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Lavadora y ansiedad
Como en una coda agónica, el aparato emitió unos estridentes pitidos finales y hasta el salón llegó un olor a goma quemada que me hizo temer lo peor. Es verdad, no era un edificio en llamas, ni una ventolera azotando las cristaleras, ni se había desprendido un trozo de escayola del techo del salón. La lavadora había muerto y en su interior, enrollada y mojada, se encontraba una masa informe de ropa sin lavar ni centrifugar. Entre todo el desastre, una de mis camisas favoritas, a la que asigné la cualidad de dar buena suerte una vez abotonada, pero por ahora nada en este 2020.Me quedé mirando a la esfera oscura llena de pantalones y calcetines como quien mira al vacío. Abrir o dejar cerrada aquella puerta de cristal que me llevaba hacia el caos, esa era mi duda. Puede que suene exagerado, lo comprendo, pero en el momento, se me vino el mundo encima. Qué dirían los caseros. Quién pagaría la reparación. Cuántos años tenía aquella vieja lavadora, que caminaba hacia adelante al final del lavado y amenazaba con hacer las maletas e irse del piso siempre que se ponía en marcha.Ansiedad.Accioné la palanca del óculo en una maniobra compleja puesto que la pestañita de la puerta llevaba rota al menos dos años, y metí la mano. La ropa chorreaba y, para tenderla, primero tuve que escurrirla. Prenda por prenda. Mi camisa, la de la suerte, estaba hecha un bruño y sentí lástima por las dos. Por ella, porque había quedado despojada de cualquier poder superior, y por mí, porque me esperaba una conversación incómoda con los dueños de la casa y varios días sin lavar. Más ansiedad.Hacía poco, además, también había notado raro al calentador. Y no es que hable con los artilugios de mi casa, que podría, la cuestión era que muchos días en la ducha me quedaba pajarito esperando por el agua caliente y había decidido informar. Dos reparaciones en la misma semana. El horror. Con la casa oliendo a hoguera y el suelo del balcón lleno de agua, escribí a mis caseros. Les envié uno de esos Whatsapps eternos en los que cuentas la vida y obra de las cosas, borras y vuelves a escribir, y finalmente le das a enviar cerrando los ojos, como si estuvieras frente a un precipicio mortal. La respuesta, en formato audio, simple y esperanzadora: "Llama a este número para que revisen la caldera. Cambiamos la lavadora".Desde marzo las cosas cotidianas pueden parecer extremas y aparece la ansiedad. Llamar a un manitas, reparar un calentador, dar dos besos, conocer a un nuevo sobrino (todavía no lo he hecho y me muero de ganas), cambiar los vaqueros ajustados por una vida en chándal.
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Por una nueva red progresista global
No ha habido ninguna Internacional Populista de extrema derecha, aunque Steve Bannon lo intentó, sin éxito. Pero se han reunido, se han apoyado y se han copiado entre ellos. Hay, por otra parte, una red conservadora. La llegada del demócrata Joe Biden a la Casa Blanca, y cuando la predominancia del neoliberalismo puede estar tocando a su fin, abre la oportunidad de retomar un viejo proyecto, la de un movimiento global progresista, bajo nuevas formas. Ante la desaparición de hecho de la Internacional Socialista, por algo así abogaba en 2011, ya como ex presidente de Brasil, Lula da Silva. Más que una internacional a la antigua usanza, se trata de generar una red. Puede apoyar a algunos en la oposición, y aportarles nuevas ideas. Pero necesita de dirigentes al frente de Gobiernos importantes. ¿Quién, sino Biden? Aunque por ahora el presidente electo de EE UU parece más interesado en sacar adelante su G10 o D10 de grandes democracias, aunque la defensa de la democracia, en peligro, sea una prioridad también para el progresismo.Hubo un intento con Bill Clinton en la Casa Blanca, Tony Blair en el poder en Londres, que luego en parte continuó con Barack Obama, y a cuyas reuniones asistió en algunas ocasiones Rodríguez Zapatero, entonces presidente del Gobierno de España. El esfuerzo seguía capitaneado por laboristas británicos más bien partidarios de la entonces llamada Tercera Vía, a la que, en parte, tras el desastre (anunciado) de Jeremy Corbyn, intenta volver el nuevo líder laborista británico Keir Starmer. Las ideas y las reuniones se impulsaban desde Policy Network un centro británico que sigue activo en publicaciones y la red de gobernanza progresista (Progressive Governance Network) con cumbres desde 1999, aunque los británicos, también los laboristas, han perdido peso en casi todo con el Brexit. Se trataba sobre todo de una cooperación progresista transatlántica, incluida América Latina. Aunque figura obligada es ahora Jacinta Arden, tras su decisiva victoria laborista en las recientes elecciones en Nueva Zelandia.También los socialdemócratas alemanes impulsaron y financiaron la reflexión internacional en torno, entre otras, a la idea de la "buena sociedad". Pero han abandonado este papel. Un think tank de Berlín, llamado Das Progressive Zemtrum intenta recuperar la bandera que intenta mantener a duras pena la fundación socialdemócrata Friedrich Ebvert Stiftung. El PSOE, debido a algunos escándalos y falta de fondos se quedó sin su fundación propia, generadora de ideas. Estas se elaboran desde la administración.Con excepciones, los socialistas han ido perdiendo fuerza en Europa y en el mundo. La socialdemocracia está en crisis, y sin incorporar al mundo, o al menos a una parte de él, de los demócratas estadounidense, la idea de una Internacional Progresista, o al menos de una red global en ese sentido, quedaría coja. Debe englobar un abanico más amplio y más actores, que podrían ir desde Biden -(veremos cómo responde a la izquierda de su partido que en parte le ha aupado al poder) hasta Emmanuel Macron entre los moderados (hay un macronismo progresista, pero molesto con los gestos autoritarios del presidente francés). Y por el otro lado, otros movimientos, sin caer en los populismos o radicalismos. Difícilmente convivirían en un marco así el PSOE y Podemos, dadas sus diferencias en afinidades. También habría que sumar movimientos ciudadanos y del tercer sector, pues los partidos han perdido fuerza, y, también en esto, hay que avanzar hacia organizaciones multinivel y multi-actores.La línea de separación entre los problemas nacionales y los globales se ha difuminado, como ha quedado claro con la pandemia. La idea de un nuevo contrato social global, que incorpore el acceso a y el impacto de la revolución tecnológica, se va abriendo paso, incluso en foros no ideológicos como el G20. Pero los progresistas andaban demasiado callados a nivel transatlántico y global. Quizás Biden sirva para activarlos, aunque solo sea dando ejemplo. Se le espera.
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Triangulación progresista y plurinacional: un escenario que se consolida
El martes ERC y PNV anunciaban su voto afirmativo a los Presupuestos Generales del Estado, explicando a los medios de comunicación aquellos avances que habían conseguido en sus negociaciones con el Gobierno. A la vez, EH Bildu sumaba su apoyo a las cuentas públicas con una argumentación más política: contribuir a la abertura de una ventana de oportunidad para el cambio en España y el País Vasco. Con los "sí" de estas formaciones en el bolsillo, el Ejecutivo consigue reunir 179 votos, la mayoría para tirar adelante una de las leyes más importantes para el buen funcionamiento de la legislatura. A lo largo de estos días se añadirán más grupos, presumiblemente el apoyo será más amplio que el de la propia investidura a Pedro Sánchez. Durante los últimos dos años se ha actuado con los Presupuestos prorrogados que elaboró Cristóbal Montoro, situación insostenible si se le suma además la irrupción de la pandemia y la próxima llegada de fondos europeos.Ahora bien, la aprobación presupuestaria va más allá del propio acto. Con distintos matices y explicitaciones, así lo entienden los distintos grupos políticos que apoyan al Gobierno. La suma de estos escaños significa la consolidación del escenario que se abre con la moción de censura a Mariano Rajoy de mayo de 2018 y la investidura de la noche de Reyes de este mismo año. La relevancia del acceso de Sánchez a la presidencia del Gobierno, refrendado posteriormente a través de unos comicios, no reside tanto en la alternancia política que se opera sino, sobre todo, por la correlación de fuerzas que la hace posible: una triangulación progresista y plurinacional que conjuga socialistas, morados y fuerzas plurinacionales. Se ha destacado el hecho histórico de que un partido a la izquierda de los socialistas se integre en el Ejecutivo, debe revisitarse la II República para encontrar una experiencia similar. Pero aquello que muta potencialmente con más intensidad el escenario es la interdependencia, con pesos relativamente equilibrados, entre los tres vértices del triángulo. Además, este "sí" de los plurinacionales es también la negación de un escenario de cierre por arriba de las grietas que supuran del régimen del 78: un pacto socioliberal entre el PSOE y Ciudadanos o un acuerdo carteliano entre los dos grandes (PSOE PP). Cuatro décadas después de la recuperación democrática, este país se abre a hacer frente a importantes retos socioeconómicos, agravados por la crisis de la COVID-19 (un modelo productivo con pocos sectores que aporten alto valor añadido, un mercado de trabajo dual y altamente precarizado, con altas cifras de pobreza y exclusión, etc.) y los que presenta la crisis del sistema autonómico (un modelo agotado que ido ha generando cada vez más dinámicas centrífugas y centrípetas). Resuena a Pacto de San Sebastián. Eso sí, todo momento con altas potencialidades tiene su doble cara. La triangulación progresista y plurinacional puede tener dos vías de evolución, estamos en un periodo en construcción y disputa. Una primera sería llevar a la práctica el cambio, desarrollar reformas y medidas estructurales que transformen el país. Hacer frente a los retos socioeconómicos y territorial-identitarios. Dar respuestas en clave emancipatoria a las nuevas preguntas surgidas en un mundo complejo e incierto. Ahora bien, una segunda deriva podría pasar por la tentación de seguir haciendo más de lo mismo (quizá con otro discurso). Y es este escenario de estancamiento el que podría facilitar la consolidación disruptiva de la extrema derecha. Existe una responsabilidad histórica: se ha abierto y apuntalado una grieta estrecha pero que puede ser muy profunda. Si la nueva correlación de fuerzas no llegase a materializar esperanzas, sería peor el remedio que la enfermedad. En el interregno nacen monstruos. Y si estos no se combaten, te devoran.
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Todo el mundo tiene que saberlo
Lo dice a menudo Inés Arrimadas, presidenta de Ciudadanos. Al anunciar su voto negativo a los Presupuestos Generales del Estado, la líder naranja declaró: "Todos los españoles han podido ver, gracias a Ciudadanos, que Sánchez ha preferido coger la mano de Otegi y Junqueras que la mano de un partido moderado como Ciudadanos". Las contrapartidas al nacionalismo son intolerables, añadió, "y lo bueno es que el Gobierno nunca más podrá decir que no tenía otra opción". Una opción de 10 diputados frente a 18, centristas de lujo, eso sí. Todo el mundo tiene, en efecto, el derecho a saber cuanto les concierne. El problema es que, entre mentiras e informaciones parciales, se entorpece disponer de los elementos esenciales para conocer la realidad. Para lograrlo, todo el mundo (político) debería decir la verdad –una utopía– y los medios además no limitarse a contraponer declaraciones sin aportar los datos.Los medios dieron profusamente las declaraciones de Arrimadas y quedó claro que a ella los partidos nacionalistas de izquierda le producen sarpullidos. Y mira que sacar al pobre Oriol Junqueras al que tienen fuera de juego, en la cárcel, por hacer un referéndum. En cambio la ultraderecha no le incomoda en absoluto. Para una información estricta, falta señalar que Ciudadanos está en los gobiernos de Madrid, Andalucía y Murcia gracias a su alianza con el PP y con Vox, que les presta apoyo. Y que ese pacto se traduce en actuaciones de las que los ciudadanos (con minúscula) han de ser conscientes. Los gobiernos y ayuntamientos en los que participa la formación de Arrimadas dedican notables presupuestos a combatir los derechos de la mujer. Como ese millón de euros que Andalucía ha entregado a asociaciones antiabortistas cumpliendo los deseos de Vox. Priman las subvenciones a sectores peculiares, como los toros. 4,5 millones les dio Madrid. 1.4 millones, Andalucía. En Madrid, Comunidad y Ayuntamiento, suprimen partidas para fomentar la lectura entre los más desfavorecidos, por ejemplo. 600.000 euros, en concreto. A veces distraen el dinero extra para combatir el coronavirus en otros fines que ahorran de otras partidas como las becas universitarias. O emplean tres millones, doscientos mil euros para distraer al personal con la iluminación navideña que incluye kilométricas banderas españolas de bombillas rojas y amarillas. Para ser "un partido de centro, moderno y liberal" que no puede aprobar los Presupuestos Generales no está nada mal. Solo como aperitivo, porque hay más. De la triple derecha en su conjunto que es el plato fuerte. Y todo el mundo tiene que saberlo.La cruzada que Isabel Díaz Ayuso mantiene contra el Gobierno de España –declarada formalmente el 30 de octubre en su BOE El Mundo– se centra ahora en los impuestos. Los medios la airean como si les fuera la vida y la bolsa en ello. La Voz de Galicia llega a resumirlo así, en línea con otros diarios, radios y televisiones.En todos los casos falta precisar y completar la información para que "todo el mundo sepa" que la política fiscal de la Comunidad de Madrid beneficia a los más ricos y produce una reducción sustancial de los ingresos públicos per cápita que afecta a la calidad de los servicios. En el diagnóstico confluyen expertos de varias fuentes: los ricos se ahorran un dineral en Madrid a través de sus exenciones en varios impuestos. Un solo ejemplo: "Un ciudadano que declare 15 millones de euros de patrimonio, tendría que pagar este año al fisco por el impuesto de patrimonio cantidades que van desde los 418.155 euros de Extremadura a 331.444 euros en Andalucía o 68.442,6 euros en La Rioja. En Madrid no pagaría absolutamente nada". Y daña también a los de otras comunidades. Hacienda descubrió a 22 grandes fortunas que evaden impuestos en la Comunitat Valenciana gracias al 'dumping' fiscal de Madrid. Andalucía también lo hace, fue lo primero que legisló al llegar al poder la triple derecha.Estos gobiernos se comportan, Madrid en particular, como un paraíso fiscal, como la Holanda que se dice "frugal" y ha capitaneado el veto económico a la entrega de fondos europeos. Basándose en privilegios que dañan al conjunto de los ciudadanos, estos paraísos de la fiscalidad reducida y selectiva se atreven a sentar doctrina. Ultraliberal, egoísta, de usura. Si todos hicieran lo mismo –para al menos obrar en justo equilibrio– los servicios públicos se limitarían a poco más que la policía, que es lo primero que pide Ayuso ante cualquier eventualidad: el confinamiento, como vimos hace poco. Dejaríamos de ser un Estado Social, como nos define la Constitución. En la práctica, estos gobiernos han dañado drásticamente la sanidad pública tan imprescindible en una pandemia. Son de hacer hospitales a precio de oro y con sobrecostes que doblan el presupuesto aunque no dispongan de médicos ni de todo el personal sanitario. Todo el mundo debe saberlo, sí, perjudican de tal forma la vida cotidiana de los ciudadanos que –si realmente todo el mundo supiera lo que se vota– se lo pensarían dos veces. Porque nos reducen servicios esenciales. A Ayuso le están haciendo campaña para ser candidata a La Moncloa y para ver si le da la estocada definitiva a Ciudadanos. Anda de gira por la rival preferente, Catalunya, y por Aragón, que le pilla de paso en el viaje y allí además de con los suyos puede entrevistarse con el díscolo Lambán. Ahora que el mundo se va a librar de Trump, un ser estrafalario y sin escrúpulos, le siguen naciendo esporas en otros lugares. Pero Pablo Casado, todo el PP en realidad, no se queda atrás en sus hazañas. La entrega de los fondos de reconstrucción de la UE está tropezando con el veto firme de Hungría y Polonia (Eslovaquia se ha añadido también). No pueden permitir, dicen, que Bruselas vincule la entrega –que ellos también necesitan en grado sumo– al respeto a los Derechos Humanos que se pasan por el forro de su piel ultraderechista. Recuerdo por enésima vez que el intento de la UE de en su día echar al cabecilla, Viktor Orbán, lo frustró el PP español. Todo el mundo tiene que saberlo ¿verdad?Ese mismo PP que ayer también fue el único de todo el bloque del PPE que no apoyó la moción del Europarlamento contra la regresión de los derechos de las mujeres en Polonia. Pese a los parlamentarios del PP como González Pons, Dolors Monserrat o García Margallo y el resto, se declaró inconstitucional la ley polaca que prohíbe el aborto en caso de "defecto grave e irreversible" del feto, aunque "ponga en peligro la salud y la vida de las mujeres". Todo el mundo tiene que saberlo, el PP español coquetea con la ultraderecha europea tratando de abarcar todo el campo que los votos le niegan. Al punto de significarse en una votación que iba a perder. Porque sabe que los medios a sus servicio no lo contarán y no lo sabrá todo el mundo.Todo el mundo tiene que saber el país en el que vive, trufado de la involución y corrupción franquistas que no tocó el bipartidismo de las viejas glorias. Solo así se entiende que el Tribunal Supremo haya archivado la querella contra Javier Ortega Smith, secretario general de Vox, por decir que las '13 Rosas' "torturaban, asesinaban y violaban vilmente" en las 'checas' de Madrid, según la sentencia de un tribunal franquista. El Supremo de hoy considera que no son constitutivas de un delito de incitación al odio, calumnias e injurias, sino libertad de expresión. Todo el mundo debe saberlo. Y ser conscientes de lo que representa la única ideología capaz de querer eliminar colectivos enteros en Europa en su día y la única que en España se puede permitir injuriar impunemente a las víctimas de la dictadura echando hiel sobre el dolor de sus asesinatos. Fuentes jurídicas consultadas dicen que los familiares pueden interponer una denuncia para un pleito civil. Todo el mundo tiene que conocer asuntos esenciales que le afectan pero no lo conseguirá –a menos que se esfuerce– si no se lo cuentan como es. No, si le mienten y le surten una información parcial, manipulada, con demasiadas opiniones y muy pocos datos fidedignos. Hoy se reescribe la historia. Por un puñado de votos menguantes, los políticos dignos no deberían mantener su abrazo al fascismo que ningún demócrata admite. Ni debería llamarse periodista quien envilece con sus mentiras y parcialidad una profesión que es la que informa a los ciudadanos para que todo el mundo sepa lo que tiene que saber. Es difícil competir con el coro estruendoso de sus voces pero, como asegura la periodista Geraldine Schwarz en su libro Los amnésicos, se trata de "vencer a los violadores de memoria, los falsificadores de la historia, a los fabricantes de falsas identidades y de falsos odios, a los cultivadores de fantasmas narcisistas". Porque ahora mismo se esta escribiendo la historia de hoy y todo el mundo tiene que saberlo.
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