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Carta de un emigrado a Alemania: «Aquí no sientes miedo a caer en la precariedad cuando llegue la próxima crisis»
Después de leer esta "Carta de un ingeniero", me gustaría contar cómo he vivido el Covid en mi universo paralelo. Siendo también ingeniero industrial superior, entré en el mercado laboral español en 2008 con un contrato indefinido en una gran empresa tecnológica de Madrid y estuve trabajando en distintos proyectos para grandes clientes durante tres años. La crisis económica de por entonces no me afectó mucho -a la empresa sí-, pero aún así decidí dar el salto y, tras dedicar todas las tardes de un año a aprender pacientemente el idioma, me fui de España en 2010. Trabajo en el sur de Alemania, en una empresa mediana que factura unos 20 millones de euros al año. Somos unos 100 empleados y cuando llegó el Covid, en abril, a los trabajadores de oficina nos mandaron a trabajar desde casa y en la fábrica adaptaron la producción para poder implementar las medidas de distancia e higiene. Yo lo ignoraba por entonces, pero uno de los productos menos demandados del portfolio de la empresa eran válvulas de respiradores y pronto empezaron a llegar pedidos urgentes para abastecer a los hospitales. En mayo ya se estaba trabajando en tres turnos durante semana y los fines de semana para hacer frente a la demanda. Con todo, estando aún en septiembre, el director de la empresa ya cuenta con un año de crecimiento respecto al pasado. Está claro que no todas las empresas pueden mantener la producción por el impacto del coronavirus, y por eso aquí el gobierno alemán les facilita la vida con algo parecido a los ERTE, un modo de funcionamiento especial llamado Kurzarbeit por el que los empleados pueden trabajar un 50 por ciento del tiempo y ven reducido su salario solo en un 20. Si el mercado laboral español está tan desequilibrado -y el Covid ahora no ayuda- siempre queda la opción de irse a otro mercado donde se aprecie más tu valor. Por ejemplo, a día de hoy las empresas alemanas tienen 14.689 ofertas de trabajo para ingenieros sin cubrir. Por la regulación proteccionista para los empleados, y por el mercado laboral equilibrado, aquí no se siente uno con miedo a caer en la precariedad cuando llegue la próxima crisis. * Carlos Martínez Belinchón vive en Stuttgart, Alemania. Si tú también quieres compartir tu testimonio sobre cómo estás viviendo la situación provocada por el coronavirus puedes hacerlo escribiendo a testimonioscoronavirus@abc.es Debes indicarnos tu nombre completo, DNI y lugar de residencia. Seleccionaremos las historias más representativas para publicarlas en ABC.es
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Un respiro con Mingote. El independentismo
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Adriana
La lucha de clases, que vuelve a España, para escándalo de los académicos orgánicos, tiene nombre de mujer: Adriana, la Rosa Luxemburgo de Ribadesella. Según las memorias de Adriana, con Susanna Griso por Yourcenar, el Código Penal de Belloch tiene doscientos años, y hay que adaptarlo a la nueva lucha de clases. La «lucha de clases» aparece, de la mano de Madison, en «El Federalista», pero España es un país de demócratas de toda la vida donde no hay un solo lector de la biblia de la democracia política, y a los españoles les pasa con la lucha de clases lo que a las viejas de Jardiel con el viudo Leopoldo Rodrigo, que no sabían si llamarle Leo o llamarle Poldo, pues... Ver Más
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Es el miedo
Si el foco de destrucción se circunscribiera a los ministros designados por Podemos, como sugieren los teóricos de «en el PSOE están muy preocupados», la encrucijada sería menos comprometida y la amenaza menos grave. De hecho, ya habrían tenido que abandonar el Gobierno. Al fin y al cabo, el nuestro es un sistema de canciller con otro nombre. Quien lleva la correa y la afloja a voluntad es el presidente. Va siendo hora de meterse en la cabeza que todo lo que sucede sucede porque quiere Sánchez, y que el PSOE es Sánchez y unos flecos, alguno de los cuales tiene de vez en cuando la valentía de descolocarse y realizar alguna hazaña. No sé, pedir un poquito de respeto al... Ver Más
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La hipérbole de la deslealtad
Como ajuste de cuentas con un pasado que siempre es susceptible de empeorar el presente, la memoria democrática que impulsa e impone el Gobierno ha convertido en papel mojado y por la vía de los hechos el discurso con que Felipe VI transmitió a los españoles la confianza necesaria en el Estado de Derecho para superar el golpe separatista de octubre de 2017. Aquello fue una provocación, como cualquier cosa que moleste a quienes violan la ley con el consentimiento expreso de sus cómplices, bien colocados en las magistraturas del Estado. Quizá sea esta la única cuestión en la que están de acuerdo la mayoría institucional del Gobierno, planta noble, y su minoría antisistema, instalada en el departamento de cartería... Ver Más
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Sin estrategia para los ERTE, solo parches
La imprevisión con que el Gobierno ha hecho frente a la pandemia no solo ha tenido graves consecuencias en el ámbito sanitario y de la salud pública, con un coste de vidas humanas que ni siquiera es capaz de reconocer, sino en el terreno económico y laboral. El triunfalismo y los parches normativos han dado como resultado el escenario de inseguridad jurídica en el que desde el pasado marzo se mueven empresas y trabajadores, con grave perjuicio para nuestro tejido productivo. La negociación de la prórroga de los ERTE es el mejor ejemplo de la inestabilidad a la que desde el estallido de esta crisis se abonó el Ejecutivo de Sánchez, tensado por las disputas internas, tentado por el populismo e incapaz de articular un plan de supervivencia que, al menos a medio plazo, dé ciertas garantías a las empresas sacudidas por el Covid-19 y a los cientos de miles de trabajadores cuyos empleos están en suspenso, beneficiados por unos expedientes de regulación temporal cuya falta de planificación y perspectiva está contribuyendo a incrementar la asfixia de los sectores más afectados. Lejos de vertebrar planes de largo recorrido, similares a los que los socios de la Unión Europea han previsto para mantener hasta bien entrado el año que viene el pulso de empresas y trabajadores, las prórrogas -discutidas de forma trimestral o cuatrimestral a través de la táctica del regateo, poco edificante cuando lo que está en riesgo es la economía nacional- ponen de manifiesto la inexistencia de una estrategia definida, sólida y responsable frente al Covid-19. Cantar victoria a la espera de acontecimientos, ya sea una vacuna o un pellizco de ayudas comunitarias, no hace sino condenar a España al posibilismo y la inseguridad. El Gobierno se lo puede permitir, pero no nuestras empresas y nuestros trabajadores.
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¿Qué hace Garzón todavía ahí?
Con solo 34 años, Alberto Garzón supone un vetusto anacronismo, algo así como un gramófono en la era del streaming: es el único militante comunista con cartera de ministro que ha habido en España desde 1939. Ejemplo de profesional de la política, estudió Económicas, pero jamás ha tenido nómina en una empresa privada y a los 26 años ya era diputado. Para seguir chupando de la piragua fomentó en 2016 la confluencia de Izquierda Unida con Podemos, por entonces una marca en alza. Vitalmente, pertenece al gremio de «consejos doy que para mi no tengo». A los demás nos receta igualitarismo marxista de pana y botijo, pero es legendario su bodorrio con 270 invitados, cubierto de 300 euros, orquesta, cantante... Ver Más
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Un respiro con Mingote. Ideología y Medicina
1 d
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Teoría de la rata
Nos hemos cansado de ser libres y así cerramos bares y restaurantes, y prohibimos reuniones y los viajes, en lugar de abrir más hospitales y emplear a más sanitarios. El confinamiento no es la respuesta de un ciudadano libre. Es la respuesta de una rata. Los ciudadanos libres defienden la creación de riqueza porque es el centro de su vida; y no retroceden ante los desafíos y alzan infraestructuras para superarlos en lugar de salir corriendo al grito de: «Por favor, no me haga daño». Sólo se esconden las ratas. Los hombres libres viven y mueren. Churchill fue a por los nazis, a matarlos. La Europa de hoy, con sus vergonzosos líderes, cobardes y tan baratos, merecería que Hitler se... Ver Más
2 d
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Nosotros somos la rana
Una rana empujada a un caldero de agua hirviendo saltará inmediatamente fuera de él, impulsada por el instinto de supervivencia. El mismo animal introducido en un perol lleno de agua fría sobre el fogón permanecerá inmóvil mientras el líquido se calienta, hasta perecer cocido sin percatarse de lo sucedido. Mutatis mutandis, eso exactamente está pasando en España. El caldero representa la democracia, la llama la atiza el Gobierno y la rana somos nosotros, víctimas de este refinado proceso de aniquilación que va derribando barreras constitucionales con el fin último de liquidar la libertad y destruir la Nación. Cuando hace tres años los socios de Sánchez e Iglesias pretendieron consumar su propósito rupturista por las bravas; es decir, metiéndonos en el puchero... Ver Más
2 d
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Horror: ¡católica y conservadora!
Estados Unidos, empezando por Trump, ha despedido con luto nacional y máximos honores a Ruth Bader Ginsburg, una jueza progresista y feminista del Supremo, que había sido nominada por Clinton en 1993. Ginsburg, que ha muerto de cáncer a los 87, fue la segunda mujer y la primera judía que accedió al más alto tribunal. Era una jurista formidable, de aspecto menudo e inconfundible y un humor socarrón. Un personaje tan popular que hasta cuenta con su figurita de Lego y su cameo en los Simpsons. Para sustituirla, Trump ha propuesto a Amy Coney Barrett, de 48 años y acreditado conocimiento jurídico. Criada en Nueva Orleans en una familia numerosa, su padre era abogado de la Shell y su madre, profesora... Ver Más
2 d
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A callar, que los hijos no son de los padres
Lejos de arreglar el estropicio que supone la «ley Celaá», que será conocida como la Lomloe, las enmiendas que han presentado los socios de la ministra de Educación van a empeorarla de manera sustantiva. Quiere Podemos, por ejemplo, que por ley se prohíba repetir curso de tal forma que en Primaria haga lo que haga el alumno, se esfuerce lo que se esfuerce, le aproveche lo que le aproveche el trabajo del profesor, el chavalín (o la chavalina, que si no llueven ahora los micromachismos) pase de curso. Visto lo visto, al año siguiente puede que el alumno emplee el mismo esfuerzo, «total me van a pasar de curso», de tal manera que lo que terminará desapareciendo es el concepto... Ver Más
2 d
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