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Nadal: «Las condiciones no me favorecen, pero eso no me quita ni un ápice de ilusión y motivación»
El español Rafael Nadal ha asegurado que su debut en Roland Garros contra el bielorruso Egor Gerasimov ha sido «el esperado», al tiempo que agregó que seguirá trabajando para adaptarse a las difíciles condiciones climáticas de un torneo otoñal que le obligan a buscar la forma de «hacer daño en cada golpe». «He hecho un partido correcto, el que habíamos pensado que podía ser, sin hacer grandísimas cosas. He hecho cosas bien y otras mejorables, tengo que jugar más largo según que bolas. Un primer partido lógico y positivo», aseguró tras vencer por 6-4, 6-4 y 6-2 al 83 del ránking, de 27 años. Reconoció que tiene cosas que mejorar y que seguirá con una actitud positiva para tratar de adaptarse a unas condiciones climáticas adversas, diferentes de otras ediciones, al haber tenido que ser trasladado el torneo a septiembre por la pandemia de COVID-19. «Las condiciones no me favorecen, pero eso no me quita ni un ápice de ilusión y motivación. Hoy he hecho un partido correcto, no me imaginaba que iba a jugar mal, ha salido como pensaba», señaló. Entre los errores que reconoció figura el haber dejado cortas algunas bolas, pero no lo achacó a las pelotas, más pesadas que en ediciones anteriores. «Si no juego profundo es mi error, no es por las bolas, soy yo quien me tengo que adaptar a las bolas. No es una bola muy rápida y si le añadimos un clima húmedo y frío, es más difícil generarle efectos. Pero no voy a poner la excusa de las bolas, tengo que adaptarme a lo que hay», aseguró. En esas condiciones, Nadal aseguró que cada golpe «tiene que tener una intensidad alta» porque de lo contrario «dejas de dañar»: «Hay que buscar la forma de hacer daño en cada golpe con estas condiciones, seguro que se puede». Su próximo rival será el estadounidense Mackenzie McDonald, 236 del mundo, de 25 años, que derrotó al canadiense Steven Diez, procedente de la fase previa, por 4-6, 6-3, 6-3 y 6-4.
6 h
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Muguruza sufre para empezar
Victoria de convicción y aguante de Garbiñe Muguruza en su estreno en Roland Garros. Más de tres horas de desajustes, paciencia y experiencia para sobreponerse a todos los obstáculos contra una Tamara Zidansek, 83 del mundo, que dio demasiada batalla. Pero es Muguruza la que celebra su pase a la siguiente ronda tras ganar por 7-5, 4-6 y 8-6. Había llegado con un buen puñado de consistenes victorias en el torneo de Roma, expectativas altas proque el tenis sigue de lujo y la cabeza ofrece garantías para no desfallecer en las peores circunstancias. Y las tuvo contra Zidansek en un partido de altibajos y remontadas. Para empezar, un 0-3 que hizo daño en el ego de la hispano-venezolana, convencida de que era mejor que su rival en papel pero no acababa de rematar la faena en la pista. Desajustado el saque (ocho dobles faltas) la agresividad se desbordaba por los nervios. Fueron 64 errores no forzados en todo el partido, demasiados regalos para que la eslovena se viera con ánimos de hacerle cosquillas a la española. Incluso con la reacción del primer set, del 0-3 al 5-3, que no supo aprovechar a la primera y tuvo que jugárselo al tie break. Allí, la experiencia inclinó el set hacia su lado. La campeona de 2016 no encontró tampoco regularidad en la segunda manga, ni la calma para sentenciar cuando su calidad demostraba que Zidansek no debería haber sido tan difícil de batir. Tuvo 4-3 y llegó de nuevo el apagón. La eslovena sumó seis juegos consecutivos para amenazar con otro 3-0 en la manga definitiva. Sin embargo, muestra esta Muguruza poscoronavirus ambición y capacidad de sufrimiento, paciencia y aguante para sobreponerse a todo. Poco a poco fue deshaciendo la madeja de sus propios errores y templó los nervios en el momento decisivo. Reaccionó ante la adversidad con su buen tenis, por fin servicio algo más efectivo, y no se dejó intimidar ni con una opción de rotura en contra en el octavo juego del set definitivo. Lejos de venirse abajo, siguió trabajando para conseguir la rotura definitiva en el decimotercer juego. Tras más de tres horas de encuentro, Muguruza saludó a su equipo y a su digna rival y ya puede centrarse en la siguiente ronda. Hay tenis, tranquilidad y cabeza. Bolsova no puede con Paolini Por su parte, Aliona Bolsova sí se despidió en primera ronda del 'grande' parisino al caer en dos sets ante la italiana Jasmine Paolini (6-4, 6-3). La española de origen moldavo se adelantó en el duelo con un 'break' en el tercer juego, pero la transalpina respondió con otros dos quiebres que le permitieron tener saque para ganar (5-3). A pesar de que la número 97 del mundo contestó con un 'contrabreak', Paolini cerró el set con un nuevo quiebre. El 0-5 con el que comenzó la segunda manga lastró a Bolsova, que aunque sobrevivió a dos bolas de partido no pudo hacer nada ante la tercera. Con ello, no podrá repetir los octavos de final conseguidos en la pasada edición del torneo francés.
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Verdasco pedirá una indemnización a Roland Garros
Fernando Verdasco pasa a la acción. Después de anunciar y lamentar que no jugaría Roland Garros debido a un falso positivo en una prueba anticoronavirus que la organización le impidió repetir, el tenista madrileño quiere que su caso no vuelva a ocurrir. Está hablando con abogados para mandar una carta legal al torneo y pedir la indemnización de no haber jugado, de la situación emocional y la mala praxis de los organizadores. «Justo antes de sortearse el cuadro me dijeron que estaba descalificado. Fui corriendo a hacer dos tests en dos hospitales diferentes porque era imposible. Pasé el coronavirus hace un mes. Se lo dije al doctor y a Pascal Maria. No sé qué ha podido pasar pero yo no soy positivo. Pero me dijeron que no podían hacerme otro test, que eran las reglas, que no se podían hacer excepciones», explicaba el madrileño en una entrevista a Eurosport. «Si eres negativo a las 48 horas te hacen otro por si acaso, para cuidar la salud, y es algo que veo lógico. Pero veo igual de lógico que si das un falso positivo te lo repitan. No son pruebas específicas de coronavirus, sino para otras enfermedades, y saben que dan falsos positivos. No puede ser que te nieguen repetir la prueba y te descalifiquen. Una vez fuera del cuadro ya no me podían volver a meter», añadió. Todavía aumentó más su frustración cuando Roland Garros anunció, unas horas más tarde, que cambiaban la regla y sí harían otra prueba si dabann un falso positivo. «Todavía se te queda más cara de imbécil. Están hechas mal las cosas y ya no sirve de nada. Ahora solo sirve para los que están, que se les realizarán dos test. Pero yo estaba en París desde el martes, podía haberme hecho tres o cuatro test. No sé si los demás que han sido descalificados, Raonic, Bencic, les ha pasado esto mismo. Si yo me voy a casa, me hago un test y doy positivo, me callo. Lo que no puede ser es que te dejen sin jugar un Grand Slam por incompetencia, porque no te quieran hacer otro test cuando lo has pasado hace un mes. Es incoherente, no hay por dónde cogerlo», se expresó. De ahí que haya tomado la decisión de hablar con abogados y pasar a la acción: «Es una broma. Lo estoy viendo con abogados para intentar poner una carta legal a Roland Garros y que me indemnicen. Es lo único que queda, que me indemnicen por los daños causados. No solo porque me hayan dejado sin jugar esta edición y este Grand Slam, con 36 años, también por los costes emocionales. Y llevo ya unas semanas preparándome». Verdasco quiere hablar con todos los jugadores del circuito, femenino y masculino, para intentar solucionar esta falta de poder entre los tenistas. «Solo firmas un papel, si no lo firmas no juegas, pero no tienes ninguna potestad. Eres una marioneta. Y hay que intentar cambiar eso. Esta situación no se la deseo a nadie».
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Nadal - Gerasimov en directo
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No parece Roland Garros
Por debajo de la camiseta de Stan Wawrinka asoma una de cuello más cerrado, tipo térmica. Andy Murray juega con mallas. También Simona Halep, cuya camiseta es de manga larga. Son los nuevos estilos de este Roland Garros 2020 que no parece Roland Garros, obligado por la pandemia a cambiar sus fechas del primaveral junio a los fríos y lluviosos septiembre y octubre. Y el cambio desluce. Y afecta. El tenis, que busca siempre el calor, y por eso la temporada va girando desde Australia, Suramérica, California y Florida hasta llegar a Europa en primavera, se encuentra de pronto en París con unas temperaturas demasiado bajas para un torneo que debe disputarse a cielo abierto. «Estamos a nueve grados, y al cuerpo le cuesta un poquito. Para ser al aire libre, estamos en una situación límite. Lloviendo casi cada día, con frío, con viento», expuso Rafael Nadal. Y ayer, primera jornada, se sucedieron los ejemplos. La lluvia, que ya aparece un buen puñado de momentos cuando Roland Garros se celebra en su edición primaveral, multiplica su presencia en este otoño, presente ayer en la primera jornada, paralizada durante una hora en las pistas en las que no hay cobijo, como la Suzanne Lenglen. En ella jugaba Victoria Azarenka, que se negó a quedarse en el banco a esperar a que escampara. «¿Es una broma? Yo no me quedo esperando aquí. Hace ocho grados, me estoy congelando. Es ridículo», espetó al juez de silla y la supervisora. Se levantó, preguntó a su rival, Danka Kovinic, si quería quedarse y con el «no» de la montenegrina, ambas decidieron marcharse al vestuario. «Luego salimos a la pista y jugamos el partido con total normalidad», explicó después la bielorrusa, que ganó 6-1 y 6-2, ataviada con cazadora. Es verdad que la pista central, la Philippe Chatrier, estrena por fin techo retráctil este curso. La organización verá amortizada la inversión enseguida porque las previsiones indican agua durante los próximos días. Se desplegó ayer, con todo su esplendor, pero solo sirve para eso, frenar la lluvia, no así el frío. Existen espacios abiertos por los laterales para que las condiciones se mantengan como un torneo al aire libre y no uno cerrado como París-Bercy, que se disputa en noviembre. El techo, claro, también evitará las interrupciones de los partidos hasta el día siguiente por falta de luz. La jornada en la Chatrier, sea la hora que sea, se completará con focos. Los jugadores, -Azarenka indicó que era un tema recurrente en los vestuarios-, también temen que el frío afecte a su salud, con más riesgo de lesiones por los cambios de temperatura, por las esperas y el sudor frío que se puede acumular en los intercambios de pista. Wawrinka no dudó en abrocharse la chaqueta del chándal durante su partido contra Murray (6-1, 6-3 y 6-2). Otros optaron por taparse con la toalla hombros, piernas y lo que hiciera falta durante el descanso en los juegos impares. Pero esta inestabilidad en el clima también afecta al juego. La tierra batida se humedece, por lo que pesa más, cuesta más moverse, y la pelota viaja más lenta, más plomiza, con todo lo que se requiere de mayor fuerza para que vuele al otro lado de la red. Nada que ver con la soltura y viveza que coge al calor de la primavera. Con especial incidencia además porque en esta edición Roland Garros también estrena pelotas, que no ayudan demasiado a paliar las bajas temperaturas. Antes al contrario, debuta Wilson en el Grand Slam parisino, y en su primer intento por hacer una bola para tierra batida, no ha acabado de dar con la fórmula. «Me entrené en Mallorca, con calor, y ya era lenta. Aquí, con frío, es una piedra», expuso Nadal. El 2 del mundo advirtió incluso que era peligrosa para hombros y codos. «La pelota va a ser la mayor diferencia, y condicionará los resultados», asumía también Dominic Thiem, que defendió las Babolat por la rapidez de vuelo que alcanzaban. Algo que comparte, aunque no al cien por cien, Novak Djokovic. «Estoy de acuerdo en que son pesadas, pero seguramente sea porque hace mucho frío. La tierra batida también está pesada y húmeda, y las condiciones afectan a la pelota», expuso el serbio. Debut de Nadal y Muguruza Sea como fuere, este es el Roland Garros 2020, con todas sus circunstancias. Hoy lo estrena Nadal (cuarto turno de la Philippe Chatrier, sobre las 17.00 horas, Eurosport). Al otro lado de la red, el bielorruso Egor Gerasimov, 83 del mundo, y contra el que nunca se ha enfrentado. Una incógnita más. También debuta Garbiñe Muguruza, contra Tamara Zidansek, en el segundo turno de la pista Simmone-Mathieu (sobre las 13.00 horas).
1 d
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Horario y dónde ver Nadal-Gerasimov y Muguruza-Zidansek
Rafael Nadal y Garbiñe Muguruza se estrenan hoy en la edición de Roland Garros 2020. Una ciertamente atípica por las temperaturas, la lluvia y las nuevas pelotas. Pero ambos aceptan el reto y esperan acostumbrarse lo antes posible a las circunstancias. Garbiñe Muguruza, que llega con buenas sensaciones tras alcanzar las semifinales en el torneo de Roma, debuta contra Tamara Zidansek. Nunca se ha enfrentado con la eslovena, 82 del mundo. El Muguruza-Zidansek está programado para el segundo turno en la pista Simonne-Mathieu, por lo que compenzará alrededor de las 13.00 horas. Lo emitirá en directo Eurosport Player. Rafael Nadal comienza también su camino hacia el decimotercer título en París contra un juegador al que nunca se ha enfrentado, el bielorruso Egor Gerasimov, 83 del mundo. El Nadal-Gerasimov está programado en el cuarto turno de la pista central; por lo que podría comenzar sobre las 17.00 horas. Se emitirá en Eurosport y también podrá seguirlo punto a punto en ABC.es
1 d
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Azarenka: «Estamos a 8 grados. Esto es ridículo»
Roland Garros en septiembre ha acogido a los tenistas con frío, lluvia y muy malas condiciones para un torneo de tenis al aire libre. Lo dijo Rafael Nadal en la previa y lo rubrica la primera jornada del cuadro final: abrigos, mallas debajo de los pantalones, camisetas de manga larga y enfados. El más sonado, por el momento, el de Victoria Azarenka, que se quejó a la jueza de silla por tener que esperar a que escampara la lluvia en una pista con muy bajas temperaturas. «¿Estás bromeando, verdad? No me voy a quedar sentada aquí, me voy a congelar. Estamos a 8 grados, ¿qué estamos haciendo esperando aquí? Hace demasiado frío. Esto es ridículo. Vivo en Florida», dijo la bielorrusa. Kovinic y Azarenka - AFP Se levantó y preguntó a su rival, Danka Kovinic, «¿quieres esperar aquí?», y ante la respuesta negativa de la montenegrina, ambas recogieron sus cosas y se marcharon a esperar al vestuario. Una vez sin lluvia, Azarenka venció por 6-1 y 6-2.
2 d
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