De lo contrario, con humedad constante, sus raíces se pudren con bastante rapidez. [Aprende cómo rescatar una planta que casi has ahogado, por exceso de agua].No es complicado. Puedes usar el truco del dedo: introdúcelo en la tierra hasta la segunda falange. Si está seca, coge la regadera. Pero si notas humedad, espera unos días y vuelve a hacer la prueba.Si no te fías de tu dedo, apúntate esta otra regla general: en verano, a tu aloe vera le vendrá bien que lo riegues concienzudamente una vez al mes o cada tres semanas. Pero no dejes que la tierra permanezca totalmente seca mucho tiempo durante el periodo de crecimiento (primavera y verano) si quieres que tu aloe se ponga grande. Ahora bien, durante el otoño y el invierno, basta con que lo riegues una vez cada dos meses. Y deja que el exceso de agua drene por completo. También conviene meterlo en casa durante los meses fríos (de noviembre hasta el inicio de marzo), ya que no soporta temperaturas por debajo de los 10 o 8ºC. ¿Otro truco para que tu aloe vera atrape likes en Instagram? Riégalo con agua de lluvia. Los minerales del agua del grifo pueden acumularse en el sustrato o en la tierra y dejar depósitos blancuzcos en sus hojas.Tu aloe será feliz en un sitio cuanto más luminoso, mejor; pero sin achicharrarse por el sol. Así, dentro de casa (el aloe puede ser una planta de interior eterna y perfectamente feliz), prefiere una ventana luminosa pero con luz indirecta. ¿Y en qué maceta ponerlo? En general, como el resto de tus suculentas, preferirá una maceta de terracota antes que de cristal, ya que resulta más eficaz en la tarea de absorber la humedad de la tierra. Y lo último que quiere tu aloe es tener sus raíces metidas en agua. Y dale de comer una vez al año; aunque puedes hacerlo una vez al mes durante la estación de crecimiento. Un producto con alto contenido en potasio (K), como un fertilizante para tomates, ayudará a tu aloe vera a crecer; o puedes utilizar un fertilizante para cactus. La mejor forma de propagar un aloe vera, y también la más sencilla, es retirar con cuidado las pequeñas plantas que crecerán en la base de la planta madre. Para molestar lo menos posible las raíces, saca toda la planta de la maceta; y, con cuidado, divídela en ejemplares individuales. Planta cada retoño en una maceta de tamaño apropiado, o coloca varios en un recipiente algo más grande, en grupos, si quieres causar un efecto más frondoso. ¡Ya lo tienes!Si no te quieres perder ninguno de nuestros artículos, suscríbete a nuestros boletines
1 d
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Del Spiderverso a 'Los Mitchell contra las máquinas': así ha logrado Sony Animation plantar cara a Disney y Pixar
Entre los mails filtrados por el hackeo que sufrió Sony Pictures en noviembre de 2014, destacaba un par que hablaba muy mal de su división dedicada a la animación. Amy Pascal, entonces presidenta de la compañía, suplicaba a los creadores Phil Lord y Chris Miller que se pusieran al frente de "un grupo de cerebros estilo Pixar". Los cineastas, que cinco años antes habían firmado para el estudio Lluvia de albóndigas, se negaban. No respetaban a Sony Animation Pictures y según ellos "era demasiado difícil hacer un buen trabajo ahí". ¿Por qué? No se cuidaba a los creadores, se producían demasiadas secuelas y no había una identidad artística.Tres años después, Emoji: La película cargó de razón los argumentos de Lord y Miller. Como una de las películas más odiadas del año, este híbrido de Del revés y La LEGO Película destinado a vender móviles terminaba de hundir en el fango la imagen de Sony Animation. Pero en los últimos tiempos algo ha cambiado. Primero fue la aclamada Spider-Man: Un nuevo universo. Hoy, Los Mitchell contra las máquinas, que se ha estrenado en Netflix y apunta a ser una de las grandes películas de animación del año. Parece que Sony Animation ha conseguido reencauzar su trayectoria y lograr competir con otros grandes como Pixar y Disney en igualdad de condiciones. ¿Cómo ha sido posible?El look de Los Mitchell contra las máquinas se puede asociar fácilmente al de Spider-Man: Un nuevo universo. Al margen de todo lo que las convierte en algo inabarcable para la vista —pidiendo que detengas la reproducción por si se te ha pasado algún chiste—, la presencia de los retornados Phil Lord y Chris Miller como productores de esta cinta remite a un mismo flujo creativo de la película del trepamuros. Uno que nos puede llevar a una etapa bastante más prematura de Sony Animation, cuando queriendo distanciarse de otros ilustres competidores se fijó en quien no debía.La primera película producida por Sony Animation se estrenó en 2006. Su título era Colegas en el bosque y su referente inmediato era el éxito de Madagascar, a cargo de DreamWorks. La animación desaliñada, que buscaba su impacto en el movimiento antes que en el plano, lograba marcar distancia de la entonces hegemónica Pixar, lo que tampoco tenía por qué ser bueno: los personajes hiperactivos se retroalimentaban con otros elementos que increpaban al espectador de la época, como el tono paródico y la inclusión de temas pop llegados de Shrek, la película animada más  influyente de esa década.No obstante, en Sony Animation se percibía otra influencia más benévola: la del histórico estudio United Productions of America, más conocido como la UPA. El hogar de criaturas como Mr. Magoo y Gerald McBoing Boing, cerrado en 1993, había fijado igualmente el movimiento como campo de pruebas, siendo pionero en la llamada 'animación limitada'. Es decir, aquella que con la intención inicial de abaratar costes utiliza un número de fotogramas más breve de lo acostumbrado. La técnica cuyo desarrollo culminó en algo tan inaudito como Spider-Man: Un nuevo universo.Spider-Man: Un nuevo universo perseguía el efecto de la 'animación limitada' en función a una idea muy concreta: que la sucesión de imágenes parecieran páginas de cómic pasadas a toda velocidad gracias a un ritmo específico de frames. Fue considerado el mayor hallazgo de una película llena de ellos, pero lo cierto es que sus raíces se hundían en una tradición de décadas que Sony Animation había sabido leer mucho antes del "renacimiento" que trajo el primer largometraje animado de Spider-Man. Porque experimentar con el movimiento siempre ha sido la principal directriz del estudio.Los largometrajes posteriores a Colegas en el bosque lo demostraron de varias formas. En 2007 Locos por el surf introdujo el falso documental en el cosmos animado del estudio, permitiendo que la cámara se convirtiera en su habitante más dinámico. En 2009 Lord y Miller estrenaron Lluvia de albóndigas con un excéntrico diseño de personajes, espoleado por ese vertiginoso sentido del humor propio del dúo que Sony quiso convertir en sello propio. Y en 2010 se alcanzó una cima en este ámbito gracias al fichaje de Genndy Tartakovsky, deseoso de llevar todo lo aprendido con un 2D especialmente anárquico —el de El laboratorio de Dexter o Las Supernenas— a una nueva dimensión.No obstante, y pese al éxito comercial que alcanzó Tartakovsky con su saga Hotel Transilvania, esta concreción en sus intereses creativos no sirvió para que Sony Animation obtuviera el prestigio que ansiaba. La conversación de aquellos tiempos solía incluirla de hecho en ese montón de estudios 'de segunda fila' con intuición para la taquilla pero nulo interés en expandir las posibilidades del medio. Illumination, la decadente DreamWorks, la hoy clausurada Blue Sky de Fox… Sony Animation solo consiguió distanciarse de ellos en 2017, cuando Emoji: La película le hizo protagonizar los peores titulares de su historia.Emoji: La película es ante todo una película coyuntural. Por eso aúnaba todas las miserias del estudio: las mismas por las que Lord y Miller rechazaron el cargo y aludían a la explotación indiscriminada de propiedades intelectuales. La inclusión torticera de música comercial —el Drácula rapero de Hotel Transilvania— se combinó con la excesiva producción de secuelas —experimentada por la misma Hotel Transilvania, Los pitufos y Lluvia de albóndigas—, y finalmente con la obscena exhibición de acuerdos corporativos que impulsó Emoji.Pero también, como película coyuntural que es, en Emoji se encuentran las semillas de la mejora. Emoji no dejaba de cultivar una genuina preocupación por cómo las nuevas generaciones se relacionaban con la tecnología. Por supuesto, lo hacía de forma taimada y grotesca, y aún así alcanzaba a esbozar a seres humanos cuya forma de afrontar las relaciones afectivas cambiaba a gran velocidad, al tiempo que indagaba en un nuevo lenguaje audiovisual que vehiculaba estas inquietudes. Un lenguaje audiovisual, vaya, no muy distinto a esa sobrecarga de estímulos que Sony siempre había llevado por bandera.Hay muchos motivos, más allá de lo formal, por los que el público ha hecho suyas películas como Spider-Man: Un nuevo universo y Los Mitchell contra las máquinas. Ambas obras se instalan en un imaginario sentimental muy concreto, alejado de la grandilocuencia de Disney y la retórica de Pixar. Mientras que la primera se encuentra cómoda en la épica, con historias enormes e inspiradoras, la segunda ha perseguido el más difícil todavía conceptual, instalándose en un desconcertante espacio donde el desarrollo de la técnica se ha anquilosado en lo hiperrealista y el guion cuadriculado lo devora todo. ¿Dónde se encuentra Sony Animation frente a esto? Pues recogiendo plácidamente lo sembrado, luego de largas sucesiones de ensayos, errores y humillaciones que han desembocado en una cálida humanidad, consciente de las confusiones del presente y de la necesidad de afianzar los lazos se den las circunstancias que se den. Esos personajes que ya a mediados de los 2000 parecían presas de un temblor constante, de las sacudidas y de la ansiedad por quedarse quietos dentro del plano, han evolucionado sin dejar de mantener esta inestabilidad. La diferencia es que ahora su inestabilidad es emocional.No supuso ninguna casualidad que Spider-Man fuera el responsable de que de la noche a la mañana Sony Animation se convirtiera en un estudio respetado, ganando dos Oscar consecutivos por Un nuevo universo y el delicioso cortometraje Hair Love. El trepamuros, nuestro amigo y vecino, siempre había sido el personaje de Marvel con mayor facilidad de conexión con la audiencia, gracias a su condición de perdedor antes que justiciero, de héroe antes que superhéroe. El leitmotiv de la película —todos podemos ser Spider-Man— ahondaba en esto y además lo conectaba con una rabiosa actualidad.El dilema paterno y las distintas formas de enfrentarse a la masculinidad se hacían partícipes del presente al tiempo que lo hacía un nuevo e histérico aparato formal, que comunicaba la tradición de los cómics y la UPA con una realidad en constante mutación. Los Mitchell contra las máquinas es una constatación de esto mismo: además de construir mediante el guion una relación forzosamente ambivalente con la tecnología y las redes sociales, permite que sus lógicas afecten a la imagen. Algo que se aprecia en la constante inclusión de memes y filtros instagrameros, pero también en el contraste entre modos de animar: la rigidez y líneas rectas de los robots frente a las curvas desbordantes de los Mitchell.Es un buen momento para Sony Animation. Está por ver cómo le afecta su reciente acuerdo con Netflix, que al estilo de lo que ocurrido con Los Mitchell contra las máquinas contempla que todas sus producciones acaben eventualmente en el catálogo de la plataforma. Pero al margen de estas cuestiones, y con un estreno tan prometedor en ciernes como su primer musical animado —Vivo, con composiciones de Lin-Manuel Miranda—, está claro que ha encontrado su camino. Y que tenemos suerte de poder transitarlo junto a sus creadores.
1 d
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Miguel Vázquez: "Cuando hay movimientos que cuestionan el orden establecido se ponen en práctica los aparatos represivos del Estado"
Miguel Ángel Vázquez (Pamplona, 1947) ha tenido una vida llena de cambios continuos, tanto a nivel personal como político. Agitado por la injusticia social y el desigual reparto de la riqueza, durante los años finales del franquismo pasó de ser un demócrata cristiano radical a militar en la Liga Comunista Revolucionaria (LCR). Ese activismo político le llevó a estar preso durante tres años por una condena de propaganda política (4 años 3 meses y 1 día) y otra por desacato a la autoridad de la Brigada Político Social (2 años y 1 día). Entró en 1972 y pasó por las cárceles de  Pamplona, Martutene, Carabanchel y A Lama  (Pontevedra). Pudo salir por la Ley de Amnistía una semana después de la muerte del dictador. Sin embargo, “esa ley consideró igual a las víctimas que a los verdugos”, advierte.Después de prisión, Miguel siguió militando en la transición vasca, y vivió con trabajos de ocasión. Después del del 23-F, reemprendió su vida profesional como productor de TV3 en el País Vasco, (Bilbao), comprometido con una visión diferente al de la televisión postfranquista (TVE). Ya en los 90, y en Madrid, fue directivo en Antena 3 Noticias, Vía Digital, Mediapro y Real Madrid TV. Labores que compaginó con tareas de formación y como profesor en la UC3M, de la que hoy es profesor honorífico. Es esta vocación pesó mucho el recuerdo de su padre, profesor y “sus dificultades para enseñar por no refrendar al régimen franquista”, comenta Miguel.Firma ‘Abajo la dictadura’ como Joaquín Lizarraga y de forma autoeditada. “No es por ningún secreto, es más bien un alias en el fondo porque Lizarraga es un párroco autor de varios libro en euskera alto navarro que está vinculado a mi familia materna”. Además, llama la atención que durante la novela sólo hay dos nombres propios: el de Larrain (protagonista de la historia) y el de Haizea (la chica más importante en la vida de Larrain). “En el imaginario colectivo no conocemos los nombres de muchos de los asesinados por la represión franquista; si ellos no lo tienen, el resto de políticos y personajes tampoco”, explica Miguel Ángel y añade que: “quise contar una historia bastante olvidada por la memoria histórica colectiva”.Quedamos en el ‘Café Central’, un establecimiento que también sale en la novela, donde Larrain se enamora de una chica. “La historia de los personajes de '¡Abajo la dictadura!' tiene una experiencia política trágica tanto como sus amores”, señala Miguel Ángel Vázquez. -Una vez se lee el libro y sabe un poco de usted surge automáticamente la pregunta: ¿Hay que leer sobre Larrain como si se leyese sobre su propia vida?Esta historia es una novela de arriba a abajo. Tiene una estructura narrativa con planteamiento introducción-nudo-desenlace de los tiempos. Configurada pues, como una novela, no se corresponde con la realidad exacta. En esa trama que se inicia, uno puede incorporar aspectos de las biografías que conoces de las personas que te inspiran y particularmente también de las mías para ganar en verosimilitud. Si hubiera querido hacer un libro que se atuviera a la realidad del escrito quizá hiciese un ensayo histórico. La afición te da más posibilidades de entrar en historias de los símiles con las que es más fácil que el lector se identifique. Esta novela, no deja de ser una navegación interior, en la que domina un personaje concreto. El recurso de usar aspectos y testimonios de mi propia biografía está más motivado por el deseo de crear historias análogas, pero verosímiles. No he querido contar mi historia, he querido contar otras y he recurrido a la mía como una fuente de información. En este caso, me ha sido útil tener experiencias que me han permitido construir una historia verosímil y coherente.¿Cuántos años le ha llevado escribir el libro?Es una obra trabajada con mucho tiempo. Tiene una relación intensa con mi vida. He empezado en los años 90 y me costó casi 20 años escribirla mediante un proceso de catarsis personal muy fuerte. No soy un escritor que busque historias constantes, sino que es un trabajo más personal que quería contar sobre la agonía que vivieron los militantes políticos más revolucionarios del final de la dictadura. No quería ser ni superficial ni frivolizar los hechos.La novela hace saltos temporales, empezando prácticamente en los más recientes, un efecto de “telescopio invertido”. ¿Lo hace para acercar el pasado al presente?Es una obra difícil, pues recorre 40 años. Lo he hecho así porque fue como se me ha ido redescubriendo el pasado una vez me he puesto a recordar. Cuando quise escribir la novela tuve que desempolvar una memoria que yo había eliminado por razones de supervivencia y había querido desentenderme de ella. El proceso de redescubrimiento ha sido duro. Lo primero que recuerdas son las memorias más amargas, te preguntas: "¿Qué hay detrás de esto?".Respecto a la pregunta, es justo eso. La novela trata de desvelar las claves que han transformado al protagonista en esa posición determinada, igual que a muchas otras personas en esa época. He preferido narrar hacia atrás porque me ha parecido una forma más consistente de recuperar el pasado, pero todo ello lo he querido traer a la memoria del presente. Se habla de muchos de los asesinatos del final del franquismo, como los de Burgos o los del 3 de marzo en Vitoria. El propio Manuel Fraga fue responsable del ordenamiento de esos asesinatos en Euskadi y después presidente de la Xunta de Galicia (entre otros cargos). ¿Es también la obra una crítica a la impunidad hasta los días de hoy de estos hechos?El contexto político de la obra es de la Transición y de los jóvenes obreros de inspiración revolucionaria que han combatido la Reforma de la dictadura. La Transición fue la llave que cerró el recuerdo y las injusticias cometidas por el franquismo bajo el señuelo de una reconciliación, lo que significa el dictamen de un olvido persistente. La novela también se dirige hacia el recuerdo y el homenaje de las víctimas que no debieron padecer este siniestro espectáculo de 40 años de lucha para saber dónde están o quiénes son. Cosas totalmente impensables en cualquier país democrático. La Amnistía fue falsaria, aún aceptando que es la no culpabilización de los crímenes no tienes por qué olvidar, despreciar o impedir el descubrimiento de las víctimas."La fundación de esta Reforma fue dolosa en sí misma", se indica en el libro.Sí. Quizá resuma un poco el sentimiento de los militantes más rupturistas con el franquismo. Los principios de la Transición fueron dolosos de nacimiento. He escrito una novela y ello no me otorga predicamiento político, pero sí diré que quien vivió esta época se oponía al supuesto de que la Reforma era "la menos dramática de las soluciones" y que lo demás hubiera sido un caos. Larrain hace un planteamiento bastante diferente.¿La revolución?Sí. Así lo planteaba esa generación de jóvenes.A la querella argentina contra el franquismo se añaden constantemente nuevas víctimas. También los de los torturadores y los herederos de la Brigada Político Social, de los que, por cierto, también hace referencia en el libro. ¿Qué significa para usted ver que esta gente heredó puestos de poder directamente desde el franquismo?Es una de las derivadas negativas y vergonzosas de la Reforma política. Nunca debió ser así. Es uno de los fenómenos más espeluznantes junto al olvido y la ignorancia. Como se dice en el libro: "en la España del Toro de Osborne, se sabe más de los antepasados de Atapuerca que de nuestros padres y abuelos víctimas del franquismo".¿A usted le torturaron?Sí. Fui maltratado, violentado y apalizado. En aquellos años de la dictadura, también en los últimos, los malos tratos eran sistemáticos y casi universales. También las investigaciones y los interrogatorios durísimos mellaban mentalmente. No quiero ser un mártir, pero, ¿por qué iba a negarlo?Se ha usado 'Patria' -primero como novela y ahora como serie- a modo de intento de novela hegemónica, unificadora y legítima respecto al conflicto vasco. ¿Cree que ambas partes han reconocido sus víctimas? 'Abajo la Dictadura' se registró hace ocho años, y yo tengo un testimonio propio muy distinto de vida, muerte y destrucción, hecho con perspectiva global, incluida la violencia política y su denuncia. Este drama mortal y su reguero de víctimas no podía dejar de ser contado y muy leído. En un terreno despoblado aún de autocrítica cabal, “Patria” fue contundente, y así fue justamente vista por sus muchos lectores. Sin embargo, creo que el atributo fatalmente criminal que esa novela endosa a la apelación patriótica (vasca, faltaría más) es abusivo, doctrinario. Sobre esta base sesgada, de poco sirve que se diga que narra crudos relatos como fueron en la realidad. Está, además, el contexto en que ciertas historias de víctimas y verdugos se escriben sin pestañear: el despiadado olvido de las multitudinarias víctimas del franquismo —el huevo de la serpiente— que la Transición hizo imperativo y que jalean ciertos devotos de las batallas por el relato siempre que añadan candados a la memoria del pasado. Mientras la omertà de la crueldad franquista, como de los crímenes parapoliciales de la democracia continúen, a la historia es difícil ganarla en un torneo editorialIgual que se reconocen las víctimas por los asesinatos de ETA, ¿habría que reconocer con la misma importancia las de los GAL?Naturalmente que sí. Todo lo que tiene que ver con la violencia y crímenes políticos debe ser objeto de investigación y de justicia, es indiscutible. Es el único mecanismo que veo para una reconciliación. En el libro habla de que “los buenos periodistas son como ángeles llegados a Sodoma”. Como profesor en facultades de Periodismo, ¿cómo valora la responsabilidad de los medios de comunicación en el momento político actual?El periodismo en España se encuentra en una situación muy delicada. Ha optado mayoritariamente por un compromiso sectario e ideológico. No me refiero a restringir la libertad editorial, sino del compromiso partidario y descarado de los medios. Unido a ello la falta de criterio independiente, el panorama es desolador. La prensa es hereditaria también de los males de la Transición, no se rompe con los problemas del pasado, sino que se hace un apaño general sin depuraciones, siervo de la constitución y de la monarquía. En el libro aparece el ABC, y es un ejemplo de que los medios no hicieron refundación de valores, ni autocrítica, ni refundaron sus principios deontológicos. No hubo una depuración de las prácticas atroces cometidas por la prensa franquista. Además, con la debilidad estructural económica que padece quien quiere hacer periodismo independiente real, las condiciones bajo las que lo hace son muy delicadas. Militó en la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) y posteriormente en la LKI, ¿se considera aún marxista?La verdad es que estoy revisando en profundidad todo en lo que me he formado. Siempre apelé al marxismo como teoría política y económico-social, aunque nunca he sido un conocedor en profundidad del mismo. Todo esto, junto a las experiencias históricas y la evolución del marxismo revolucionario, las he sometido a un análisis crítico. Crítica en el sentido de recuperar lo que fue mi verdadera identidad y reencontrarme con ellas.¿Y cuál ha sido la conclusión? Aunque creo que es un proceso constante, la conclusión no es contraria a las tesis principales que me iniciaron en el marxismo. No he renunciado a ellas en el sentido de método de conocimiento (materialismo dialéctico) y método de análisis de la historia.El propio libro sigue esa filosofía del “no arrepentimiento”.El libro no apela a la teoría política del marxismo. Lo que sí se recoge de arriba a abajo es la prepolítica insurreccional y rebelde contra la injusticia social. Hay goteos de teoría política inevitable: la desigualdad entre clases, el injusto reparto de la riqueza... Pero no es un ensayo. En el propio Larrain existe la contradicción de haber sido militante de un partido cristiano. Aún así, los personajes, aunque derrotados, no están vencidos. Su mensaje no es derrotista, sino profundamente revolucionario: no importa la muerte, sino que la lucha por la justicia se mantiene viva.Ha indicado que la obra le ha sevido como terapia, como catarsis personal. Como autocrítica; ¿qué faltó en esa época para “concienciar a la clase obrera y tomar el poder”?Los militantes de esa época tenían un objetivo común: acabar con la dictadura. Sobre esa base se forman en diferentes teorías políticas. Apelan a teorías que les dan una perspectiva global de como sería posible el socialismo, pero de inmediato lo que quieren es acabar con la dictadura en la mejor de las condiciones, y la mejor de ellas era una destrucción radical de la misma, rompiendo con sus cimientos y aplicando una democracia radical directa. Esta es la lucha que refleja la novela como lucha dialéctica. Luego estaban los reformistas, que quieren el fin de la dictadura, pero están dispuestos a pactar una transición. ¿Y cuál es su balance? ¿Hizo falta esa revolución?Nos atenemos a los hechos. Visto lo que ha significado, la decepción y lo que se descubre ahora sobre el pacto de la Transición y como ha evolucionado hacia un sistema político bastante repudiadio; sí. La razón estaba del lado de los rupturistas.La LCR viene de la VI Asamblea de ETA; dejando de un lado la lucha armada. Has vivido la lucha armada, primero rechazada como método de activismo político y después como periodista durante 8 años. ¿Cómo la considera?La propia LCR se desvinculó de la lucha armada. En el libro, Larrain la rechaza en varias ocasiones, igual que yo. Eso no quita que, bajo una dictadura militar como la franquista o la nazi, no puede negarse el derecho moral a la resistencia armada y no voy a ser yo quien la condene ni la cuestione en ese contexto concreto. Muchos militantes rupturistas de esa época rechazaron esa lucha aún siendo represaliados por ello sin practicarla, pero nunca la denunciaron. Aún así, por mucha justificación que pueda tener la lucha armada, desde mi punto de vista, tras la Transición no era el método que se debía llevar acabo. Fue algo que cuanto más tiempo pasó, aumentaba su crueldad y sectarismo y disminuía su apoyo social. Además, buena parte de la izquierda abertzale también ha reconsiderado y revisado de modo autocrítico la lucha armada, pero hay que destacar también aquí la fuerte represión que sufrió quien la practicaba y también la violencia política ejercida hacia ellos. “La melancolía aísla”, dice en un capítulo. Esto va también ligado hacia la clásica izquierda que no es capaz de superar las limitaciones ideológicas del pasado y hacer autocrítica que debería ir en ese ideal revolucionario?El capítulo está ambientado en el año 89. El personaje se ve en una profunda amargura porque no resiste la presión de la militancia revolucionaria en la que el no encontró hueco. Fue aplastada por un lado por los defensores de la Transición y por otro por los de la lucha armada. Los problemas de fondo del Estado español se escondieron debajo de la cama y poco a poco se han conocido los fundamentos corruptos y podridos de prácticamente todas las instituciones, tocadas por la herencia franquista. Bajo ese título de "la melancolía aisla" se refleja la pérdida de control de esa persona que se siente desplazado de todos los lados y que lo único que le queda es revisar el pasado y hacerse preguntas como las que se hace al final: "¿Debimos acabar de otra manera la dictadura? ¿Acaso debieron de ser más los muertos?".En el momento de la Transición el Partido Comunista tenía 1 millón de afiliados. Muchos lo criticaron por seguir ciegamente directrices de la URSS. En el tiempo que Larrain es militante de la Liga Comunista Revolucionaria adopta sus principios, que son diferentes a la doctrina de los años 40 y su deriva poststalinista. Defiende la Revolución y el ciclo de Octubre, pero está en contra del régimen autoritario y del culto al líder que se vivió con Stalin. Por ello, él, como muchos otros es opositor al PCE. De hecho, el propio PCE, intentando alejarse de la URSS, pactó las tesis del eurocomunismo, que fueron excesivamente pactistas con los poderes gubernamentales y empresariales.Sin el PCE no hubiese habido Transición, pero la sociedad rápidamente lo redujo al ostracismo. Es el precio pagado por ir en contra de una gran masa de sus militantes.¿Por qué entró a la cárcel?Entré con seis años de condena. Dos por desacato a la autoridad por un policía que me dio una paliza y cuatro años, dos meses y un día por propaganda ilegal. He estado en la cárcel de Pamplona, la de Martutene, la de Carabanchel y en A Lama (Pontevedra), igual que Larrain (risas). Tampoco me gusta ir de mártir, pero es lo que da verosimilitud al relato del libro. Salvando las grandes distancias, el Estado español sigue reprimiendo a la disidencia política -véase el caso Hasél-. Juan Manuel Olarieta, abogado de una gran cantidad de presos políticos en España, considera que “el avance represivo” se da por "la actual falta de un movimiento revolucionario o político que cuestione y combata el poder al capital, a la vez que este gana las trincheras". ¿Está usted de acuerdo?El "caso Hasél" es un caso de vulneración de la libertad de expresión, en la línea de las normas y leyes que restringen las libertades ciudadanas. Es algo totalmente injusto y deplorable. Respecto a lo otro, hay una involución ideológica muy fuerte en España. Tanto en el surgimiento de nuevas teorías críticas en la izquierda como por la oposición más reaccionaria que vemos en los días de hoy. En ese contexto, los poderes fácticos aprovechan para tomar posiciones que vayan cercenando en contra de la libertad política, tal y como es el caso del rapero. Cuando hay movimientos que cuestionan el orden establecido se ponen en práctica los aparatos represivos del Estado. Es una amenaza muy fuerte para el futuro, que permite pensar que habrá conflictos sociales muy importantes; las desigualdades a escala mundial son insostenibles y las minorías más ricas son cada vez menos y con una mayor concentración de dinero. A esta conclusión no lleda solo la izquierda revolucionaria, sino cualquier persona que se denomine demócrata. Además, la COVID ha acentuado esta tendencia. Ha trabajado en cargos ejecutivos de Mediapro, Antena 3 o Real Madrid TV. El marxista italiano, Antonio Gramsci, considera este tipo de medios “reproductores del pensamiento hegemónico dominante”, además de representar ese “capitalismo monopolista” de los medios de comunicación en España, del que también se habla en el libro en palabras de Paul Baran y Paul Sweezy. ¿Ha tenido contradicciones internas por trabajar en estas empresas ligadas a su militancia? En sentido estricto he tenido que asumir esa contradicción. Uno no puede vivir del aire. Tampoco fue algo fácil, es decir, no me produjo ninguna sensación de culpabilidad, pero alguna contradicción sí que he tenido. No quiero justificarme, pero siempre he trabajado desde la producción, nunca desde el punto de vista editorial, que es propiedad de gente de derechas. Aunque sé que no estoy exento de responsabilidad política de esos medios procuré eludirla en la mayor parte. Además, he procurado ser el mejor profesional y el más digno jefe de todos cuantos pudiera haber. Hay teóricos que hablan de que en nuestra época, dado el alto nivel de individualismo y la filosofía posmodernista dominante, a los jóvenes les cuesta más organizarse y sentirse identificados con movimientos políticos concretos. En la izquierda, es raro que alguien se defina de forma directa en el marxismo, en el anarquismo o en el reformismo. Usted que es profesor universitario, ¿cree que los jóvenes de ahora son menos revolucionarios que en antaño?Mi perspectiva es de una gran confianza por sistema a la juventud. Puede parecer irracional, pero lo creo sinceramente. Es la juventud quien está en condiciones de cambiar la historia y así ha sido siempre. Tengo una gran confianza en la generación que tiene ahora 20-25 años. Tras la pandemia han sufrido y han aprendido mucho. No quisiera compararla con otras generaciones como a los que nos tocó una irrupción revolucionaria como el mítico mayo del 68, pero creo que tienen sus posibilidades. Tienen una gran capacidad de entender el pasado para enfrentarse al futuro diferente que otras, más madura, por haber sufrido más que otras que lo han tenido más fácil.Aún así, la crisis de la COVID ha agudizado los problemas de los jóvenes de clase baja, llegando a cifras del 40% del paro juvenil, una edad de emancipación de 30 años y graves problemas de salud mental. ¿Qué falta para transformar este descontento en acciones sociales que vuelquen la situación?Como dice Larrain en el libro: "exisitir no puede ser en balde". No podemos estar aquí como meros transeúntes. Es una apelación al compromiso. Los jóvenes de ahora tienen un criterio más independiente y menos condicionado por las secuelas del pasado. Por ello deben comprometerse con la situación actual y buscar una justa retribución de la riqueza. Toda la historia de las rebeliones tiene que ver con esta lucha; la lucha de clases. El propio Larrain habla de su preocupación con la transcedencia política. Esto le pasa a muchos jóvenes a día de hoy. La tendencia general de los estudiantes es la de cuestionarse si fue correcta la lucha y de si sirvió para algo. Esa sensación de derrota les lleva a un contexto depresivo. Al final, llega a la conclusión de que por el mero hecho de luchar contra las injusticias y posicionarse son trascendentes. Comprometerse hace ser trascendental, yo no hubiera querido vivir de otra manera. No me arrepiento de nada, ni siquiera de haber estado en la cárcel. A mis alumnos intento trasladarles eso: que aunque fallen grabando una imagen o en una entrevista, valoren su propia identidad y sepan ser constructivos.
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