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Feijóo pide un criterio general del Gobierno central para avalar o rechazar las manifestaciones del 8M
El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha cargado contra el Gobierno central por lo que considera "bandazos" sobre si deben permitirse o no las manifestaciones del 8M y ha pedido un criterio general. Tras conocer la decisión de la Delegación del Gobierno en Madrid de prohibir los actos convocados, ha reclamado al Ejecutivo estatal que "concrete de una vez cuál es su decisión": "Nos gustaría si puede aclararse internamente y aclarar a los demás si las manifestaciones del 8M están prohibidas en toda España".Quedan, ha destacado, pocos días para la jornada de reivindicación feminista. Feijóo ha evitado pronunciarse claramente en uno u otro sentido: "Tenemos muy claro que, desde el punto de vista sanitario, en un estado de alarma, con toque de queda y limitaciones de hostelería y otros servicios, facilitar este tipo de manifestaciones es una decisión de alcance". Se ha limitado a señalar que, si hay concentraciones y marchas, deben cumplir "estrictamente" las normas sanitarias.Sí ha aprovechado la ocasión para volver a criticar, un año después, la celebración de movilizaciones por el 8M de 2020, que ha considerado "uno de los grandes errores que cometió el Gobierno" por no impedirlas, cuando la pandemia estaba extendida ya "por diferentes lugares de Europa". "Si el Gobierno aprendió de una autorización negligente, esto hay que recibirlo de forma positiva", ha asegurado.Las convocatorias de concentraciones y manifestaciones deben ser comunicadas a las delegaciones del Gobierno. En el caso de las movilizaciones para el 8M en Galicia, han sido notificados 85 actos, de los que se ha informado a la Dirección Xeral de Saúde Pública. En ninguno de estos casos la Xunta se ha pronunciado en contra de que se celebren debido a la situación sanitaria.En la rueda de prensa posterior al Consello, Feijóo ha evitado también aclarar a qué se refería cuando, en un acto este miércoles, sugirió que hay un feminismo que se sitúa fuera de la democracia. En la presentación de un libro sobre Emilia Pardo Bazán recurrió a la figura de la escritora para reivindicar "ese feminismo democrático de todos los días, no solo del 8 de marzo". El feminismo es "encuentro, no trinchera", agregó y rechazó que se use como "arma de confrontación política". Preguntado este jueves sobre si cree que hay un feminismo no democrático, el presidente gallego replicó únicamente que mantiene las palabras ya pronunciadas al respecto.
9 h
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Feijóo pide que el Gobierno espere al último momento para decidir el nivel de restricciones en Semana Santa
El presidente de la Xunta no quiere que el Gobierno y las comunidade autónomas acuerden todavía los protocolos contra el coronavirus que se aplicarán en Semana Santa. La posibilidad de que el sector hostelero “albergue alguna esperanza” relacionada con la relajación de restricciones llevó a Alberto Núñez Feijóo a pedir que se espere al último momento para adoptar una decisión. “Es muy precipitado hacer predicciones a un mes de distancia en una pandemia”, argumentó este jueves.Feijóo habló al término de la reunión semanal de su gabinete, al día siguiente del Consejo Interterritorial de Sanidad que retrasó siete días las conversaciones sobre la Semana Santa. En esa reunión, Madrid anunció su intención de abrir movilidad y hostelería, algo que el presidente gallego justificó debido a la “mayor inmunidad” de su población, “entre un 18 y un 20%”. “La situación de la epidemia no es exactamente igual en todas las comunidades”, dijo, antes de añadir que lo que sí pedía “es que el acuerdo sea general”.A pesar de su ambiguo respaldo a Díaz Ayuso, Feijóo repitió en numerosas ocasiones que se guía por el “principio de prudencia” y llamó al Gobierno central a adoptarlo. Este ya ha expresado su opinión sobre mantener los llamados cierres perimetrales de las autonomías, el toque de queda e incluso la prohibición de que los estudiantes regresen a los domicilios familiares por vacaciones. Feijóo aseguró no compartir y se hizo el sorprendido ante esta última medida, pese a que durante la segunda ola, su Consellería de Sanidade recomendó a los universitarios lo mismo.El presidente de la Xunta también anunció que la Xunta “intentará que en Galicia haya una movilidad amplia” en Semana Santa de seguir los datos como hasta ahora. Y celebró que el Ejecutivo de Sánchez se avenga al “criterio de prudencia” después de establecer “criterios precipitados y frívolos” para la Navidad. Lo que no recordó fue que él mismo llamó entonces a salvarla y criticó con dureza el establecimiento del estado de alarma y del toque de queda "por cargarse el consumo" y "cerrar la Semana Santa".
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25 años después
En 1996 José María Aznar pudo ser investido presidente del Gobierno por la confluencia de dos circunstancias: que Felipe González había sido presidente durante cuatro legislaturas consecutivas y que el PP no había ocupado hasta el momento la presidencia del Gobierno y, en consecuencia, no se sabía lo que sería capaz de hacer una vez que la ocupara. Después de los años de gobierno de José María Aznar, el PP no puede llegar en el futuro a la presidencia del Gobierno con una composición del Congreso de los Diputados como la resultante de las elecciones de 1996. José María Aznar achicharró con su ejecutoria como presidente del Gobierno tal posibilidad. Aznar pudo ser investido presidente porque a los 156 escaños del PP se sumaron los 21 de CiU y PNV. Sin el concurso de los nacionalismos catalán y vasco, no hubiera sido presidente. Ni en 1996, ni posiblemente nunca. Lo fue en las elecciones de 2000 con mayoría absoluta. Y con su forma de ejercer el poder en esta legislatura acabó con la posibilidad de que cualquier candidato del PP pudiera volver a contar para la investidura con los nacionalismos catalán y vasco. En la legislatura 1996-2000, el PP ocultó cuál era su política "territorial", porque dependía de los votos nacionalistas. A partir de 2000, ya no tuvo que ocultarla. En los procesos de reforma de los Estatutos de Autonomía vasco y catalán Aznar dejaría clara la posición del PP. No hay nada más que hablar sobre esta cuestión. La estructura del Estado está cerrada y si alguien quiere abrir un debate sobre la misma, que proponga una reforma de la Constitución.  Dicha posición sostenida sería continuada por Mariano Rajoy en sus años de oposición, entre 2004 y 2011, y en sus años de Gobierno, entre 2011 y 2018. En lo que a la estructura del Estado se refiere, habrá que estar a lo que decida el Tribunal Constitucional. Ni los parlamentos ni los gobiernos del Estado o de las Comunidades Autónomas tienen algo que decir. Y si alguno se atreve a decir algo, ahí está el artículo 155 de la Constitución, la Fiscalía General del Estado y la Sala Segunda del Tribunal Supremo. Ya nadie puede llamarse a engaño. Todo el mundo sabe lo que puede esperar del PP en el Gobierno de la Nación. Todo el mundo sabe qué entiende el PP por "unidad de España" y hasta dónde está dispuesto a llegar para imponerla. Tras la llegada de Vox al Congreso de los Diputados y a los parlamentos de las Comunidades Autónomas, todavía más. Aznar fue presidente del Gobierno porque hace 25 años pudo contar con la colaboración de los nacionalismos no solo en la investidura, sino a lo largo de la legislatura. Aznar tuvo, pues,  la oportunidad de sentar las bases para un entendimiento con dichos nacionalismos. Hizo justamente lo contrario. Pagó la "factura" entre 1996 y 2000 porque no tuvo más remedio y se la "cobró" a partir de 2000, cuando dejó de necesitarlos. Desde entonces, el PP está condenado a la "mayoría absoluta" para poder llegar al Gobierno. Con una composición del Congreso de los Diputados como la de 1996, el PP sabe que su candidato no será investido presidente. En 1996 le bastaba con superar en escaños al PSOE. La formación de gobierno desde la entrada en vigor de la Constitución descansaba en la norma no escrita, pero no por ello menos vinculante, de que los partidos nacionalistas completaban la mayoría de investidura del partido de gobierno de España, PSOE o PP, que obtuviera mayor número de escaños. Por eso, en 1996, a pesar del mensaje anticatalanista del PP durante la campaña electoral, que los militantes expresaron ante el balcón de Génova 13 la noche electoral con el cántico "Pujol, enano, habla castellano", José María Aznar acabó recibiendo los votos de CiU en la investidura. Después de la experiencia de Aznar como presidente del Gobierno, prolongada por la de su sucesor Mariano Rajoy, ya no es posible.Esta "herencia política" es igual de tóxica, por lo menos, que la "herencia de la corrupción". El PP del País Vasco, en donde no se han acreditado conductas corruptas, ha sufrido un castigo electoral enorme tras la aplicación del 155 en Catalunya. La aplicación se ha sentido electoralmente en el País Vasco exactamente igual que en Catalunya. La ejecutoria del PP como "partido de gobierno", tanto con Aznar como con Rajoy, ha hipotecado las siglas del partido. No es solamente del edificio de la calle Génova del que hay que prescindir. Es necesaria una refundación del partido y arrojar las siglas PP al basurero de la historia. 
1 d
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Hablemos del exdirector del CNI
Hay personajes que en muchas tramas aparecen como secundarios cuando en realidad merecerían ser protagonistas. En algunos casos lo acaban consiguiendo en formato de spin-off. Los hay magníficos como 'The Good Fight', que incluso mejora la serie original, 'The Good Wife', o 'Better Call Saul', que no iguala a 'Breaking Bad' pero casi. También fuera de las pantallas hay nombres a los que deberíamos prestar mayor atención si no fuese porque quedan tapados por otros o porque interesa rebajar su protagonismo. El exdirector del CNI, Félix Sanz Roldán, es indiscutiblemente uno de ellos. Esta semana ha aparecido como un apéndice de las infantas Elena y Cristina que, demostrando una vez más que todos los españoles son iguales menos algunos, aprovecharon una visita a Abu Dabi para vacunarse y ver al rey emérito (o al revés aunque en la práctica es lo mismo). Sanz Roldán tiene 76 años y no le correspondía todavía recibir la vacuna, dado que de momento en España se está vacunando a los mayores de 80, y tampoco forma parte de ninguno de los otros grupos que se han priorizado. En esta serie protagonizada por Juan Carlos I, el exjefe del espionaje español había tenido ya momentos estelares. Le introdujeron Corinna Larsen y el comisario Villarejo (que se ha ganado por méritos evidentes tener su propio spin-off). Villarejo se refería a él como "el generalísimo". Cuando en la entrevista que concedió a Jordi Évole este le preguntó si tenía pruebas para demostrar que el exdirector del CNI había amenazado a la amante del emérito, el comisario más famoso de la cloaca respondió que lo decía porque ella se lo había contado. Palabra de Villarejo y de Corinna, que sirve para lo que sirve aunque algunas de las cosas que han afirmado se han demostrado ciertas. La más reciente es la vinculación de Álvaro de Orleans con las finanzas del emérito. "Su banco es su primo", aseguró Corinna. Si es verdad que los 4’4 millones que ha pagado ahora a Hacienda proceden de préstamos y donaciones de amigos sería más exacto decir que su primo era solo uno de sus bancos.     Larsen sostiene que Juan Carlos I le pidió que se reuniese con el entonces jefe de los espías españoles en un hotel de Londres. Según su versión, en la habitación donde ella se hospedaba, Sanz Roldán le comunicó que no podía garantizar su seguridad y la de su hijo. "Eso me aterrorizó", declaró la examante del rey en sede judicial. La cosa acabó en los tribunales. El exdirector del CNI se querelló por injurias contra Villarejo por haberle atribuido esas amenazas, pero perdió porque la justicia absolvió al comisario.  Sanz Roldán reaparece en los titulares tras haber sido uno de los cargos más influyentes y a la vez discretos durante más de una década. Fue nombrado jefe de los espías españoles en la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero. Siguió en el cargo con Mariano Rajoy y después con Pedro Sánchez, hasta que se jubiló. Ahora es asesor del presidente de Iberdrola y tiene pendiente la querella que le presentaron el presidente del Parlament, Roger Torrent, y el también dirigente de ERC, Ernest Maragall, por "espionaje político". La causa aún está abierta, pendiente de comisiones rogatorias, y deberá dilucidar si el CNI, siendo él el máximo responsable del organismo, adquirió o utilizó el programa Pegasus que fue el que permitió espiar a través de sus respectivos teléfonos móviles a ambos políticos. No sabemos cuál es la excusa de Sanz Roldán para haberse vacunado cuando no le tocaba. Tal vez sea la misma que la de las infantas Elena y Cristina y es decir que se le ofreció y accedió. Un argumento lamentable, que demuestra una evidente desconexión de la realidad y que se da de bruces con la mínima ejemplaridad que se presupone que les inculcaron. Habrá pensado que como estábamos entretenidos con las infantas lo suyo pasaría desapercibido. Cuando se despidió del CNI, en julio del 2019, acabó su discurso con la frase "Vida, nada me debes", en referencia al poema de Amado Nervo. Faltaba la segunda parte del título del autor mexicano: "Vida, estamos en paz". Puede que Sanz Roldán considere que está en paz, pero deberá aceptar que muchos de los españoles que están esperando su turno para ser vacunados no piensen lo mismo.
1 d
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Ence asegura que solo invertirá en mejorar la “calidad ambiental” de su fábrica en Pontevedra si puede continuar en la ría hasta 2073
Ence pone condiciones para invertir en mejorar la eficiencia, el ahorro de agua y la calidad ambiental de su fábrica de celulosa en la ría de Pontevedra. Solo desembolsará los casi 400 millones de euros previstos su Proyecto Sectorial de Incidencia Supramunicipal si puede permanecer en el lugar hasta 2073, la fecha establecida en la prórroga otorgada por el Gobierno de Mariano Rajoy en funciones en 2016.La compañía, que se refiere en un comunicado a las instalaciones de Pontevedra como “biofábrica”, asegura que mantener la actividad, el empleo y las inversiones es “una prioridad”, pero que necesita “seguridad jurídica”. Su consejero delegado, Ignacio de Colmenares, declaraba en una reciente reunión interna que podría haber “un susto medioambiental mayúsculo” con posible afectación sobre las personas. La empresa aclaró que sus palabras se habían sacado de contexto y que esto solo ocurriría “a 12 años vista, de aquí a 2033, y si no se realizan las inversiones necesarias, podría verse afectada la fiabilidad de la biofábrica”.El comunicado difundido este miércoles insiste en pedir la modificación de la actual redacción del artículo 18.4 del proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética para eliminar la supuesta retroactividad de esta norma. “Sin duda facilitaría enormemente la situación y el futuro de esta planta, así como del importante volumen de empleo vinculado a ella en Pontevedra y en toda Galicia (más de 5.000 personas)", añade.Las inversiones programadas por Ence ascienden a 395 millones de euros, tal y como consta en la última actualización de modificación del Proyecto Sectorial de Incidencia Supramunicipal (PSIS), presentado por la empresa el pasado 5 de noviembre, con la finalidad de dar cumplimiento no solo a todos los compromisos adquiridos con la concesión de la citada prórroga, sino también de “maximizar la eficiencia medioambiental, energética y operativa de esta planta”.
1 d
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Feijóo se reinvindica como portavoz del feminismo de "todos los días" amparado en la figura de Pardo Bazán
A la Xunta de Galicia le ha entrado un repentino interés por la figura de la escritora Emilia Pardo Bazán. Este año se cumplirá un siglo de su muerte en Madrid y Alberto Núñez Feijóo no ha dejado escapar ninguna oportunidad de arrimarse a su sombra. Lo mismo para diseñar un Pazo de Meirás -que perteneció a la literata- alejado de la memoria histórica que para “reivindicar ese feminismo democrático de todos los días, no solo del 8 de marzo”. A esto último dedicó su intervención de este miércoles en la presentación del libro Movendo os marcos do patriarcado. O pensamento feminista de Pardo Bazán (Galaxia) de Marilar Aleixandre y María López Sández.Según el presidente gallego, el legado de Pardo Bazán “no ha desfallecido. Hay necesidad de reivindicar ese feminismo democrático, no de un día, un mes o un año. La causa de la igualdad es de todos, y de todos los días, no solo del 8 de marzo”, informa Europa Press. Algunas estudiosas de la obra y el pensamiento de la autora de Los pazos de Ulloa disienten de esta visión, y aunque la sitúan entre las precursoras del feminismo, explican que su visión no era exactamente democrática, sino atravesada por el aristocratismo. Pero Feijóo en realidad no estaba analizando a Pardo Bazán, sino usándola para su política: “El feminismo es encuentro, no trinchera. El tiempo tiempo situará en su sitio a quienes se apropien del feminismo y lo usen como arma de confrontación política".Seis días antes, no había dudado en cuestionar las manifestaciones del 8M del pasado año. Un sector de la derecha y la ultraderecha responsabiliza a las movilizaciones de aquel día -en las que también participaron cargos del PP- de la expansión inicial del coronavirus. “El Gobierno actuó como mínimo de una forma negligente y espero que eso sea parte del pasado”, dijo tras la última reunión semanal de su gabinete.Pardo Bazán no solo le sirve al Gobierno gallego para sumarse a la “vanguardia feminista” que, a decir de Feijóo, la escritora constituye junto a Rosalía de Castro y Concepción Arenal. Como propietaria del Pazo de Meirás, usurpado por Franco durante la Guerra del 36 y recuperado después de años de lucha social, la Xunta pretende apoyarse en ella para retirar carga a la memoria histórica democrática en el futuro del inmueble. De hecho, llegó a proponer entregar unos premios institucionales de nombre Pardo Bazán el 8 de marzo. Con ello incluso incumplía el decreto de creación de los galardones. Finalmente el Gobierno central, de quien en la actualidad depende Meirás, negó esa posibilidad al carecer el recinto de “las condiciones adecuadas”.La estrategia del jefe del Ejecutivo gallego sobre la ex propiedad del dictador y sus declaraciones de este miércoles sobre la escritora y el feminismo han provocado en las redes sociales las críticas de diputadas del BNG como Olalla Rodil y Noa Presas, y de numerosas militantes feministas y activistas por la memoria democrática.
1 d
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La variante británica del coronavirus afecta ya a todas las áreas sanitarias de Galicia
Mientras la tercera ola del coronavirus aún golpeaba con violencia los límites asistenciales de las UCI en Galicia, la Xunta inauguró un nuevo discurso alejado de la autocrítica y relacionado con el relax navideño promovido desde las instituciones: la variante británica es "la cepa predominante" en la comunidad que preside Feijóo, en donde se han confirmado ya un total de 90 casos. Este miércoles, el Gobierno gallego ha deslizado un análisis de moderado optimismo respecto a la evolución de la pandemia en la Comunidad. Buenas noticias, condicionadas por el temor a la evolución de las nuevas mutaciones del virus. Según ha confirmado Carmen Durán, directora xeral de Saúde Pública de la Xunta, la cepa británica afecta ya a todas las áreas sanitarias de la comunidad gallega. Desde la consellería de Sanidade, sus portavoces se muestran rotundos: "Con solo 90 casos secuenciados no se puede hablar de prevalencia. Otra cosa son los estudios que se hacen con muestras aleatorias que dan la orientación de que, la británica, es ya la cepa dominante".El Gobierno gallego fía a la evolución de la nueva variante su plan para acometer lo que, en palabras del conselleiro, Julio García Comesaña, será "el movimiento progresivo hacia recuperar la nueva normalidad". Sin pistas sobre los planes de Semana Santa, la Xunta no da por perdida la posibilidad de salvar esa campaña pero tampoco muestra gran confianza en hacerlo. Durante la reunión interterritorial de este miércoles, el Gobierno ha distribuido un borrador de su plan para contener los excesos en esas fiestas y el texto se ha dejado sobre la mesa para que un grupo técnico lo analice en la reunión del plenario que se celebrará el próximo miércoles. Por el momento, la presión asistencial ha llevado a la Xunta a mantener las áreas de A Coruña y Pontevedra cerradas, al menos, hasta el próximo lunes. El umbral que se marca la Consellería de Sanidade es el entorno del 25 por ciento de ocupación UCI, y aunque están ambas ligeramente por debajo, se ha desaconsejado la desescalada para estas dos áreas sanitarias, que se quedan en el nivel intermedio de restricciones. La pasada semana, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, había mostrado su optimismo al respecto del área sanitaria de Pontevedra y había avanzado que estaba próxima a su apertura. La realidad ha convertido una vez más las palabras del presidente en papel mojado. Por el contrario, se ha decidido que a partir de las 00,00 horas de este viernes, el perímetro del área sanitaria de Ferrol quede abierto y se permita la movilidad con el resto de ayuntamientos de la geografía gallega -salvo de áreas cerradas y siempre que tengan el mismo nivel de incidencia epidemiológica-.Con todo, la situación en general en Galicia es de mejoría, como así lo muestran las gráficas que los directivos del Sergas han mostrado en la rueda de prensa de este miércoles. El director del Sergas, José Flores, ha destacado el descenso en la ocupación media de los hospitales gallegos como consecuencia de la covid, que se sitúa en el 5 por ciento en hospitalización y en el 13 por ciento en la UCI; siempre según los particulares métodos que usa la Xunta para medir estos parámetros. Por su parte, la directora xeral de Saúde Pública, Carmen Durán, ha destacado el incremento de municipios que no han detectado ningún caso de covid-19 en los últimos 14 días. Se trata de 91, un 36 más que la semana pasada. Los ayuntamientos sin casos a siete días han pasado también de 107 a 165. Durán también ha puesto el foco en que Galicia presenta en este momento un nivel de reproducción instantánea del 0,8 por ciento, por debajo del 1 por ciento que se considera el umbral a partir del que existe mayor preocupación, y un tasa de positividad de PCR que se encuentra en el 3,7 por ciento, por debajo del 6,49 por ciento de la media española.
1 d
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La Xunta acusa a los bares de actuar con irresponsabilidad solo unos días después de arengarlos a aprovechar el buen tiempo en sus terrazas
Apenas habían transcurrido 24 horas desde que la Xunta relajase las medidas contra el coronavirus en la mayor parte de Galicia y ya la propia Xunta estaba advirtiendo a la ciudadanía contra los posibles efectos de su propia decisión. De “comportamiento irresponsable” habló el conselleiro de Sanidade el sábado, 27 de febrero, en referencia a la “cantidad muy considerable de bares” que incumplieron las instrucciones administrativas. No ofreció más detalles. Las personas que aprovecharon el buen tiempo o los ayuntamientos, sobre los que el Gobierno gallego ha descargado la responsabilidad sancionadora, también son objeto de crítica del gabinete.Pero antes que García Comesaña, titular de Sanidade, había hablado su vicepresidente, Alfonso Rueda. Lo hizo el día anterior, cuando se personó, acompañado del concejal y diputado del PP Borja Verea, en un bar de la ciudad vieja de Santiago de Compostela. “Aprovechemos este fin de semana de buen tiempo que va a haber en Galicia”, dijo, “para después de tantos días volver a disfrutar de la magnífica hostelería que tenemos no solo en Santiago de Compostela sino en toda Galicia”. Rueda inauguraba el final de las restricciones, o al menos su relajación. Desde el viernes 26 de febrero, la hostelería puede abrir hasta las seis de la tarde siempre y cuando la ocupación interior no supere el 30% y en las terrazas, el 50%.El vicepresidente también había llamado a respetar “las normas tan sencillas”, que resumió en un cartel con el aforo y un código QR, además de mantener distancia entre clientes y no reunirse más de cuatro personas no convivientes. Él mismo había encabezado los encuentros de la Xunta con un sector, el hostelero, que se ha visto especialmente perjudicado por algunas de las medidas adoptadas contra la epidemia. Solo cuando llevaron su malestar a las calles, la administración autónoma reaccionó y ahora no falta intervención pública de alto cargo gubernamental que no incluya una referencia a los hosteleros. El propio Feijóo repite cada semana, al término del Consello de su gobierno, las cifras de las ayudas destinadas a los bares y lo que llama “plan de rescate”.La secuencia de la desescalada, todavía en fase muy incipiente, fue todo un ejemplo de los múltiples y a veces contradictorios discursos que, premidatadamente o no, emite la Xunta. El presidente se encargó a lo largo de febrero de adelantar las conclusiones del comité clínico, y abogó en numerosas ocasiones por aflojar restricciones. Lo hizo a pesar de que las unidades de cuidados intensivos rozaban el colapso y a que las cifras de contagios y muertos por COVID fueron prácticamente equivalente a la de la primera ola, entre marzo y abril de pasado año. Pero a las opiniones de Feijóo enseguida respondía García Comesaña, que enfriaba expectativas. Hasta la pasada semana. El lunes 22 de febrero, el presidente anunció la reapertura de la hostelaría para cuatro días después y de la movilidad entre ayuntamientos. De esta última, solo quedarían excluidos 17, que finalmente y ante la evolución de los datos fueron solo 10. El tiempo soleado tras un invierno especialmente lluvioso ayudó a que la ciudadanía se echase a la calle en las primeras jornadas tras mes y medio de restricciones.No fue el conselleiro de Sanidade el único en afear conductas y comentar comportamientos. El médico José Luis Muíños, miembro del comité clínico que asesora a la Xunta, todavía este martes afirmaba en la Radio Galega que “los concellos no estuvieron a la altura para hacer cumplir las medidas”. El Gobierno gallego se ha empeñado, ya desde la primera ola, en descargar sobre los municipios la capacidad sancionadora y, por lo tanto, la vigilancia última de las normas que dicta a través del Diario Oficial de Galicia. Su recién aprobada reforma de la ley de salud vuelve a incidir en este mecanismo. No pocas veces Feijóo se ha escudado en que carece de policía, sin mencionar, eso sí, que su partido se ha opuesto históricamente a reclamar esa competencia.Las posiciones de Feijóo y Rueda sobre el final de la tercera ola recuerdan a las campañas de fomento del turismo con las que la Xunta despidió la primera, allá por el mes de mayo de 2020. O las invocaciones del presidente gallego a “salvar la navidad” que acompañaron sus durísimas críticas a la extensión del estado de alarma decidida por el Goberno central. Esta vez Feijóo ha sido más prudente en lo que respecta a la Semana Santa y hace unos días rechazó “avanzar proyecciones” sobre la entrada de visitantes a Galicia. Apeló a la “responsabilidad individual y colectiva” y a “seguir controlando la incidencia” del virus. Hablaba el 26 de febrero, un día antes de que su conselleiro se mostrase “francamente preocupado por como se está produciendo la desescalada”.
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