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Liderazgo de quita y pon
Ya no hay realidades sólidas. Nada es como era porque de la modernidad líquida de Bauman brotó el mundo líquido, la política líquida, las posiciones líquidas, los partidos líquidos y los liderazgos líquidos. Pablo Casado es hoy un líder consolidado. Lo dicen las mismas encuestas, los mismos medios de comunicación y los mismos comunicadores que hace menos de un año le creían amortizado por su inconsistencia, por sus cambios de rumbo, por su subordinación a la pujante ultraderecha, por sus endebles equipos, por su hiperbólico discurso, por su falta de empaque, por el contraste con alguno de sus barones... Los mismos que espoleaban a sus críticos porque dudaban de si Casado quería ser "un gran líder o solo un mediocre" ahora le ponen por las nubes por todo lo contrario.Nada como un lunes de julio y de sequía informativa para borrar todo lo dicho al calor de una lluvia de sondeos, que marca un vuelco en la primera posición del tablero y sitúa al PP por delante del PSOE. Ser primera fuerza, eso sí, no garantiza tener el Gobierno, pero es suficiente para acallar las críticas internas y que la batería mediática de la derecha pase de ser una china en el zapato de Casado a hilvanar todo tipo de panegíricos ahora que tiene opciones de gobernar y con la suma de Vox roza la mayoría absoluta. Nadie habla, claro, del peligro que para la democracia española supone la mera existencia de la ultraderecha, del retroceso en materia de derechos, del discurso del odio, de la xenofobia, de la negación de la violencia machista, de las posiciones extremas y, sobre todo, del riesgo de que partidos conservadores tradicionales como hasta ahora lo era el PP se dejen arrastrar por la agenda de los radicales.El PP ya lo ha hecho y Casado se siente cómodo con ese traje. No en vano ha crecido en los sondeos y es con ese patrón con el que en la calle Génova creen que pueden limitar la expansión de Vox –un partido que se benefició de la tormenta perfecta desatada por los efectos de la crisis económica, la corrupción del PP y la crisis en Catalunya– y acabar definitivamente con Ciudadanos. Para que el PP tenga posibilidades reales de habitar La Moncloa, la concentración del voto de la derecha debe orbitar en torno a dos partidos, y no a tres como hasta ahora, y este es un fenómeno que con la languidez demoscópica de los naranjas y la irrelevancia de Inés Arrimadas está a punto de consolidarse en el mapa electoral. El último barómetros del CIS –y aún no se sabe si será también el último bajo la presidencia del controvertido Tezanos–, del mes de julio, constata que hay partido y que la concesión de los indultos a los líderes del procés ha movilizado al electorado de derechas frente al socialismo, que pierde fuelle pese a que el PSOE mejora ligeramente sus expectativas electorales y obtendría un 28,6% de los votos –1,2 más que hace un mes– mientras que el PP, con un 23,4%, baja cinco décimas. La distancia entre ambos se amplía hasta los 5,2 puntos.Aun así, la firma demoscópica Elemental Research ha realizado un trabajo de análisis en el que abre la puerta a un futuro cambio de Gobierno a favor del bloque de derechas, con PP y Vox al frente y el apoyo de Ciudadanos y Navarra Suma. Para José Pablo Ferrandiz, fundador y director de la firma, las tripas del CIS revelan que los de Casado y los de Abascal sumarían 174 escaños, pero necesitarían el apoyo de Navarra Suma y Ciudadanos para lograr los 177, uno más de la mayoría absoluta. Todo en un escenario en el que no se registra trasvase de voto entre bloques y en el que los indultos habrían tenido un efecto importante, pero no computa aún la remodelación del gabinete de Sánchez.Otro sondeo, de GAD3, que sí incluye ya el cambio de ministros detecta una caída de Sánchez, que perdería 19 escaños respecto a 2019 mientras que el PP ganaría 50 y, con la suma de los votos de Vox, alcanzaría la mayoría absoluta. La apoteosis de Casado llega, no obstante, con el trabajo de NC Report, en el que casi tres de cada cuatro votantes de los populares cree buena o muy buena la gestión de Casado al frente del partido mientras que no hace tanto más de la mitad de su electorado recelaba de su liderazgo. En Génova han celebrado los datos, han salido a proclamar que el cambio es inexorable y han llegado hasta el paroxismo en las redes sociales en el culto al líder, incluso quienes entre bambalinas no tenían una palabra buena para él hace pocas semanas. La legislatura, de la que restan aún dos años, se les va a hacer muy larga. Nada garantiza tampoco que los comentarios de este lunes a mayor gloria de Casado duren lo que dure el verano en estos tiempos líquidos. Ya saben: nada es para siempre y todo es relativo. La política y el PP no iban a ser distintos. Y las referencias al liderazgo de Casado son de quita y pon.
eldiario.es
¿Por qué los derechos humanos de Cuba sí y los de Colombia no, señor presidente?
Señor presidente: Le vi el otro día en la tele, en una entrevista en la que calificó de duras las imágenes que llegaban de la represión policial en Cuba contra las protestas y los periodistas. También leí el comunicado que hizo público el Ministerio de Asuntos Exteriores en el que pedía a las autoridades cubanas que respetaran los derechos fundamentales y especialmente el derecho a ejercer libremente la protesta. Y mire usted, sinceramente estoy de acuerdo, las violaciones de derechos humanos se rechazan vengan de donde vengan.Es que es indiscutible que el respeto por los derechos humanos hoy es un imperativo moral categórico para los Estados modernos y la comunidad internacional debe intervenir haciendo llamamientos cuando estos no se respeten y más aún si se pone en riesgo la integridad y la vida de la población. Esto es imbatible, tanto o más como su gusto por el chuletón al punto. Sin embargo, es curioso que esto lo tenga tan claro cuando se trata del Gobierno cubano y no del colombiano. Se lo voy a contar y así aprovechamos a que el nuevo ministro de Exteriores se entere y no le pase lo de la anterior, que nunca dijo nada sobre el tema: Colombia lleva casi tres meses en manifestaciones, un estallido social producto del agotamiento colectivo que ha generado la desigualdad, la pobreza, la corrupción, el inexistente apoyo del Gobierno a la población en medio de una pandemia y el incumplimiento de los acuerdos de paz por parte del Gobierno y esto solo de manera muy resumida. La respuesta estatal a estas reclamaciones ha sido una represión militar brutal, calificada por organizaciones internacionales como Amnistía Internacional y Human Rights Watch como un patrón sistemático a lo largo del país que no se había visto antes en América Latina. Una represión que ha dejado al menos 75 asesinatos, 4486 casos de violencia policial, 28 casos de violencia sexual y que además ha contado con la participación de civiles armados que tienen no solo la complicidad sino la protección del mismo Estado. Paramilitarismo en estado puro, que se evidencia además en las escabrosas cifras de desaparecidos –se calcula que son 539– que siguen apareciendo descuartizados en los ríos del país. No deja de llamar la atención, señor presidente, que este aterrador panorama no le haya generado el más mínimo grado de preocupación, es que usted no solo se ha debido enterar por los medios internacionales y nacionales que aquí mismo se lo hemos contado. Sino además porque la de Colombia es la comunidad latina más grande en España y se ha movilizado como nunca antes denunciando estas atrocidades, pero además pidiendo su apoyo y rechazo a estos crímenes. Sin embargo, la Delegación de su Gobierno en Madrid, -el mismo que defiende el derecho a protestar-, prohibió las manifestaciones de las y los colombianos cuando vino la canciller de visita diplomática. Todo esto aunque la misma Comisión Interamericana de Derechos Humanos haya reconocido el uso excesivo, desproporcionado y letal de la fuerza pública en Colombia. Presidente Sánchez, en Colombia van 50 masacres solo en este año, es el país en el que más defensoras y defensores de derechos humanos y medio ambientales se asesinan en el mundo y es el segundo país en tasas de muertes por protestas superado solo por Birmania. ¿Es ese un estándar en derechos humanos respetable para usted? ¿Por qué intercede por los derechos humanos de Cuba y no se preocupa por los derechos de la gente de Colombia, de esa misma que sigue llegando a España año tras año pidiendo asilo y a la que su Gobierno continúa negándoselo sistemáticamente, aun sabiendo que allá la están matando?No quiero pensar que es por asuntos comerciales, que hay intereses económicos con Colombia que no tiene con Cuba, que es por ejemplo por los negocios las multinacionales españolas o lo que dicen por ahí, que es por el armamento que se vende a Colombia desde hace varios años.  Le soy sincera señor presidente, me resulta muy irónico que encontrándose en las antípodas ideológicas del eterno opositor de su partido político y de la extrema derecha, usted con el tema de Colombia se encuentre en perfecta consonancia con el PP y VOX: la complicidad con un Gobierno represor y vulnerador de los derechos humanos.Igual todas estas son elucubraciones mías y de quienes vemos con extrañeza el interés selectivo en la defensa de los derechos humanos, y usted tiene poderosas razones para justificar por qué la vida de la gente de Colombia no le ha merecido ni un pronunciamiento. Sería interesante que nos diga ¿por qué los derechos humanos de Cuba sí y los de Colombia no, señor presidente?
1 d
eldiario.es
El verano del trol
Hay que reconocerle a la España encabronada su infinita capacidad para encabronarse con las cosas y eventos más inopinados. Ahora anda encabronada porque Pedro Sánchez habla inglés con fluidez y a una parte de la audiencia televisiva norteamericana le parece guapo y le suena bien lo que dice sobre transición verde y cambio climático. Sin duda supone una desgracia para España tener un presidente que hable inglés. Significa romper con una larga tradición de presidentes que solo se manejaban -a veces- en castellano. Parece incluso lógico que a un conservador le irrite que se pierda una tradición tan entrañable. Solo se me ocurre esa razón para justificar tanto encabrone. La otra razón disponible es que se trata de Pedro Sánchez y todo lo suyo les encabrona. Si mañana Sánchez descubriera una cura contra cualquier enfermedad incurable, Pablo Casado la recurriría ante el Constitucional y exigiría la inmediata convocatoria de elecciones, a Martínez Almeida le parecería una frivolidad impropia de un presidente que se respete a sí mismo, Díaz Ayuso anunciaría que la Comunidad de Madrid no iba a suministrarla, Santiago Abascal reclamaría que los verdaderos españoles prefieren morir enfermos pero libres a vivir sanos pero esclavizados y Macarena Olona y Rosa Díaz exigirían la inmediata entrada en prisión del presidente. No son malos, los han dibujado así, como a la pobre Jessica Rabbit.Mucho se habla de la influencia de las redes sociales en la política moderna. Poco del peor de sus efectos, en el caso de España una evidencia incuestionable: la lógica del trol ha colonizado la vida política. Da igual lo que diga, haga o sienta el que no piensa como el trol, primero se le ridiculiza, luego se le deslegitima y finalmente se le imputa algún delito; si se le puede pasear por los juzgados, mejor; si se le puede mandar a la cárcel, perfecto. Todo aquel que no es de los míos, no me da la razón o piensa diferente, o es un corrupto y algo le han prometido a cambio, o es un cómplice consciente de los otros criminales o simplemente es un canalla.Ya lo dijo Clinton. No tiene sentido pelearse con un cerdo, tú te embarras y él se divierte. Si usted quiere seguir perdiendo su tiempo y su paciencia en una pelea que solo puede ganar el trol, adelante; también el Gobierno si eso es lo quiere y cree que le conviene. Servidor, pasa. Si algo hemos aprendido tras dos décadas de redes es la certeza de que lo único que funciona con el trol es no alimentarlo. Se equivoca Pedro Sánchez al decir que no va a llamar a Casado para desatascar el bloqueo institucional. Debería llamarlo todos los días, con el humor y la paciencia del gran Ted Lasso. Se confunde el Gobierno al enredarse con un TC que ya se ha liado él solo en apenas dos días y aún se va a liar más, hasta que alguien pulse el botón del pánico y evite su autodestrucción. Dos semanas y media de alimentar al trol ha desgastado más al nuevo Gobierno que dos años de gestión. Es hora de cambiar el tono. No al verano del trol. Sí al verano del amor.
1 d
eldiario.es
Las abuelas son para el verano
Todos los años por estas fechas envidio a mi amiga Clara. Pasa siempre el mes de agosto cerca del Delta del Ebro, en la casa donde nació su abuela Mixín. Mixín está viviendo lo suficiente para que ambas puedan disfrutarse hasta edades insospechadas para ser abuela y nieta: casi centenaria la una, cuarentañera la otra. La casa de Mixín me recuerda al Huerto, la casa-corazón en torno a la cual se desarrolla la novela Los nombres propios de Marta Jiménez Serrano, una ópera prima luminosa y punzante, editada este año por Sexto Piso. Como mis abuelas se fueron demasiado pronto, tengo que recrearme con las abuelas de mis amigas. O las literarias. Anuncia, la lúcida abuela de la protagonista de Los nombres propios, entra directa al panteón de abuelas indelebles surgidas en obras recientes: María Solo, la abuela feriante e indómita de Ana Iris Simón en Feria, la abuela-árbol de María Sánchez en Tierra de mujeres, la abuela gamberra y mejor amiga de Marina en Vozdevieja o las abuelas santeras y deslenguadas de Isora y Shit en Panza de burro. Este abanico de abuelas es diverso, claro. Nada tiene que ver la abuela que te acoge unas semanas voluntariamente en su piscina a la que te cuida de manera obligada todo el verano encarnando el daño colateral por excelencia de la distopía de la conciliación patria. No hay cuerpos con más encarnadura de clase y género que los cuerpos de las abuelas. Clara también escribió una primera novela. Titulada El año del caballo (Ediciones en el mar), es otra ópera prima preciosa y amenazante donde se puede seguir también el rastro de su abuela en el paisaje. Y es que las abuelas pueden ser lo mejor del mundo. También lo más temible, por su clarividencia. Nos ven al trasluz. Desinhibidas en su honestidad. Tantas autoras jóvenes dialogando de tú a tú con generaciones previas a las de sus madres me lleva a pensar que necesitamos referentes previos al "milagro español", a la época de los expertos. Necesitamos abuelas, propias o prestadas. Yo, por ejemplo, durante mis puerperios me acuerdo mucho de mis abuelas ausentes: Teresa, la materna, porque fue madre tardía como yo, y Antonia, la paterna, porque pese a todas las dificultades, se convirtió en la nodriza de su barrio cuando la lactancia exclusiva no era sospechosa, entre otras cosas porque había poco más que echar a la boca. Me pregunto ahora cómo fueron sus partos. Qué no daría yo por escuchar sus relatos (los relatos de parto y lactancia son los documentos más recónditos de los archivos familiares). Cómo las echo de menos. Las abuelas: chamanas de la memoria, hacedoras de una gramática y ética parda pre tecnológica y pre neoliberal. Brutas como un arado, brillantes en su amorosa crueldad. Refugio tan incondicional como las buenas novelas. No se olviden de disfrutar de ellas este verano. 
2 d
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