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Los hogares reducen su deuda hipotecaria durante la crisis del coronavirus hasta el nivel más bajo en 15 años
Los hogares españoles terminaron el año de la pandemia menos endeudados que cuando lo comenzaron. Así lo muestran distintas estadísticas, que coinciden en señalar que los consumidores siguieron con la senda de reducción del endeudamiento que venía de los últimos años pese a la crisis económica que ha provocado la alerta sanitaria por el coronavirus. El nivel de deuda de los hogares se sitúa en el registro más bajo desde hace casi 15 años, en la primavera de 2006, en plena burbuja inmobiliaria.La deuda en créditos con las entidades financieras de los hogares cerró el año de la pandemia en 686.000 millones de euros. Esta reducción se ha producido fundamentalmente gracias a que los hogares han logrado reducir su deuda hipotecaria con las entidades financieras. El saldo de todos los créditos hipotecarios en vigor en España sumaron al cierre de 2020, 504.605 millones de euros, tras reducirlo en 6.000 millones durante el último año, según los datos que recopila el Banco de España. Algo distinta ha sido la evolución de los préstamos al consumo y el resto de créditos. La mejora del consumo con la recuperación económica y el aumento de la actividad de los últimos años había traído consigo el aumento la concesión de créditos para la adquisición de bienes de consumo como electrodomésticos o automóviles. Los bancos volcaron una parte importante de su actividad crediticia en este negocio, que además da mayores rentabilidades a día de hoy que el hipotecario. Sin embargo, el frenazo del consumo provocado por la pandemia ha roto la tendencia al alza. Los españoles deben 180.000 millones de euros en este tipo de préstamos, reduciendo en casi 2.000 millones estas deudas y poniendo final a cinco años consecutivos de aumento. La tendencia que se ha vivido con esta nueva crisis económica es distinta a la que se produjo en la anterior, la que se generó en 2008 por el estallido de la burbuja inmobiliaria. Entonces pasaron casi tres años desde que la crisis llegó hasta que los hogares pudieron comenzar a reducir su deuda con las entidades financieras. Si bien, desde entonces, se ha producido la paulatina reducción de la deuda hipotecaria en España debido a que las amortizaciones de préstamos del pasado han ido superando año tras año a los nuevos créditos firmados. Hoy los hogares tienen una deuda por la adquisición de una vivienda que es un 23% más baja que su nivel más alto, alcanzado al cierre de 2010.El recorte en lo que deben los hogares a las entidades financieras por la compra de su casa en 2020 se produce incluso a pesar de dos cuestiones que habrían podido frenar la reducción de la deuda global hipotecaria: la concesión de moratorias y que no fue, a pesar de todo, tan mal año como se podía prever en cuanto a la firma de nuevas hipotecas. Respecto al primer punto, tras el estallido de la pandemia, el Gobierno aprobó una norma para la aplicación de moratorias para los deudores más vulnerables, que se amplió con otra moratoria impulsada por el sector. Las estadísticas que ha ido publicando el Banco de España muestran que respecto al conjunto del sistema, las moratorias no han afectado más que a una pequeña parte del total de la deuda hipotecaria. Además, las entidades financieras no señalan a este como el principal peligro para el deterioro de la calidad del crédito porque, según han apuntado distintos bancos, las primeras moratorias que se han ido levantando respecto al pago de hipotecas muestran que solo una pequeña parte incurre en morosidad. La banca está más preocupada por la evolución de los créditos que se han concedido a las empresas y, entre otras cosas, a si tendrán que acabar aplicando quitas, algo que se negocia actualmente con el Gobierno.En segundo lugar, pese al desplome provocado por el estado de alarma y el confinamiento, el año 2020 no quedará como un mal año para la formalización de nuevas hipotecas. Según los datos que recoge el Instituto Nacional de Estadística (INE), el ejercicio termino con algo mas de 45.000 millones de euros en créditos concedidos por las entidades financieras para 333.000 nuevas hipotecas. El volumen de préstamos es algo inferior al año pasado, pero supone el segundo mejor registro, según el INE, de la última década, solo superado por 2019.La Asociación Hipotecaria Española, un órgano estadístico compuesto prácticamente por todas las principales entidades españolas, destaca en su informe anual de 2020 que "dentro de este delicado contexto para la economía española" el negocio hipotecario "no parece haber sido uno de los grandes damnificados". "Ha venido mostrando una paulatina recuperación en las operaciones nuevas a medida que se iniciaban las fases de desescalada en mayo y junio", señalaba el informe.Las estadísticas de esta asociación permiten esbozar cómo es, de media, la deuda hipotecaria que tiene cada hogar. Son 5,5 millones de viviendas las que están pendientes de una hipoteca, según la AHE. La deuda media de cada uno de estos contratos es de 81.899 euros (3.500 euros menos que hace un año) y con un periodo por delante para pagarlo de 11,7 años. Estas estadísticas señalan que los contratos hipotecarios que están vigentes cubren, de media, el 59,2% del valor de la vivienda. Este dato ha ido creciendo durante los últimos años, lo que da muestra de que los bancos han ido abriendo la mano con las hipotecas durante este tiempo, aunque lejos de aquellos tiempos en los que se llegaba a financiar el 100% del valor de la casa.Al contrario de lo que ocurrió con la anterior crisis económica, las hipotecas hoy no son un quebradero de cabeza para las entidades financieras ni para las autoridades. Aunque el paro se situó en febrero por encima de la barrera de los cuatro millones de personas pero los ERTE y otras medidas, también para autónomos, han amortiguado la ausencia de ingresos en miles de hogares. Se ha resentido el consumo pero, a vista de los datos, no el pago de los créditos, al menos hasta el momento. Es por ello que la morosidad de las hipotecas sigue cayendo hasta niveles mínimos. Los créditos que acumulan algún impago suponen apenas el 3,1% del total. La gran banca tiene guardados en sus balances cerca de 15.000 millones de euros en provisiones para hacer frente al aumento de la morosidad que se prevé que traiga consigo la crisis económica provocada por el coronavirus, pero en el sector se mira más por ahora a la morosidad empresarial que la de los hogares.Los datos del INE muestran cómo en 2020 se han ido consolidando ciertos cambios en el sector bancario sobre el negocio hipotecario, el más importante dentro de su actividad tradicional. La hipoteca media que se firmó fue de 134.900 euros, lo que confirma la fase alcista de los últimos cinco años en cuanto al importe de los créditos que se conceden en España para la adquisición de vivienda, tras haberse contraído después de la crisis financiera y el freno en el mercado inmobiliario. Esa nueva hipoteca firmada en 2020 se ha hecho, de media, a 24 años y con un interés del 2,5%, el más bajo de toda la serie histórica del INE, que se remonta hasta 2003.Por tanto, las nuevas hipotecas, frente a los años anteriores, son de mayor cantidad, con una duración similar a la habitual y más baratas que antes. Además, la vigencia de los tipos de interés negativos, cuya permanencia ha prolongado la pandemia con pronósticos de que se mantendrán durante varios años más, han consolidado el vuelco en la oferta hipotecaria hacia aquellas a tipo fijo frente a las variables. En 2020, durante algún mes, las hipotecas fijas superaron por primera vez las variables y terminaron el año en su nivel más alto de la historia: el 48%. El 20% de todas las hipotecas que están en vigor lo están ya a tipo fijo cuando hace apenas tres años rondaban el 9%, según los datos de la AHE.
6 h
eldiario.es
Los dueños de los hospitales privados HM invierten en Miami junto a un presunto blanqueador de Correa en Gürtel
La familia Abarca Cidón, propietaria de HM Hospitales, uno de los principales grupos españoles de sanidad privada, sigue diversificando su fortuna en el extranjero. Uno de los últimos destinos que han elegido es Florida (Estados Unidos). Allí han desembarcado de la mano de Guillermo Martínez Lluch, un ex directivo de Bancaja en Miami que está pendiente de juicio ante la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional en el caso Gürtel por supuesto blanqueo de fondos de Francisco Correa. Según documentación oficial en Estados Unidos, el consejero delegado de HM Hospitales, Alejandro Abarca Cidón, figura junto a su hermana y vicepresidenta del grupo sanitario, Elena Abarca, al frente de dos sociedades creadas en Miami en 2019 junto a Martínez Lluch. Este financiero está acusado junto a dos asesores de la máxima confianza de HM Hospitales (uno de ellos, fallecido en febrero) de ayudar supuestamente a blanquear fondos opacos de Correa, el cabecilla de esa trama corrupta vinculada al PP. Las dos sociedades en Miami que conectan a los Abarca y a Martínez Lluch se llaman ATM 501 LLC y ACCT Florida 2019, Inc. La primera está administrada por los tres y la segunda tiene a Alejandro Abarca como presidente y a su hermana como vicepresidenta y secretaria. Martínez Lluch es su representante.elDiario.es preguntó el pasado viernes a Guillermo Martínez Lluch y a la familia Abarca por el objetivo de estas sociedades, pero no obtuvo respuesta. “Lamentablemente, no tengo mucho que contarle”, indicó Martínez, en una breve conversación telefónica. Por su parte, el grupo sanitario ha declinado hacer comentarios.Los hermanos Abarca aparecen como administradores de una tercera sociedad en Miami, ACCT Florida, Inc, y estuvieron vinculados a una cuarta aparentemente inactiva, ACCT Enterprises, LLC. Estas empresas en Florida serían un paso más en la diversificación de la fortuna de la familia en sectores ajenos al sanitario. Los máximos accionistas de HM, a los que el último ranking de El Mundo les atribuye un patrimonio 385 millones y les sitúa en el puesto 134 de los más ricos de España, crearon el año pasado, en plena catástrofe sanitaria, una sociedad instrumental en Luxemburgo. Fuentes de la familia la vincularon en octubre a la posible adquisición de un hotel en ese país, que se sumarían a los que ya tienen en Portugal.Esa firma luxemburguesa, LuxATM Investments S.à r.l, figura como representante en una inmobiliaria en Reino Unido, Alma Terra Mater UK LTD, que inició sus operaciones el 6 de diciembre, y que durante unos días tuvo como administrador al propio Alejandro Abarca.En España, a través de sociedades como Alma Terra Mater y Cidotama, que están en el centro de una pugna con accionistas minoritarios de HM, los Abarca han apostado por otros sectores como el de la educación concertada a través de Educare. Es uno de los más potentes de la Comunidad de Madrid, con seis de sus ocho colegios construidos sobre suelo público, entre ellos, varios adquiridos en 2018 a inversores vinculados a la familia López del Hierro que fueron adjudicados en tiempos de Esperanza Aguirre.En residencias de ancianos, los Abarca han lanzado Valdeluz Mayores, en alianza con la constructora Arpada, que en 2019 abrió su primer geriátrico en Leganés (Madrid) y está construyendo otro en el barrio madrileño de San Blas que prevé inaugurarse en 2022.El representante de la familia Abarca en Miami, Martínez Lluch, figura vinculado a otras cinco sociedades en esa ciudad de Florida creadas en los últimos dos años: ATM 418 LLC (la más reciente, constituida en agosto), ATM 628, ATM 300 LLC, ACCT-Kala Development LLC y ATM 380 LLC (marzo de 2019). También administra otras radicadas en la misma dirección que esas dos empresas en las que figuran los Abarca Cidón, en el 243 NW de South Driver, Miami: Kala 23 LLC, Kala 2231 LLC, Kala 2321 LLC, Kala 300 LLC, Kala 3011 LLC o ACCT-Kala Development LLC. Martínez Lluch es una de las 26 personas para las que el pasado noviembre el magistrado de la Audiencia Nacional José de la Mata abrió juicio oral en la pieza principal de Gürtel. En ella, se han investigado los presuntos delitos contra la Hacienda Pública de Francisco Correa y Pablo Crespo, ex secretario de Organización del PP en Galicia. Se trata de la última pieza que quedaba en instrucción en el Juzgado Central número 5, a excepción de una parte de la pieza de los llamados "papeles de Bárcenas" que se reabrió y que todavía se investiga en este órgano judicial.Según el auto de apertura de juicio oral dictado el 4 de noviembre, Martínez Lluch habría colaborado “en la ocultación del verdadero titular y origen del patrimonio de Correa” al participar en la gestión de una cuenta bancaria abierta en la sucursal de Bancaja en Miami a nombre de una entidad en Islas Vírgenes para invertir en inmuebles de lujo en esa ciudad con fondos de procedencia ilícita. El administrador de esas dos empresas de los Abarca Cidón en Miami, según el auto del juez, “conocía la operativa dirigida a ocultar el origen y la titularidad de los fondos y su inversión”, y posteriormente intervino supuestamente en las gestiones dirigidas a obtener la residencia del cabecilla de Gürtel en Panamá, “a sabiendas de su finalidad y conociendo el origen del patrimonio de Correa”. El auto de apertura de juicio oral también citaba como responsables de la presunta ocultación de fondos ilícitos de Francisco Correa a dos abogados que le asesoraron cuando ya estaba imputado, y que están íntimamente ligados a HM Hospitales. Se trata del secretario del consejo de administración del grupo de sanidad privada, José Antonio López Rubal, y del recién fallecido Manuel Delgado Solís. En noviembre, el juez De la Mata impuso a López Rubal, Delgado y al representante de los Abarca en Miami fianzas en concepto de multas por un importe conjunto de 16,6 millones de euros: 5,73 millones para López Rubal y Delgado Solís, respectivamente, y otros 5,15 millones para Martínez Lluch.El auto de apertura de juicio oral señala que, en la estrategia de protección diseñada por los dos abogados vinculados a HM, "adoptada por la organización ante las actuaciones judiciales contra la misma", la trama "colocó a Antoine Sánchez", primo de Correa, como testaferro en tres sociedades en Reino Unido, Holanda y Antillas Holandesas, para ocultar el patrimonio de Correa, pese a ser conocedores del origen ilícito de los fondos y de que estos no habían sido declarados a Hacienda.Delgado, licenciado en Farmacia y Derecho, fue socio fundador de HM e histórico consejero del grupo de sanidad privada, y socio de Ana Palacio en su despacho en los años 80. Hasta 2012, fue presidente de la matriz de HM (PME). Entonces, esta sentaba en su consejo de administración a un hermano de la exministra del PP. Durante años, Delgado fue asesor del grupo de juego Cirsa y representante de los primos conocidos como ‘Los Albertos’ en la constructora ACS, hasta que dimitió a finales de 2019 tras aparecer informaciones que le relacionaban con el excomisario Villarejo, supuestamente contratado por Iberdrola para espiar a Florentino Pérez. Delgado, que falleció el mes pasado de un infarto tras superar el coronavirus, “contribuyó a levantar el grupo Hospital Madrid como mano derecha del empresario Abarca (padre) de quien fue guardián de sus secretas relaciones con las autonomías”, escribió de él hace unas semanas el periodista Juan Luis Galiacho, que le calificó en su necrológica como “guardián de los mayores secretos del poder económico en España”.HM obtuvo una facturación de 465 millones de euros en 2019 (un 12% más) y está formado por 42 centros asistenciales: 16 hospitales, cuatro centros integrales de alta especialización en oncología, cardiología, neurociencias y fertilidad, además de 22 policlínicos. Su cabeza visible y presidente, Juan Abarca Cidón, es el presidente del lobby de la sanidad privada en España, aunque el primer ejecutivo es su hermano Alejandro.
6 h
eldiario.es
El anuncio del pago de dividendos en grandes empresas alemanas genera un alud de críticas por las ayudas del estado
Para algunas empresas la crisis económica del coronavirus ya parece una cosa del pasado. De lo contrario, la empresa alemana de ropa deportiva Adidas no habría anunciado a finales del pasado mes de febrero su voluntad de pagar dividendos a sus accionistas. Lo mismo pasa con el fabricante de coches Daimler, responsable de marcas como Mercedes-Benz o Smart, que también está dispuesto a remunerar a sus accionistas. En ambos casos, el desembolso en los mercados bursátiles de estas empresas se hará tras haber recibido una multimillonaria ayuda del estado, que ha servido, en mayor o menor medida, para que estas dos firmas aguanten el envite de la pandemia.En el caso de Adidas, empresa que fue duramente golpeada por la primera ola de contagios del virus de la COVID-19 hace un año, se llegó a preparar un rescate con dinero público valorado en 3.000 millones de euros.El golpe que supuso para Adidas tener cerradas las tiendas de sus productos fue muy serio. La empresa fue descrita en su momento como en “caída libre”, algo de lo que da cuenta la evolución del valor de sus acciones. A mitad de marzo, la acción de Adidas iba muy a la baja. Llegó a costar 166,52 euros. Ahora está en 289 euros. Los últimos resultados que ha publicado la empresa de artículos deportivos son corresponden a nueve primeros meses de 2020 en los que consiguió un beneficio neto de 281 millones de euros, una caída del 84,4% en comparación con el resultado de la compañía en el mismo período de 2019.Sin embargo, la firma, que parece ahora recuperada de la crisis y no tan golpeada por la segunda ola de contagios en Alemania – en el país de la canciller Angela Merkel ha comenzado la “tercera ola”, según la propia jefa del Gobierno germano –, ya está dispuesta a repartir dividendos. La compañía ha aprobado desembolsar tres euros por acción a cada accionista. En total, Adidas va a repartir este año unos 585 millones de euros, de acuerdo con las cuentas que han trascendido en la prensa económica alemana.En Daimler se disponen a pagar 1,35 euros por acción por el ejercicio 2020, según ha recogido el semanario económico WirtschaftsWoche. Ese montante supone una mejora de 0,45 céntimos por acción respecto a lo que se pagó por el año 2019. Daimler sorprendió a propios y extraños el pasado mes de febrero, cuando presentó sus cuentas de 2020, un año en el que las ventas cayeron un 11%, aunque la empresa supo aumentar su liquidez hasta llevarla a los 18.000 millones de euros y conseguir los 3.627 millones de euros de beneficios, según ha recogido la crónica económica.“2020 fue un test de estrés para prácticamente cualquier empresa sin importar el sector. El equipo de Daimler lo ha hecho muy bien”, ha dicho Ola Källenius, presidente del consejo de administración del fabricante de coches alemán.En esa superación de la prueba que ha supuesto 2020 también ha contribuido que el Estado alemán haya facilitado el acceso a la prestación de jornada reducida – medida que ha servido para limitar despidos – y las millonarias ayudas al sector del automóvil de la 'gran coalición' de Merkel para electrificar a los fabricantes de coches.El uso de estas medidas también ayuda a entender por qué el valor de la acción de Daimler, que llegó a costar 22,09 euros en marzo del año pasado – un mínimo prácticamente histórico para la firma –, se haya recuperado hasta alcanzar los casi 70 euros.En el “ahorro” practicado por Daimler para explicar sus resultados también figuran los planes del fabricante para reducir puestos de trabajo. De un tiempo a esta parte, y aunque la firma también ha realizado gestos notables para preservar el empleo, Källenius y compañía tienen el futuro de miles de trabajadores sobre la mesa. Hasta 4.000 de sus puestos de trabajo quiere reducir este consorcio de aquí a 2024.Para Dieter Fockenbrock, una de las firmas destacadas del diario económico Handelsblatt, los méritos propios de los gestores de Adidas y Daimler explican que en esas empresa los dividendos estén de vuelta o al alza. Ahora bien, esos gestores también se han visto reprochar el haber tomado un “camino equivocado”, según editorializaba la semana pasada el responsable de la sección de economía del diario Süddeutsche Zeitung, Caspar Busse.“Ahora mismo sigue habiendo empresas en una situación de gran urgencia y esperan ayudas del estado. Ahora se pagan dividendos por el año del coronavirus. Esto no nos gusta”, escribía Busse.Los dividendos de Daimler y Adidas no son los únicos. También se han apuntado la farmacéutica Bayer o la reasegurdora Munich Re, que también mencionaba Busse en su editorial, a pesar de que llegan en un momento económico donde sigue pesando en Alemania la amenaza de una ola de quiebras por culpa de la pandemia. También en el mercado de trabajo se nota el impacto del coronavirus. Según las últimas cuentas de la Agencia Federal para el Trabajo, desde el inicio de la pandemia se han perdido 509.000 empleos en suelo alemán. Las previsiones del Ejecutivo de Merkel pasan por un crecimiento económico del 3% este año tras contracción del 5% en el pasado ejercicio, una caída similar a la crisis financiera de 2009, cuando el PIB teutón cayó un 5,7%.Que, en este contexto, haya algunas empresas que puedan permitirse el pago de dividendos suscita interrogantes, más aún cuando los poderes públicos han tenido que ver en estos éxitos. “Altos dividendos y posicionarse a favor del beneficio de los inversores no es en modo alguno una señal positiva para la sociedad”, se puede leer en el editorial de Busse en el Süddeutsche Zeitung.
1 d
eldiario.es
Una de cada tres viviendas registradas en España desde 2015 es de grandes propietarios
Un tercio de las viviendas registradas en España desde 2015 pertenece a un gran propietario, considerando que este sea una persona o empresa con más de cinco inmuebles de uso residencial. El porcentaje varía por provincias: supone más de la mitad en Madrid y Barcelona, más del 40% en Melilla, Málaga, Zaragoza, Alicante y Valladolid y no llega al 10% en provincias de la España vaciada como Segovia, Ávila, Zamora, Cáceres, Soria, Salamanca o Lugo. Los datos se desprenden del análisis realizado por elDiario.es a partir de las altas en el catastro, que recogen las matriculaciones de nuevos inmuebles (y otros casos más residuales, como la división de propiedades o el registro de los que no estaban) y distinguen por tipo de titular (persona física o persona jurídica) y número de inmuebles que posee. Los cambios de titular —cuando alguien compra una vivienda de segunda mano— no quedan reflejados en esta estadística.Se han analizado un total de 666.821 altas registradas entre 2015 y 2019, el año anterior a la pandemia. Son los años de recuperación del mercado inmobiliario tras el pinchazo de la burbuja en 2008 y la crisis, que se extendió hasta 2014, pero son pocas altas en comparación con el período anterior (cuando superamos los 3 millones). Tiene que ver con que desde 2014 se vende menos vivienda. Y la que se vende es principalmente usada y no nueva, así que no hay tantas altas catastrales.De las 666.281 altas analizadas, el 35% son de personas jurídicas y el 62% de personas físicas. El grueso de las altas catastrales en España lo realizan dos perfiles muy concretos: pequeños propietarios individuales (personas físicas titulares de uno o dos inmuebles) y grandes propietarios empresariales (personas jurídicas titulares de más de ocho).El porcentaje de altas realizadas por grandes propietarios (personas o sociedades) ya era alto en 2008. Fue bajando hasta tocar fondo en 2015, cuando cayó al 26%. Desde entonces, no solo se ha ido recuperando sino que es el que más se ha recuperado. Las sociedades con más de cinco inmuebles son las que más han aumentado las altas respecto a 2015, mientras que los pequeños propietarios individuales registran hoy un 37% menos que entonces.Los datos corroboran la tendencia que ha seguido el mercado en este nuevo ciclo. Hasta el estallido de la burbuja, el comprador inmobiliario era minorista: familias españolas que se hipotecaban. A partir de entonces, no solo aumenta el paro, la precariedad y la incertidumbre en el mercado de trabajo, sino que se endurecen las condiciones para acceder a préstamos. Como resultado, menos gente puede comprar casa y no le queda otra que vivir de alquiler. El 18,2% de la población ya lo hace, según la última Encuesta Continua de Hogares del INE."Cada vez es más difícil comprar para una familia. Ha habido una progresiva normativa de protección del deudor hipotecario, así que las personas con menos recursos no cumplen las condiciones para recibir préstamos", valora Sergio Nasarre, director de la cátedra de vivienda de la Universitat Rovira i Virgili. "Las personas jurídicas que tienen músculo pueden continuar comprando. Y como ha habido buenos precios, lo han hecho más". El catastro, dependiente del Ministerio de Hacienda, no ofrece datos anteriores a 2008. Nasarre cree que si hiciéramos el mismo ejercicio en las décadas de los 90 y los 2000, el porcentaje de grandes propietarios matriculando viviendas no sería tan alto. "Las familias entonces sí tenían dinero y ahorraban", continúa. "El poco mercado que hay ahora se lo llevan los que tienen músculo".Eso por un lado. Por otro, está el progresivo aumento del peso de grandes inversores en el inmobiliario, marcado por el nacimiento de las socimis. Su objetivo es invertir en vivienda, "dinamizar el mercado" y dedicarla al alquiler, aunque buena parte de sus carteras se dedica al segmento no residencial (el 82% de su activo conjunto, según datos del Banco de España, está invertido en hoteles, oficinas, centros comerciales y centros logísticos). Las socimis nacieron en 2009, pero no fue hasta su reforma en 2012 cuando empezaron a despegar. No pagan impuesto de sociedades, pero están obligadas a repartir dividendos y a que sus inversores tributen por ellos."Fueron creadas para dar salida al stock de viviendas acumulado por los bancos durante la crisis inmobiliaria", relata José María Mollinedo, secretario del sindicato de técnicos de hacienda (Gestha). "La mayoría de las socimis son propiedad de los grandes bancos. Así ellos saneaban sus balances, porque era una exigencia del Banco Central Europeo. Pero el objeto de un banco no es tener inmuebles. La normativa europea pidió a las entidades que se deshiciesen de su cartera inmobiliaria. Para facilitar esa transición y no dañar a los bancos, se crea este régimen". Desde entonces, las socimis han crecido en número (ya hay 90) y en activos. En 2019, estas empresas controlaban un total de 35.000 viviendas. Pero entre el "pequeño propietario" (una o dos casas) y la socimi hay un amplia escala de grises. Los datos del catastro nos muestran las altas de titulares con más de cinco y de ocho inmuebles, sin diferenciar entre el que tiene nueve y el que tiene cien. Por las cifras del coste que suponen los beneficios fiscales a las arcas del estado, sí sabemos que hay alrededor de 1.250 Entidades de Arrendamiento de Viviendas (EDAV), las hermanas pequeñas de las socimis: entidades no cotizadas con ocho o más viviendas dedicadas al alquiler que disfrutan de una deducción en el impuesto de sociedades y de IVA superreducido. Pero no sabemos exactamente cuántas viviendas concentran todos los grandes propietarios, ni cuántas están puestas en alquiler. En datos proporcionados El Mundo, el Ministerio de Transportes dijo que un 15% de la oferta de pisos en alquiler de toda España está en manos de grandes propietarios, sin desglosar por ciudad ni por la "grandeza" del propietario.El Observatorio Metropolitano de la Vivienda de Barcelona (OHB) sí hizo este ejercicio, cruzando datos del catastro con datos fiscales y de fianzas para analizar en manos de quién está la vivienda en alquiler. Según sus cifras, hay un 84% de propietarios que alquila entre una y dos viviendas. Lo interesante sucede cuando subimos en número de viviendas alquiladas. Hay 2.344 propietarios que alquilan diez viviendas o más, lo que significa que un 2,3% de los propietarios concentran el 32,4% de la oferta. Además, una de cada tres viviendas en alquiler es de empresas.Los datos son relevantes por dos motivos. Primero, porque la tendencia a la "profesionalización" del mercado (que sean empresas las que controlen la oferta de vivienda en alquiler) va en aumento y las promotoras están entrando en proyectos build-to-rent (construir para alquilar). Segundo, porque la Ley de Vivienda, actualmente en negociación, tendrá que definir qué es un "gran propietario" o "gran tenedor". Ahora mismo, según el real decreto ley con medidas para paliar la crisis del coronavirus (como la moratoria en rentas o las suspensiones de desahucios), un gran propietario es aquel que tiene más de diez inmuebles, sin contar garajes y trasteros. Unidas Podemos sugiere considerar gran propietario al que tenga más de cinco inmuebles.El acuerdo de Gobierno entre ambos partidos recoge el compromiso de estudiar "obligaciones adicionales para grandes tenedores de vivienda". Unidas Podemos propone obligarles a dedicar el 30% de sus viviendas al alquiler social, una idea descartada por el PSOE. Junto a los beneficios fiscales y la regulación del alquiler, el concepto de "gran tenedor" y sus obligaciones es uno de los grandes interrogantes de la cuestión en la futura ley. Para empezar a ponerles obligaciones, es necesario tener claro primero cuántos son y, sobre todo, cuánto acumulan.
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